En un polígono de Alcalá de Henares, cientos de máquinas convierten bloques de aluminio en piezas para torres de combate, sistemas ópticos y equipos de vigilancia. A primera vista, todo habla de tecnología militar, pero entre el ruido de los tornos surge otra pregunta. ¿Qué ocurre con los materiales, la energía y los residuos de una fábrica en plena expansión?
EM&E Group recoge las virutas del mecanizado y las envía a empresas externas para su reciclaje. También cuenta con un sistema de gestión ambiental certificado desde 2017. Son medidas concretas, aunque no bastan para conocer la huella completa de una actividad intensiva en metal, electricidad y tratamientos industriales.
De un torno a cinco naves
La empresa nació en 1989 como un pequeño taller familiar. Dos décadas después comenzó a integrar diseño, ingeniería, fabricación, montaje y pruebas bajo el mismo techo, una estrategia que relaciona con la soberanía tecnológica nacional.
Ese salto se ve en Alcalá de Henares, donde dispone de cinco edificios que superan los 45.000 metros cuadrados. En las instalaciones descritas trabajan unas 300 máquinas de control numérico en varios turnos, además de celdas robotizadas que cargan y descargan piezas.
Uno de los componentes fabricados allí es el slip ring, que permite a una torre girar 360 grados sin enrollar sus cables internos. Belén Feu, directora de I+D+i de la empresa, lo define como «el corazón de nuestros sistemas».
Aluminio y precisión
El aluminio domina buena parte del proceso porque permite reducir el peso de las estaciones remotas instaladas sobre vehículos o embarcaciones. Cuanto menos pese el sistema, menor será la carga añadida al vehículo o embarcación que debe moverlo.
Las piezas empiezan como bloques macizos. Las máquinas retiran material hasta conseguir formas complejas con tolerancias medidas en micras. Es un método muy preciso, pero genera viruta metálica.
Según la información facilitada durante la visita, el rechazo se mantiene por debajo del 2 por ciento en las referencias revisadas. Menos fallos pueden reducir retrabajos y desperdicios, aunque ese dato no sustituye a una evaluación ambiental completa.
Las virutas también cuentan
Las virutas se recogen en cubetas y se entregan a gestores externos. No regresan directamente a las líneas de EM&E, por lo que su segunda vida depende de procesos posteriores de separación, limpieza, refundición y ajuste de aleaciones. Parece un detalle pequeño, pero no lo es.
Como referencia sectorial, producir aluminio reciclado puede requerir alrededor de un 5 por ciento de la energía utilizada para obtener aluminio primario. El Instituto Internacional del Aluminio calcula un ahorro cercano al 95 por ciento, aunque el resultado cambia según el residuo, el transporte y la tecnología empleada.
¿Qué significa esto en la práctica? Recuperar la viruta evita tratarla como un desecho sin valor y reduce la necesidad de metal nuevo en otros usos. Pero no permite afirmar que el producto final sea sostenible ni que su fabricación tenga una huella baja.
Automatizar no basta
Las celdas robotizadas pueden trabajar durante todo el día y cambiar la prioridad de una pieza cuando aparece un pedido urgente. La automatización aporta continuidad y precisión, dos factores que pueden reducir errores y repeticiones.
Pero una máquina que funciona más horas también consume energía durante más tiempo. El balance depende del origen de la electricidad, el consumo por pieza y la eficiencia de los equipos. Automatizar no equivale automáticamente a descarbonizar.
Qué significa la ISO 14001
EM&E afirma que mantiene un sistema de gestión ambiental certificado conforme a la norma ISO 14001 desde 2017. También señala que aplica medidas de eficiencia y reciclaje, y que dispone de una certificación relacionada con el GHG Protocol.
La ISO 14001 ayuda a identificar riesgos, fijar objetivos y revisar el cumplimiento. Sin embargo, no certifica que un producto sea ecológico ni impone por sí misma un límite universal de emisiones. Es una herramienta de gestión, no una etiqueta verde.
La documentación de compras de la empresa también pide a los proveedores información de ciclo de vida. Tiene sentido, porque buena parte de la huella puede estar fuera de la nave, en las materias primas, el transporte, la electricidad y los tratamientos realizados por terceros.
Los datos que faltan
En las fuentes consultadas no aparecen cifras públicas detalladas sobre toneladas de viruta recuperadas, consumo anual de electricidad, uso de agua, residuos peligrosos o emisiones por centro. Sin esos datos resulta difícil saber cuánto pesa el reciclaje dentro del balance ambiental de la compañía.
También sería útil conocer cuánto aluminio reciclado entra en los nuevos productos. Sabemos que la viruta sale hacia gestores externos, pero no qué cantidad de material secundario vuelve después a la cadena de suministro. Ahí está una de las claves de la economía circular.
La transparencia importa especialmente cuando la producción crece. Una mejora pequeña puede ahorrar muchos recursos a gran escala. Pero el impacto total también puede aumentar si el volumen fabricado avanza más deprisa que la eficiencia.
Una nueva fábrica
EM&E ha anunciado una inversión de 50 millones de euros en una planta de 42.000 metros cuadrados en Alovera, Guadalajara. La compañía prevé que sea su mayor nave productiva y que genere 300 puestos de trabajo.
La expansión abre una oportunidad para incorporar medición energética por procesos, equipos eficientes, autoconsumo renovable y objetivos verificables de residuos. El comunicado consultado no detalla qué medidas ambientales tendrá la instalación, por lo que conviene no darlas por hechas.
El siguiente paso
La historia de EM&E muestra cómo un taller de tornos puede convertirse en una fábrica avanzada con ingeniería propia y robótica. También recuerda que la innovación ya no se mide solo por la velocidad de una máquina o la exactitud de una lente. Se mide por los recursos necesarios para fabricar cada unidad.
Reciclar las virutas y mantener un sistema de gestión ambiental certificado son pasos positivos. El siguiente paso es publicar datos comparables que permitan comprobar si el crecimiento reduce el impacto por producto y contiene la huella total.
La información oficial sobre las certificaciones y la política ambiental de la compañía ha sido publicada en el apartado de calidad y medioambiente de EM&E Group.



