Conmoción en la comunidad científica: descubren que los abejorros son capaces de resolver rompecabezas y los primeros invertebrados capaces de transmitir el conocimiento entre generaciones

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Por HoyECO
Publicado el: 5 de mayo de 2026 a las 09:42
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Abejorro recolectando polen en una flor, especie capaz de aprender y transmitir conocimientos según un estudio científico.

Un abejorro se posa en una flor, se mancha de polen y sigue su ruta. Parece un gesto sencillo. Pero en laboratorio acaba de demostrarse que, cuando la tarea es realmente complicada, estos insectos pueden aprenderla mirando a otros, como hacemos nosotros cuando alguien nos enseña un truco que no se nos habría ocurrido.

El detalle importa porque los polinizadores sostienen buena parte de lo que comemos, y están bajo presión por pérdida de hábitat, pesticidas y clima. Si una colonia es capaz de “copiar” soluciones útiles, puede reaccionar antes a un entorno que cambia cada temporada. ¿Qué significa esto, en la práctica, para tu jardín o tu campo?

Un rompecabezas con premio

El experimento se basó en una caja rompecabezas impresa en 3D con una recompensa al final, una gota de solución azucarada. Para llegar a ella, el abejorro debía empujar primero una pestaña azul que bloqueaba el paso y, solo después, mover una pestaña roja para girar una tapa transparente. No era “tocar aquí y listo”, era una secuencia con orden.

Los investigadores hicieron la prueba dura a propósito. En colonias sin “profesores”, los abejorros tuvieron acceso a estas cajas durante horas, día tras día, y aun así no lograron abrirlas, incluso tras exposiciones de hasta 24 días. En otras palabras, por ensayo y error no les salía.

Aprender mirando y sin premio a mitad de camino

Aquí viene la parte que ha llamado la atención. Para crear “demostradores”, el equipo tuvo que entrenar a algunas abejas con ayuda extra, porque el primer paso no daba recompensa y eso les desmotivaba. De hecho, el propio protocolo necesitó un premio temporal en ese primer movimiento y luego se retiró para comprobar si la secuencia se mantenía.

Aun así, cuando un abejorro novato podía observar a una compañera experta, una parte aprendía la secuencia completa sin haber cobrado nunca ese premio intermedio. En los ensayos por parejas, 5 de 15 observadores superaron la prueba sin recompensa en el primer paso, aproximadamente un tercio. Y eso con menos tiempo total de exposición que los grupos que estaban solos.

La investigadora Alice Bridges lo resumió de forma muy clara, “es una tarea extremadamente difícil para las abejas” y el primer comportamiento “no tenía recompensa”. Luego remató con una frase que lo deja todo bastante atado, “sin una abeja entrenada que mostrara la solución, no consiguieron abrir ninguna”.

Qué significa hablar de cultura en un insecto

En ciencia, “cultura” no es ir al museo. Se usa para describir comportamientos que se aprenden socialmente y se mantienen en un grupo a lo largo del tiempo. Lo que plantea este trabajo es que esa transmisión puede permitir adquirir conductas tan complejas que, para un individuo solo, son casi imposibles de descubrir por su cuenta.

Los propios autores son cuidadosos con los matices. Bombus terrestris no está confirmado como especie con cultura en la naturaleza y, además, en regiones templadas sus colonias no suelen durar más de una generación biológica, algo que limita cuánto se puede acumular “a largo plazo” en el campo. Pero el hallazgo abre la puerta a mirar con otros ojos a insectos sociales con colonias que duran años, como las abejas melíferas o las abejas sin aguijón, donde sí habría tiempo para que se asentaran tradiciones.

También hay una idea de fondo que conviene no perder. Muchas conductas de insectos sociales se han tratado como puro instinto, y este trabajo empuja a preguntarse si algunas podrían estar “afinadas” por aprendizaje social. No es poca cosa.

Por qué esto importa en plena crisis de polinizadores

Los polinizadores no son un adorno del paisaje. La FAO recuerda que influyen en alrededor del 35% de la producción mundial de cultivos, y el panel científico IPBES estimó que la parte de la producción agrícola directamente vinculada a la polinización valía entre 235 000 y 577 000 millones de dólares al año (en dólares de 2015). No es una cifra abstracta, está en el plato.

En este contexto, que un abejorro pueda aprender “trucos” mirando a otro sugiere una vía de adaptación más rápida que la evolución genética, que necesita muchas generaciones. Si cambian las floraciones, aparecen nuevas plantas en una ciudad o se altera el calendario por olas de calor, la capacidad de copiar soluciones podría ayudar a explotar recursos nuevos sin empezar de cero cada vez. Es una posibilidad razonable, pero todavía hay que ver cómo se expresa en el mundo real.

Europa ya se mueve, al menos sobre el papel. La Comisión Europea presentó en 2023 un “New Deal for Pollinators” y mantiene el compromiso de frenar y revertir el declive de polinizadores silvestres de aquí a 2030. La ciencia, mientras tanto, va aportando piezas para entender qué necesitan y cómo responden.

Lo que puedes tener en cuenta desde casa

Si te gusta ver abejas y abejorros en el balcón o en el huerto, lo básico sigue siendo lo mismo. Más flores disponibles durante más meses, menos química innecesaria y rincones donde refugiarse. Cuando escasea el alimento o el hábitat está fragmentado, cualquier ventaja cuenta.

En la práctica, eso se traduce en plantar especies variadas que florezcan en distintas épocas, dejar alguna zona menos “perfecta” del jardín y evitar tratamientos que maten insectos si no son imprescindibles. También ayuda apoyar productos de agricultura más respetuosa y proyectos locales de restauración de hábitats, porque a escala de paisaje es donde se decide el futuro de estos animales. Y eso se nota.

El estudio científico ha sido publicado en Nature.


HoyECO

Equipo editorial de ECOticias.com (El Periódico Verde), integrado por periodistas especializados en información ambiental: naturaleza y biodiversidad, energías renovables, emisiones de CO₂, cambio climático, sostenibilidad, gestión de residuos y reciclaje, alimentación ecológica y hábitos de vida saludable.

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