La temperatura del océano sigue aumentando, sobre todo el de la superficie, así lo indica la serie Copernicus, que muestra que el mes de julio es el más cálido jamás registrado para las aguas situadas fuera de las regiones polares. La temperatura de media es de 20,96 grados, siete centésimas por encima del último récord registrado en el mes de julio de 2023. Es más, desde el 19 de junio, cada día ha ido aumentando la temperatura.
El fenómeno El Niño puede ayudar a explicar qué está sucediendo, aunque no es el único factor. Sergio Moreno Borges, técnico del Instituto Español de Oceanografía e investigador de la Universidad de La Laguna indica que la tendencia “parece estar acelerándose, en parte favorecida por el inicio de un nuevo episodio de El Niño” Las emisiones por culpa de los humanos también es parte del calentamiento, con una base térmica cada vez más elevada.
Dos sistemas miden el mismo salto
El Servicio de Cambio Climático de Copernicus ya mandó el primer aviso el pasado 21 de junio, ya que había calculado una temperatura media de 20,86 grados, 0,03 grados por encima de las mediciones del 2023 y 2024, las más altas hasta el momento. El Servicio Marino de Copernicus logró medir 21 grados, superando los registros más elevados en una décima.
Cada sistema utiliza métodos y profundidades diferentes, de ahí que los datos no sean exactamente los mismos, aunque sí muy aproximados. Si suan métodos y herramientas similares como satélites, barcos y boyas siguiendo modelos informáticos, y las conclusiones, décimas arriba, décimas abajo, llevan a las mismas conclusiones, lo que le da veracidad a los resultados.
Qué está haciendo El Niño
El Niño corresponde al calentamiento de la superficie del Pacífico ecuatorial central y oriental de manera natural, y puede dar en dos años, y hasta en siete años, y tiene una duración aproximada de entre 9 y 12 meses. Las consecuencias son la alternación de las lluvias y las temperaturas en las distintas partes del planeta.
Y esto ya no es una simple previsión, la NOAA mantiene una alerta de El Niño con una probabilidad del 90% de que sea muy fuerte en este otoño e invierno, así como en el próximo 2027. Pero lo cierto es que este fenómeno no explica por sí solo el aumento de la temperatura de todo el océano.
El gran amortiguador térmico
El océano tiene la capacidad de absorber y de almacenar el 90% de exceso de calor que está retenido por culpa del efecto invernadero. Para entenderlo, funciona como un gran colchón climático, pero sin que desaparezca el calor, que se acumula en la superficie y termina por avanzar a capas más profundas.
Cuanto más caliente este el agua del mar o del océano, más tiempo templado será el aire durante más tiempo, y esto favorece a que haya más evaporación del agua, por tanto, termina por aportar más energía y humedad a las tormentas, generando fenómenos más extremos que se manifiestan en forma de lluvia e inundaciones. También se produce un aumento del nivel del mar, aumentando el estrés sobre corales, peces y otros ecosistemas.
Qué puede ocurrir ahora
Los modelos señalan que subirá la temperatura de los océanos en los próximos meses, pero no se puede prever globalmente las consecuencias, ni saber con exactitud que pasará. Los episodios de El Niño pueden provocar lluvias en un punto determinado y sequías en otro, así que lo único que parece evidente, es que, donde se manifiesten serán extremos. De ahí, que los avisos lleguen desde tan pronto.
Copernicus mantiene las mediciones constantes, vigilando que se mantengan unas temperaturas que ya son de récord, o si suben o bajan. Lo que se evidencia, viendo la tendencia, es que esos récords no son episodios aislados, es una tendencia cuyos efectos e impacto se desconoce, aunque no pinta bien.
Copernicus sigue vigilando si estos valores récord se mantienen. El dato de julio indica que el episodio iniciado en junio no fue un pico aislado, aunque la intensidad y los impactos finales todavía conservan un margen de incertidumbre.
La nota de prensa oficial principal se ha publicado en Copernicus.



