En 1966, Marlon Brando compró un atolón privado de 12 islotes en la Polinesia: hoy es un santuario natural que ha registrado el nacimiento de 15.614 crías de tortuga verde en una sola temporada
Un rincón remoto de la Polinesia Francesa ha cerrado una temporada con una cifra difícil de ignorar. En Tetiaroa, el atolón ligado a Marlon Brando, los equipos de conservación estimaron el nacimiento de 15.614 crías de tortuga verde durante la campaña 2024-2025.
No es un golpe de suerte aislado. Te mana o te moana lleva vigilando estas playas desde 2006 y, en 18 años de seguimiento, ha contabilizado 352.789 crías, 1.366 nidos confirmados y 372 hembras distintas.
De Hollywood a la conservación
Brando conoció Tetiaroa a comienzos de la década de 1960, mientras rodaba Rebelión a bordo, y compró el atolón en 1966. El lugar está formado por pequeños islotes de coral, conocidos como motus, alrededor de una laguna.
Su idea no era llenar aquellas playas de edificios. Quería que Tetiaroa funcionara como reserva marina y espacio de investigación, una visión que después asumió Tetiaroa Society junto con la familia del actor, la comunidad polinesia y el complejo The Brando.
La temporada de las 15.614 crías
El balance oficial de 2024-2025 recoge 440 rastros dejados por tortugas en la arena y 141 nidos confirmados. También hubo 143 observaciones de hembras, aunque correspondían a 19 ejemplares distintos, porque una misma tortuga puede salir a poner huevos varias veces durante la temporada.
A partir del control de los nidos, el equipo estimó que nacieron 15.614 crías. Los especialistas rescataron además a 247 que quedaron atrapadas, débiles o heridas, y trasladaron a 17 a un centro de rehabilitación en Tahití.
Cécile Gaspar figura como responsable del equipo de investigación, con la colaboración de Te mana o te moana. Los técnicos identifican a las hembras mediante fotografías, marcas en las aletas y muestras genéticas, además de estudiar la incubación, la erosión y las inundaciones de los nidos.
Una playa protegida cambia mucho
La vigilancia nocturna permite localizar a las hembras, marcar los nidos y comprobar cuántos huevos eclosionan. En la práctica, ese trabajo convierte cada rastro sobre la arena en información útil para proteger la siguiente temporada.
La restauración del atolón también ha incluido la retirada de ratas invasoras en varios islotes. Estos animales introducidos se alimentaban de crías de tortuga, aves, plantas y pequeños invertebrados, por lo que reducir su presencia ayuda a recuperar el ecosistema terrestre y, de forma indirecta, el marino.
El peligro continúa en el océano
Tetiaroa ofrece una salida al mar más segura, pero la protección termina pronto para una cría de apenas unos centímetros. Las tortugas del atolón pueden recorrer miles de kilómetros y algunas han sido seguidas hasta zonas de alimentación próximas a Fiyi.
En esas rutas aparecen la captura accidental en artes de pesca, los plásticos, las colisiones con embarcaciones y la pérdida de playas. El aumento de la temperatura de la arena también puede alterar la proporción de machos y hembras, mientras que la subida del mar y los temporales pueden inundar los nidos.
Por eso, 15.614 nacimientos son una buena noticia, no una garantía. Al final del día, proteger Tetiaroa les da una ventaja inicial a miles de tortugas que todavía tendrán que cruzar un océano lleno de riesgos.
El seguimiento oficial se ha publicado en Te mana o te moana.
Imagen: Supertoff / Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0)







