Los ingenieros no salen de su asombro: a 437 metros bajo tierra Finlandia acaba de construir el primer cementerio nuclear de la historia con capacidad para 6500 toneladas de residuos que quedarán enterrados durante 100.000 años

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Por HoyECO
Publicado el: 15 de junio de 2026 a las 12:42
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Vista aérea de ONKALO, el repositorio nuclear subterráneo de Finlandia para almacenar residuos radiactivos durante 100.000 años

Finlandia está a punto de hacer algo que ningún país ha conseguido todavía a escala comercial. En la isla de Olkiluoto, en Eurajoki, el depósito subterráneo ONKALO se prepara para recibir combustible nuclear gastado y aislarlo en la roca durante periodos que superan con mucho la memoria humana.

Pero hay un matiz importante. La instalación está muy avanzada y ya ha realizado pruebas sin combustible nuclear real, aunque su entrada en operación depende aún de la evaluación de seguridad de STUK, la autoridad finlandesa de seguridad nuclear. Según el último informe del regulador, su dictamen está previsto para finales de junio de 2026, si logra completar el análisis a tiempo. Y sin ese visto bueno, el Gobierno finlandés no puede conceder la licencia de operación.

Una cueva para un problema enorme

ONKALO significa «cueva» en finés, y el nombre no puede ser más directo. La instalación baja hasta unos 450 metros, aunque el repositorio real se sitúa aproximadamente entre 400 y 430 metros de profundidad, dentro de un lecho rocoso muy antiguo en Olkiluoto. No es un almacén cualquiera. Es una infraestructura pensada para que el combustible gastado quede fuera del alcance de personas, agua y ecosistemas durante miles de años.

La escala impresiona. Posiva, la empresa responsable del proyecto, indica que ONKALO podrá alojar 6500 toneladas de uranio en forma de combustible nuclear gastado, repartidas en unos 3250 contenedores finales. La zona subterránea cubrirá unos dos kilómetros cuadrados y, durante la operación, se excavarán decenas de kilómetros de nuevos túneles.

¿Qué significa esto en la práctica? Que Finlandia no quiere dejar el residuo nuclear en almacenes temporales durante generaciones. Quiere cerrar el ciclo. Meter el problema bajo tierra, sí, pero con una ingeniería diseñada precisamente para que no dependa de vigilancia humana constante.

Cómo se entierra el combustible

El combustible nuclear gastado sale de los reactores con una radiactividad muy alta. Por eso no se lleva directamente al fondo de la roca. Primero se enfría durante años en instalaciones intermedias y, después, se encapsula en contenedores especiales antes de bajar al repositorio.

En ONKALO, el proceso se basa en varias barreras. El combustible va dentro de cápsulas de cobre resistentes y estancas. Luego esas cápsulas se colocan en agujeros de deposición excavados en la roca. A su alrededor se introduce arcilla bentonita, un material que se hincha al absorber agua y ayuda a bloquear el paso de líquidos. Si una barrera falla, la siguiente debe seguir actuando. Esa es la idea central.

Posiva ya ha ensayado parte de este procedimiento sin combustible real. En septiembre de 2024 informó de que la primera fase de la prueba se había completado con éxito, incluyendo el traslado de un contenedor de prueba desde el almacenamiento intermedio hasta la planta de encapsulado. La empresa explicó que, cuando empiece la operación real, estos traslados se harán cada pocas semanas con procedimientos similares.

Por qué importa tanto la arcilla

En una obra normal, cambiar un material puede ser un problema técnico. En ONKALO, puede ser mucho más. STUK ha señalado que una de las incertidumbres más importantes para completar su evaluación está relacionada con la arcilla que actúa como barrera alrededor de los contenedores.

El regulador explica que Posiva ha anunciado el uso de un material de arcilla distinto al previsto originalmente. Por eso debe demostrar con más detalle que ese cambio no perjudica la seguridad a largo plazo. Parece un detalle pequeño, pero no lo es. Cuando se habla de residuos nucleares, una modificación en una barrera puede cambiar todo el análisis.

Aquí está la clave. ONKALO no se evalúa solo para los próximos años, sino para los próximos miles y cientos de miles de años. Posiva afirma que su «caso de seguridad» analiza escenarios como terremotos, futuras glaciaciones y el peso del hielo continental, incluso en horizontes de hasta un millón de años. No es poca cosa.

La licencia todavía no está cerrada

La noticia puede sonar como si Finlandia ya hubiera pulsado el botón de arranque. No es exactamente así. Posiva presentó la solicitud de licencia de operación a finales de 2021, y desde entonces STUK revisa documentación, pruebas, sistemas de seguridad, límites operativos y análisis de seguridad a largo plazo.

El propio regulador ha sido claro. El Gobierno solo puede conceder la licencia si la declaración de seguridad de STUK respalda la autorización. Además, STUK no puede emitir una evaluación favorable hasta que haya recibido y aprobado materiales clave, incluidos el informe final de seguridad, las condiciones de operación y los análisis de seguridad a largo plazo.

Por eso conviene leer esta noticia con calma. ONKALO está más cerca que nunca de empezar a operar, pero todavía hay una revisión abierta. El reloj avanza, aunque en este caso la prisa no es precisamente una virtud.

Un modelo que mira todo el mundo

El interés internacional se entiende fácilmente. Muchos países con energía nuclear llevan décadas buscando una solución definitiva para el combustible gastado. Se puede almacenar en piscinas o en contenedores secos durante mucho tiempo, pero eso no elimina la pregunta de fondo. ¿Qué hacemos con un residuo que seguirá siendo peligroso mucho después de que nosotros ya no estemos aquí?

Finlandia quiere responder con geología, ingeniería y mucha paciencia. Posiva sostiene que su trabajo en ONKALO es fruto de décadas de investigación en las condiciones concretas de la roca de Olkiluoto. Su presidente y consejero delegado, Ilkka Poikolainen, afirmó que el esfuerzo busca construir «una solución permanente y sostenible para las futuras generaciones».

También hay una lectura energética. Para quienes defienden la nuclear como una fuente baja en emisiones, resolver el residuo es una pieza imprescindible. No basta con producir electricidad sin CO2 en la chimenea. También hay que demostrar qué se hace con lo que queda después.

Qué pasará ahora

Si STUK emite un informe favorable y el Gobierno concede la licencia, Finlandia podrá convertirse en el primer país en iniciar la disposición final comercial de combustible nuclear gastado en un repositorio geológico profundo. Posiva mantiene como objetivo comenzar durante 2026.

Después, el trabajo no terminará rápido. Según las estimaciones actuales de Posiva, las operaciones de disposición final continuarán hasta la década de 2120. Cuando se complete el proceso, los túneles se rellenarán y sellarán para aislar el repositorio de las condiciones de la superficie y evitar accesos futuros.

En resumen, ONKALO no es solo una obra subterránea gigantesca. Es una prueba de responsabilidad a muy largo plazo. Si funciona como Finlandia espera, puede cambiar la forma en que el mundo mira el problema de los residuos nucleares.

La explicación oficial del funcionamiento de ONKALO ha sido publicada por Posiva.


HoyECO

Equipo editorial de ECOticias.com (El Periódico Verde), integrado por periodistas especializados en información ambiental: naturaleza y biodiversidad, energías renovables, emisiones de CO₂, cambio climático, sostenibilidad, gestión de residuos y reciclaje, alimentación ecológica y hábitos de vida saludable.

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