Ingenieros chinos construyen una obra colosal de 664 km de canales y túneles que transforma una región en riesgo por escasez de agua

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Publicado el: 16 de abril de 2026 a las 09:37
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Trasvase de agua en Yunnan (China) desde el río Jinsha con red de túneles de 664 km para abastecimiento hídrico.

Sobre el papel parece fácil, llevar agua de un gran río a una zona seca. En la práctica, China está levantando en Yunnan una red de unos 664 kilómetros de conducciones, casi toda bajo montañas, para mover caudal desde el Jinsha (tramo alto del Yangtsé) hacia el centro de la provincia.

La promesa es clara, más seguridad hídrica para millones de personas. Pero hay una pregunta que conviene hacerse desde el minuto uno, ¿puede una megaobra traer agua sin mover también problemas? El regulador ambiental chino ha respondido con condiciones estrictas sobre caudales ecológicos, calidad del agua y riesgo de especies invasoras.

Un trasvase casi todo bajo tierra

El llamado trasvase del Yunnan Central es, en gran medida, una obra “invisible”. La conducción principal suma unos 664 kilómetros y alrededor de 612 kilómetros se ejecutan en túneles, una proporción enorme para un proyecto de abastecimiento.

La ruta parte de la zona de Shigu, en Lijiang, y cruza varias prefecturas hasta llegar a áreas como Kunming, Yuxi o Honghe. La planificación oficial sitúa el área beneficiada en unos 36.900 kilómetros cuadrados y habla de más de 11 millones de personas cubiertas cuando el sistema esté plenamente operativo.

La obra avanza por fases. Según datos oficiales publicados en enero de 2026, a finales de 2025 ya se habían conectado 627,9 kilómetros del trazado principal (un 94,6% del total) y se puso en marcha el arranque de la segunda fase troncal.

Por qué Yunnan tiene sed

Yunnan tiene ríos y lagos, pero el agua no siempre está donde vive la gente. La administración hidráulica provincial lo resume con una imagen muy gráfica, “la gente vive en alto y el agua fluye en bajo”, lo que encarece cualquier suministro estable.

El contraste se ve en cifras. En el área económica central de Yunnan, el agua disponible por persona ronda los 700 metros cúbicos al año y, en la cuenca del lago Dianchi, baja incluso por debajo de 300. Para hacerse una idea, la ONU suele usar 1.700 metros cúbicos por persona y año como referencia para hablar de estrés hídrico.

Cuando se juntan poca disponibilidad y episodios de sequía, el golpe es directo. Medios estatales chinos han recordado periodos muy largos sin lluvias intensas en Kunming y crisis con ríos que dejaron de correr y embalses que se vaciaron, un aviso de lo rápido que cambia el paisaje cuando el cielo no acompaña.

Excavar donde el terreno se mueve

La dificultad del proyecto no está solo en la distancia, sino en el subsuelo. Xinhua llegó a describir la conducción como un “río subterráneo” y subrayó que la mayoría del trazado atraviesa roca a grandes profundidades, con filtraciones, deformaciones en roca blanda y riesgo sísmico en varios puntos.

Hay tramos que condensan ese reto. El túnel de la Montaña del León, por ejemplo, mide unos 29,4 kilómetros y cruza ocho zonas de fallas, un escenario que obliga a avanzar con mucha instrumentación y refuerzos constantes.

El “cuello de botella” más citado es el túnel Xianglushan. En diciembre de 2024 se anunció un avance relevante en su primer tramo, dentro de una obra que ronda los 63 kilómetros y que se trabaja a profundidades muy elevadas, con riesgo de derrumbes y entradas repentinas de agua y lodo.

A qué se destina el agua

El reparto previsto intenta cubrir varias necesidades a la vez. La previsión oficial habla de una media anual de 34,03 mil millones de metros cúbicos, con 22,31 mil millones para uso urbano e industrial, 5.000 millones para riego y 6.720 millones para aportes ecológicos a ríos y lagos.

Aquí hay un matiz que conviene tener en mente. No es un canal que “baje solo”, el sistema incluye bombeo y una operación compleja. En la captación del Jinsha se plantea una toma sin presa, con un caudal de diseño de 135 metros cúbicos por segundo, y se contempla una estación de bombeo de 480 megavatios con una elevación media de 219 metros.

Los riesgos que no se ven desde el aire

En 2016, el entonces Ministerio de Protección Ambiental de China aprobó la evaluación ambiental del proyecto con advertencias claras. La principal es el efecto sobre el río de origen en época seca y la necesidad de garantizar caudales ecológicos mínimos. La regla es directa, si el río no llega a ese mínimo, la captación debe detenerse.

La segunda alerta es la calidad del agua. El regulador señala que parte de los ríos, embalses y lagos implicados no cumplen siempre los objetivos de calidad y exige planes de control de contaminación antes de mover caudal. Dicho de forma sencilla, el agua transferida no debería “tapar” el problema, sino obligar a resolverlo.

En 2022, en la aprobación ambiental de obras asociadas a la segunda fase, el Ministerio de Ecología y Medio Ambiente añadió dos riesgos más. Por un lado, el aumento de cargas contaminantes en varios ríos receptores y, por otro, la posibilidad de que peces del Jinsha se dispersen hacia otras cuencas a través del trasvase, con riesgo de invasiones biológicas. En ese mismo documento se plantea aplazar ciertos tramos ligados al lago Dianchi por su riesgo de contaminación y estudiar alternativas de regulación con lagos de mejor calidad de agua.

Qué debería vigilar el ciudadano a partir de ahora

Cuando se cubren megaproyectos hídricos, hay tres preguntas que suelen separar el titular del resultado real. La primera es si el sistema está ahorrando agua de verdad o solo repartiendo mejor una escasez que sigue creciendo. No es poca cosa.

La segunda es si la calidad del agua mejora en los ríos y lagos que reciben el caudal. Y la tercera es si se cumplen los caudales ecológicos y los planes de control biológico, porque sin ese “suelo” ambiental el proyecto puede generar conflictos nuevos. Y eso se nota.

La nota oficial más reciente sobre el avance de la obra y el arranque de la segunda fase se ha publicado en la web de la Consejería de Agua de Yunnan.


Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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