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Se creía que solo los humanos podían hacerlo pero científicos pusieron a prueba a unos cuervos con un test de geometría y demostraron que estábamos equivocados

Dos cuervos sorprenden a los científicos al superar una prueba de geometría que revela una inesperada percepción de las formas.

Se creía que solo los humanos podían hacerlo pero científicos pusieron a prueba a unos cuervos con un test de geometría y demostraron que estábamos equivocados

Un cuadrado apenas torcido puede pasar desapercibido a primera vista. No ocurrió con dos cuervos negros de un laboratorio alemán, que aprendieron a picotear la figura diferente entre seis imágenes y trasladaron esa regla a cuadriláteros que nunca habían visto.

En las primeras 60 pruebas con esas figuras nuevas, las aves acertaron el 48,3 % y el 56,7 % de las veces. Elegir al azar solo habría dado un 16,7 %, aunque el resultado debe leerse con cautela porque participaron únicamente dos animales y la interpretación científica sigue abierta.

Un videojuego para cuervos

Philipp Schmidbauer, Madita Hahn y Andreas Nieder, de la Universidad de Tubinga, prepararon una tarea parecida al juego de encontrar el intruso. Primero mostraron diferencias muy claras de forma, color o dibujo para que los cuervos entendieran la regla y recibieran comida al acertar.

Después llegaron las figuras difíciles. La pantalla enseñaba cinco cuadriláteros iguales y otro ligeramente deformado, o bien invertía la combinación para que la forma regular fuese la intrusa entre cinco versiones alteradas.

Cada imagen cambiaba de tamaño y aparecía girada de manera independiente. Así, las aves no podían resolver todas las pruebas fijándose únicamente en una posición concreta o en que una figura fuese más grande que las demás.

Qué es la regularidad geométrica

La regularidad geométrica describe relaciones como los ángulos rectos, los lados paralelos, la simetría y la igualdad entre lados o ángulos. Dicho de otro modo, es lo que hace que un cuadrado parezca ordenado y que una versión torcida destaque como una pieza mal colocada.

Los dos cuervos rindieron mejor cuando las formas de referencia reunían más de esas propiedades. Su precisión fue cayendo a medida que los cuadriláteros se volvían más irregulares, un patrón que los autores interpretaron como sensibilidad a la estructura geométrica.

Ese efecto ya estaba presente al comienzo de la fase de prueba y no apareció solo tras repetir el ejercicio. Hubo alguna mejora posterior, pero el patrón principal se mantuvo desde los primeros bloques.

La comparación con los babuinos

La sorpresa nació de un trabajo publicado en 2021 que comparó a personas y babuinos. Los humanos mostraron una clara ventaja al detectar cuadrados, rectángulos y otras formas regulares, mientras que los babuinos no presentaron el mismo patrón en aquella tarea.

El estudio de los cuervos pareció invertir el resultado y llevó a titulares según los cuales las aves habían superado a los primates. Esa conclusión es demasiado amplia, ya que participaron dos cuervos y los protocolos, el entrenamiento y las especies no fueron idénticos.

Además, un estudio publicado en julio de 2026 probó a ocho monos con otra tarea de emparejamiento. Sus autores encontraron que los animales combinaban información visual compleja con representaciones abstractas de las formas, lo que apunta a una continuidad gradual entre la geometría humana y la de otros primates.

El hallazgo también tiene críticos

Mathias Sablé-Meyer y Stanislas Dehaene revisaron después los datos de los cuervos y plantearon una objeción. Según su análisis, las diferencias geométricas de las imágenes podían confundirse con rasgos visuales más simples, y un modelo informático de visión bastaba para reproducir el patrón de respuestas.

Ese trabajo es un preprint, un manuscrito público que aún no ha completado una revisión científica formal. Tampoco borra el dato básico de que las dos aves localizaron las figuras nuevas muy por encima del azar, pero sí deja pendiente una pregunta clave.

¿Reconocieron ángulos, paralelismo y simetría como conceptos, o aprovecharon pequeñas diferencias de contorno que coincidían con esas propiedades? Separar ambas posibilidades exigirá nuevos estímulos, más animales y pruebas diseñadas para que la geometría no vaya de la mano de pistas visuales sencillas.

Por qué importa esta prueba

El interés no consiste en afirmar que un cuervo conoce geometría escolar. Lo relevante es que un cerebro de ave, organizado de forma distinta al de un primate, puede resolver una tarea visual que parecía exigir una intuición muy humana.

La capacidad podría ayudar en la orientación, el reconocimiento de objetos o la identificación de individuos, pero el experimento no demuestra para qué la usan en la naturaleza. Son hipótesis razonables, no una conclusión cerrada.

“Nunca me atrevería a decir que esta es la única especie”, explicó Nieder al presentar los resultados. Al final del día, la prueba abre una puerta más interesante que cualquier clasificación de inteligencia animal y obliga a investigar cuántas rutas evolutivas pueden conducir a una percepción flexible de las formas.

El estudio principal se ha publicado en Science Advances.

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