La ‘tumba’ nuclear del Pacífico está empezando a romperse y amenaza con sumir la zona de material radioactivo

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Publicado el: 2 de junio de 2026 a las 22:04
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Vista aérea del Runit Dome, la cúpula que almacena residuos nucleares en las Islas Marshall, en el océano Pacífico.

En una isla remota de las Islas Marshall, una enorme cúpula de hormigón guarda una parte incómoda de la historia nuclear del siglo XX. Se llama Runit Dome, aunque muchos la conocen como «La Tumba», y fue construida sobre un cráter usado para almacenar suelo y escombros radiactivos tras las pruebas nucleares de Estados Unidos en el atolón de Enewetak.

La conclusión principal no es sencilla. El Departamento de Energía de Estados Unidos sostiene que no hay un riesgo sanitario inmediato para las islas habitadas, pero sus propios informes reconocen que las marejadas, el aumento del nivel del mar y las tormentas son los factores que más pueden mover radionúclidos por la laguna. Y ahí está el problema. El mar ya no es el mismo enemigo que en los años 70.

Un cráter convertido en tumba

Entre 1946 y 1958, Estados Unidos realizó 67 pruebas nucleares atmosféricas en las Islas Marshall, 43 de ellas en Enewetak. La contaminación no se quedó en un solo punto, llegó a islas, sedimentos de la laguna y aguas cercanas. No era una mancha fácil de borrar.

Durante la limpieza de los años 70, el material contaminado fue llevado al cráter Cactus, en la isla de Runit, y cubierto después con una tapa de hormigón. El informe oficial recuerda un detalle clave que hoy pesa mucho, el cráter no tenía revestimiento impermeable y la cubierta no fue diseñada como una estructura de carga permanente.

La grieta que preocupa

Las grietas de la cúpula no son nuevas, pero han vuelto al centro del debate por una razón muy simple. El hormigón envejece, la sal lo castiga y el Pacífico está subiendo. En una acera urbana, una grieta puede ser una molestia. En Runit, puede convertirse en una pregunta ambiental enorme.

El Departamento de Energía ya había indicado en 2020 que la estructura no estaba en peligro inmediato de colapso y que las grietas visibles no implicaban por sí solas una exposición peligrosa. Aun así, también reconocía que la principal preocupación estaba en el agua subterránea contaminada que pudiera moverse desde debajo del cráter hacia el entorno marino.

Los científicos críticos piden no quedarse solo con esa lectura. Arjun Makhijani, ingeniero nuclear, resumió el problema con una frase dura sobre la vida del plutonio y la vida del hormigón. «Ya hay grietas en menos de 50 años», afirmó al hablar de la estructura. No es poca cosa.

El mar cambia las reglas

El estudio del Pacific Northwest National Laboratory (PNNL), preparado para el Departamento de Energía, evaluó varios mecanismos climáticos. Incluyó aumento del nivel del mar, lluvias extremas, tsunamis y marejadas. La conclusión fue clara, las marejadas combinadas con la subida gradual del mar tendrían la mayor influencia en la movilización y el transporte de contaminantes.

¿Qué significa esto en la práctica para alguien que vive cerca de la laguna? Que el peligro no tiene por qué llegar como una gran escena de película, con la cúpula rompiéndose de golpe. Puede avanzar de forma más lenta, con mareas, tormentas y agua moviéndose por un terreno coralino poroso.

El informe trabajó con escenarios actuales y futuros, incluidos casos para 2090. En esos modelos se usó una subida del nivel del mar de 62 centímetros y se analizaron nueve escenarios, entre ellos una hipótesis de fallo de la cúpula con liberación de su contenido.

Lo que dice el informe

El dato que más se repite en la posición oficial es este, para los escenarios en los que la cúpula permanece intacta, los cambios en la dosis radiológica estimada quedan por debajo de 0,1 mrem al año. Incluso en el escenario hipotético de fallo, las dosis adicionales para las islas habitadas distintas de Runit se estiman por debajo de 0,2 mrem al año.

La lectura oficial es que Runit Dome no sería una fuente significativa de exposición radiactiva frente a otras fuentes de contaminación residual ya presentes en Enewetak. También se afirma que las dosis para la biota de la laguna quedarían muy por debajo de los niveles de acción recomendados. Dicho de forma más sencilla, el informe no ve una emergencia sanitaria inmediata.

Pero el propio estudio tiene límites importantes. No hizo nuevos muestreos radioquímicos y no evaluó toxinas no radiactivas, porque no había datos disponibles suficientes para incluirlas. Eso no invalida por sí solo el análisis, pero sí explica por qué muchas comunidades y expertos piden más vigilancia y datos recientes.

Una laguna que se usa

Runit no es una isla turística abandonada sin conexión con nadie. La isla está restringida por la contaminación, pero Enewetak sigue habitada y el informe oficial sitúa la isla de Enewetak a unos 13 millas de Runit, con unas 275 personas viviendo allí. La laguna no es solo paisaje, también forma parte de la vida diaria.

Por eso la discusión no es solo técnica. Para los marshaleses, la cúpula representa una herida histórica, una deuda ambiental y una incertidumbre que se hereda. Cuando el mar sube, no solo amenaza casas, caminos o pozos de agua dulce. También puede remover viejos residuos que nunca debieron quedar tan cerca de la costa.

Un estudio publicado en Scientific Reports en 2025 reforzó la idea de que las tormentas pueden elevar temporalmente las concentraciones de plutonio en el agua de la laguna. Sus autores pidieron una evaluación de exposición más completa y más trabajo de campo, porque los modelos dependen de datos históricos y tienen incertidumbres.

Lo que viene ahora

La cuestión de fondo es sencilla de entender y difícil de resolver. Una estructura de hormigón, levantada sobre un cráter sin base impermeable, tiene que convivir con residuos de muy larga vida y con un océano más alto y más activo. Esa combinación no invita a mirar hacia otro lado.

La respuesta más prudente no pasa por exagerar el riesgo ni por minimizarlo. Pasa por mantener la vigilancia, publicar datos claros para la población local, revisar el estado real de la estructura y actualizar los muestreos cuando sea necesario. En un lugar como Runit, la confianza también se mide en transparencia.

El informe oficial del Departamento de Energía de Estados Unidos sobre el impacto del cambio climático en Runit Dome fue publicado en julio de 2024, y el estudio científico más reciente sobre el transporte de radionúclidos en Enewetak ha sido publicado en la revista Scientific Reports.


Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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