Mientras España se pelea por el agua, Marruecos construye 16 presas con capacidad para 5.000 millones de m³ y una gran autopista del agua para hacer frente a las sequías extremas

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Publicado el: 2 de junio de 2026 a las 15:28
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Instalación desaladora en Marruecos dentro del plan hídrico nacional para aumentar el suministro de agua frente a la sequía.

Marruecos ha convertido la escasez de agua en una cuestión de Estado. Después de años con los embalses bajo presión, Rabat acelera un plan que combina 16 grandes presas en construcción, nuevas desaladoras y una red de trasvases que ya se conoce como la «autopista del agua». No es una obra aislada. Es una forma de ganar tiempo frente a un clima cada vez más irregular.

La lluvia ha dado un respiro, pero el Gobierno marroquí no ha levantado el pie. El dato más reciente muestra que los embalses nacionales alcanzaron el 76 % de llenado el 18 de mayo de 2026, con 12.900 millones de metros cúbicos de agua, frente al 40,1 % de un año antes. La pregunta es sencilla. ¿Qué pasa cuando vuelva otro ciclo seco?

16 presas en marcha

El frente más visible está en el hormigón. Marruecos tiene 16 grandes presas en ejecución, con una capacidad acumulada prevista de 5.037 millones de metros cúbicos y una inversión de 29.530 millones de dirhams, según datos del Ministerio de Equipamiento y Agua recogidos por medios marroquíes. Además, otros siete grandes proyectos están programados de aquí a 2027.

No todas avanzan al mismo ritmo. Algunas están casi listas, como Sidi Abbou, en Taounate, o Aït Ziat, en Al Haouz. Otras, como Ratba o Kheng Grou, son piezas de gran tamaño dentro del futuro mapa hidráulico del país.

En la práctica, una presa grande no resuelve sola el problema. Puede almacenar agua, regular caudales y ayudar frente a inundaciones, pero también exige mantenimiento, control de sedimentos y una gestión fina del territorio. No es magia. Es una herramienta.

La autopista del agua

La llamada «autopista del agua» no es una carretera. Es una red pensada para mover recursos entre cuencas, desde zonas con más disponibilidad hacia regiones urbanas o agrícolas que viven con más presión. En el fondo, lo que busca Marruecos es que el agua no se quede bloqueada en un punto cuando otra zona la necesita con urgencia.

Esto importa porque, en plena sequía, un embalse lleno en una cuenca no siempre ayuda a una ciudad situada en otra. El reto es hidráulico, pero también político y ambiental. Cada trasvase abre preguntas sobre quién recibe el agua, quién la cede y hasta dónde puede llegar ese intercambio.

El mapa cambia por completo la forma de entender la adaptación climática. Ya no basta con esperar a que llueva. Hacen falta tuberías, datos, energía, reglas claras y una administración capaz de reaccionar antes de que el problema llegue al grifo.

La desalación cambia la partida

La tercera pata del plan es la desalación. Reuters informó en diciembre de 2025 de que Marruecos quiere cubrir el 60 % de sus necesidades de agua potable con agua de mar tratada en 2030, frente al 25 % anterior. El país también prevé producir 1.700 millones de metros cúbicos de agua desalada al año para esa fecha.

Esto puede aliviar embalses interiores y acuíferos, sobre todo en ciudades costeras. Pero desalar agua consume energía y genera salmuera, así que la promesa va unida a las renovables. «Todas las nuevas plantas desaladoras funcionarán con energía renovable», afirmó el ministro Nizar Baraka, según recoge Reuters.

El país ya opera 17 plantas desaladoras, con una producción anual de 345 millones de metros cúbicos. Otras cuatro están en construcción, con una capacidad conjunta de 540 millones de metros cúbicos y entrada prevista para 2027. No es una prueba pequeña. Es una de las piezas centrales del nuevo tablero del agua.

La lluvia no lo arregla todo

La paradoja es que el regreso de la lluvia ha sido fuerte. El portal oficial Maroc.ma señaló que los aportes a los embalses alcanzaron 5.829,16 millones de metros cúbicos entre el 1 de septiembre de 2025 y el 28 de enero de 2026. La mayor parte llegó en apenas unas semanas, entre el 12 de diciembre y el 28 de enero.

Los datos más recientes también muestran un rebote agrícola. La campaña 2025-2026 estima 90 millones de quintales de cereal, más del doble que la campaña anterior, impulsada por mejores condiciones climáticas y más recursos hídricos. Cuando el agua vuelve, el campo lo nota rápido.

Pero el agua también llegó de golpe en algunas zonas. En febrero, Reuters informó de inundaciones en el noroeste del país, con 188.000 personas evacuadas y 110.000 hectáreas afectadas. El embalse de Oued Makhazine llegó al 160 % de su capacidad y tuvo que soltar agua aguas abajo. Esa es la otra cara del problema.

Qué puede aprender España

Decir que Marruecos da una lección a España suena fácil, pero lo interesante no es la comparación directa. Es el ritmo. Marruecos ha decidido construir reservas, conectar cuencas y producir agua donde hay mar. Cada país tiene sus leyes, sus límites ambientales y sus conflictos, pero el aviso se entiende desde cualquier verano seco.

En España, cualquiera que haya visto restricciones, embalses marrones o debates por el riego sabe que el agua no es un detalle técnico. Afecta a los precios de los alimentos, a la electricidad, al turismo, a las ciudades y a los pueblos que pierden actividad cuando el campo no puede aguantar. Y eso se nota.

La clave tampoco está solo en ofrecer más agua. El Banco Mundial, al apoyar el programa marroquí de seguridad hídrica, subrayó la eficiencia, la reutilización de aguas tratadas y la reducción de pérdidas en las redes de distribución. Dicho de otra forma, usar menos y mejor forma parte de la misma ecuación.

El reloj del agua corre

El plan marroquí tiene riesgos. Más presas pueden alterar ríos, los trasvases pueden abrir disputas y la desalación depende de energía barata y de una gestión cuidadosa de la salmuera. Pero no hacer nada también tiene un coste, y después de siete años de sequía el país ha optado por desplegar un arsenal amplio.

Lo importante para el lector es esto. La política del agua ya no se mide solo por lo que llueve este mes. Se mide por cómo un país almacena, mueve, ahorra, reutiliza y produce agua antes de la siguiente emergencia. Porque cuando llega la sequía, no espera a que terminen los permisos ni los debates.

El comunicado oficial más reciente sobre el rebote de los embalses y la campaña agrícola 2025-2026 ha sido publicado en el portal oficial del Gobierno de Marruecos.


Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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