El rearme militar está disparando los sueldos en España y ya se confirman salarios de 80.000 euros de media en la industria de defensa

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Publicado el: 14 de junio de 2026 a las 12:36
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Fragatas F-100 de Navantia navegando durante unas maniobras de la Armada en plena expansión de la industria de defensa española

El gran titular es el dinero. La industria española de defensa supera ya los 80.000 euros brutos de salario medio anual, más del doble que el sector servicios, según el Observatorio Industrial del Metal 2026 impulsado por UGT FICA, CCOO Industria y Confemetal. Pero la conclusión más importante es otra. Incluso con esos salarios, el sector empieza a chocar con una falta creciente de profesionales cualificados.

El aumento de la inversión en seguridad y defensa ha convertido esta actividad en uno de los grandes focos industriales del país. En la práctica, esto significa más contratos, más tecnología y más competencia por ingenieros, especialistas digitales y perfiles STEM. ¿El problema? El dinero ayuda, pero no fabrica talento de un día para otro.

Un sector con mucho dinero

El contexto explica buena parte del movimiento. El Gobierno anunció en abril de 2025 una inversión adicional de 10.471 millones de euros para pasar del 1,4% del PIB en seguridad y defensa en 2024 al 2% en 2025. La cifra total prevista se situó en 33.123 millones de euros.

No es una cantidad perdida en una tabla presupuestaria. Cuando un Estado aumenta así esta inversión, no solo compra equipos. También mueve fábricas, astilleros, centros de ingeniería, laboratorios, cadenas de suministro y empresas que viven alrededor de los grandes contratistas. Y eso se nota.

Un ejemplo claro está en Navantia. La modernización de las fragatas F100 tiene un valor estimado de 3.200 millones de euros, una duración prevista de 120 meses y un impacto anual medio de 3.500 empleos directos, indirectos e inducidos, según la propia compañía pública. El programa también incluye adaptar los buques a la normativa medioambiental.

El salario no lo resuelve todo

El informe sitúa a la defensa como uno de los grandes polos de empleo industrial en España. Según los datos recogidos por UGT FICA, el sector genera alrededor de 36.000 empleos directos, 37.000 indirectos y otros 15.000 inducidos. Las actividades van desde la aeronáutica y el espacio hasta la electrónica, la ciberdefensa, la simulación y los sistemas satelitales.

La cifra salarial llama la atención porque supera los 80.000 euros brutos anuales de media. Pero conviene leerla bien. Una media no significa que cualquier oferta vaya a pagar esa cantidad, ni que todos los puestos estén en el mismo nivel. Puede haber grandes diferencias entre perfiles técnicos, mandos, personal especializado y trabajadores de apoyo.

Aquí está la clave. El diagnóstico advierte de una «escasez de talento especializado» en actividades de alta complejidad tecnológica. No hablamos solo de montar piezas o manejar maquinaria. Hablamos de electrónica avanzada, software, simulación, telecomunicaciones, ciberseguridad y sistemas donde un error puede costar muy caro.

El cuello de botella

El sector del metal tiene por delante un reto enorme de relevo generacional. El informe calcula que deberá cubrir hasta 350.000 puestos de trabajo en los próximos años, en parte por la jubilación de cerca de 240.000 trabajadores durante la próxima década. No es poca cosa.

Esto cambia la lectura de la noticia. El sueldo de 80.000 euros no es solo una señal de abundancia. También es una alarma. Si las empresas pagan más es porque necesitan atraer perfiles que no sobran, en un mercado donde España compite con grandes grupos industriales europeos.

Y hay otro detalle que no conviene olvidar. Los perfiles STEM no son infinitos. La energía, la movilidad eléctrica, la digitalización industrial y la ciberseguridad civil también necesitan ingenieros y técnicos cualificados. En el fondo, todos están mirando al mismo grupo de profesionales.

Mujeres fuera de la ecuación

El informe también deja una cifra incómoda. La presencia femenina en la industria de defensa se sitúa en el 20,6%, casi ocho puntos por debajo de la media industrial, que ronda el 28% en la industria manufacturera.

Esto no es un dato menor. Si un sector dice que no encuentra talento, pero mantiene una presencia de mujeres tan baja, parte de la respuesta está delante. Hay que formar más, sí. Pero también abrir puertas, revisar inercias y hacer más atractivos estos empleos para la mitad de la población.

En la práctica, esto significa orientación en colegios e institutos, más referentes femeninos en ingeniería y mejores políticas de conciliación. Porque no basta con decir que faltan profesionales. También hay que preguntarse quién se está quedando fuera.

Tecnología de doble uso

El Gobierno ha defendido que el plan de seguridad y defensa busca desarrollar tecnologías de doble uso, es decir, con aplicaciones militares y civiles. La Moncloa también incluyó entre sus pilares el refuerzo de capacidades para ayudar en emergencias y desastres naturales.

Este punto tiene una lectura interesante para un país que ya vive olas de calor, incendios, inundaciones y episodios extremos cada vez más presentes en la conversación pública. En algunos casos, tecnologías pensadas para vigilancia, comunicaciones o respuesta rápida pueden acabar teniendo utilidad civil. Ahí está el matiz.

Pero ese argumento exige transparencia. Si se habla de empleo, innovación y capacidades útiles para la sociedad, los ciudadanos necesitan saber qué se financia, con qué empresas, bajo qué condiciones laborales y con qué retorno real. La factura pública también merece lupa.

Lo que deben mirar los trabajadores

Para quien esté pensando en entrar en este sector, el salario medio es solo una primera pista. Hay que mirar la oferta concreta, el convenio, la estabilidad, la formación continua, la movilidad, la carga de responsabilidad y las posibilidades reales de crecer dentro de la empresa.

También importa el tipo de proyecto. No es lo mismo un puesto de software, uno de mantenimiento, uno de diseño electrónico o uno de producción industrial. Todos pueden formar parte de la misma cadena, pero no todos tienen las mismas condiciones ni la misma proyección.

El atractivo existe. Los datos lo muestran. Pero la industria de defensa tendrá que demostrar que esos buenos salarios vienen acompañados de empleo estable, igualdad, formación y una estrategia industrial que no dependa solo del momento geopolítico.

Ahora toca demostrarlo

La industria militar española vive un momento de fuerte impulso económico. Hay más inversión pública, más contratos y una demanda clara de talento técnico. Pero el informe deja una advertencia sencilla. Sin profesionales suficientes, sin relevo generacional y sin más mujeres en el sector, el crecimiento puede encontrarse con su propio muro.

El sueldo de 80.000 euros abre la puerta a muchos titulares. La pregunta importante es si España será capaz de formar y retener a las personas que necesita para sostener esa industria durante años, no solo durante una etapa de gasto al alza.

La nota oficial de UGT FICA sobre el informe «Diagnóstico del sector industrial de la defensa y seguridad en España» ha sido publicada por la federación sindical en su página web.


Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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