Durante años, el coche del futuro parecía tener una receta clara. Una gran pantalla en el centro, pocos mandos visibles y una gama cada vez más eléctrica, como si cualquier botón o motor de combustión perteneciera al pasado.
La realidad está siendo menos lineal. Euro NCAP ha endurecido desde 2026 la evaluación de los controles esenciales, varias marcas vuelven a separar funciones básicas de la pantalla y los fabricantes mantienen opciones híbridas y térmicas mientras crece el coche eléctrico. No es una marcha atrás completa, sino un reajuste.
Los botones vuelven por seguridad
Euro NCAP ha introducido una evaluación específica de la interfaz entre el conductor y el vehículo. Para sumar la puntuación correspondiente, los intermitentes, las luces de emergencia, el claxon, la llamada eCall, el selector de marcha y el limpiaparabrisas delantero deben contar con una entrada física directa.
El matiz importa. Euro NCAP no legisla y sus estrellas no sustituyen a una homologación, pero orientan a los consumidores y pesan en la imagen de seguridad del coche. Una marca puede seguir usando pantallas, aunque perderá puntos si obliga a buscar controles esenciales dentro de menús.
El protocolo reparte cinco puntos en la evaluación de controles generales, con la mitad dedicada a la conducción y la otra mitad al confort y al entretenimiento. Algunas funciones pueden seguir siendo táctiles o estar a un máximo de dos pasos, pero otras deben encontrarse casi de memoria. Cuando empieza a llover en una autovía, nadie quiere navegar por un menú para activar el limpiaparabrisas.
Las marcas ya cambian el salpicadero
Volkswagen ofrece un ejemplo claro con el ID. Polo presentado en 2026. Mantiene una pantalla central de 13 pulgadas, pero recupera botones separados para el climatizador, las luces de emergencia y varias funciones del volante, además de un mando giratorio para el audio.
Andreas Mindt, responsable de diseño de Volkswagen, asegura que los botones físicos aportan «estabilidad y confianza». Hyundai también ha diseñado mandos físicos en el volante y bajo la pantalla de su sistema Pleos Connect para acceder a controles importantes sin depender siempre del panel táctil.
¿Qué significa esto en la práctica? Que la pantalla no desaparece, pero deja de ser la única puerta de entrada a todo. El conductor puede ajustar la temperatura, bajar el volumen o reaccionar ante una emergencia mirando menos tiempo fuera de la carretera.
El diésel sigue, pero pierde terreno
También conviene rebajar otro titular fácil. El diésel no está protagonizando un gran regreso en Europa, aunque algunos fabricantes mantengan motores térmicos y amplíen la libertad de elección. Stellantis reconoce en su informe anual que «sobrestimó significativamente el ritmo de adopción» del coche eléctrico y afirma que amplió su oferta de eléctricos, híbridos y modelos de combustión durante 2025.
Los datos dibujan una tendencia diferente a una resurrección del gasóleo. Entre enero y mayo de 2026, los eléctricos puros alcanzaron el 20 % de las matriculaciones de la Unión Europea, los híbridos no enchufables el 37,8 % y los enchufables otro 9,7 %. El diésel cayó un 16,6 % y se quedó en el 7,6 % del mercado.
Por eso, mantener un diésel en el catálogo no equivale a volver a los años 2000. Significa que las marcas no quieren depender de una sola tecnología mientras cambian los precios, la recarga y las necesidades del cliente. El motor térmico sobrevive, sí, pero su espacio se estrecha.
El híbrido gana la partida
La opción que más terreno ocupa no es el diésel, sino el híbrido no enchufable. Su cuota del 37,8 % lo convirtió en la tecnología más elegida en la Unión Europea durante los cinco primeros meses de 2026.
En ese contexto entra Horse Powertrain, participada por Renault Group, Geely y Aramco. Su sistema X-Range C15 combina un motor de gasolina de 1,5 litros con un generador y puede instalarse en plataformas creadas inicialmente para coches eléctricos con cambios limitados.
El motor no mueve directamente las ruedas en esta configuración. Funciona como un cargador a bordo que produce electricidad para la batería cuando hace falta más autonomía. Según Horse, permite reducir la batería necesaria, aunque sigue consumiendo combustible y generando emisiones cuando entra en funcionamiento.
La fecha de 2035 aún no ha cambiado
La Unión Europea ha abierto la puerta a una transición más flexible, pero aquí hay otro matiz decisivo. La norma vigente establece una reducción del 100 % de las emisiones de escape de los coches y furgonetas nuevos desde 2035, mientras que la Comisión propuso en diciembre de 2025 rebajar esa meta al 90 %.
La propuesta permitiría compensar el 10 % restante mediante acero bajo en carbono producido en la Unión Europea y créditos vinculados a combustibles renovables. También dejaría cierto espacio para híbridos enchufables, extensores de autonomía y motores de combustión después de 2035.
Sin embargo, todavía no es una ley definitiva. Los ministros de Medio Ambiente seguían negociando el texto en junio de 2026 y el informe de progreso del Consejo señalaba que el Parlamento Europeo esperaba votar en noviembre. Hasta que termine el proceso legislativo, el objetivo legal del 100 % continúa vigente.
Los tiradores también entran en revisión
Los tiradores eléctricos enrasados tampoco han sido prohibidos. Euro NCAP exige desde 2026 que los tiradores exteriores accionados eléctricamente sigan funcionando después de un accidente para facilitar el acceso de los equipos de rescate.
Es una diferencia importante. El problema no es que el tirador quede oculto mientras el coche circula, sino que una persona atrapada quede tras una puerta difícil de abrir cuando cada segundo cuenta. La estética tiene límites y la seguridad marca uno de ellos.
El coche del futuro será más práctico
La industria no está regresando al pasado. Está intentando combinar pantallas, software y electrificación con controles que se encuentren sin apartar la vista y con motores adaptados a mercados que avanzan a ritmos distintos.
El resultado puede ser menos espectacular en una fotografía, pero más cómodo en un atasco, bajo la lluvia o durante un viaje largo. El coche del futuro seguirá siendo digital y cada vez más eléctrico, aunque también tendrá botones donde realmente hacen falta.
La documentación oficial sobre los nuevos criterios ha sido publicada por Euro NCAP en su protocolo de conducción segura para 2026.



