Construcción

Dos jóvenes crean un ladrillo de terracota que acaba con las islas de calor urbanas: enfría el aire de las ciudades hasta 9 grados sin utilizar electricidad

Crean un ladrillo de terracota capaz de reducir hasta 9 ºC la temperatura del aire en espacios urbanos con energía solar.

Dos jóvenes crean un ladrillo de terracota que acaba con las islas de calor urbanas: enfría el aire de las ciudades hasta 9 grados sin utilizar electricidad

Esperar el autobús sobre una acera recalentada puede convertir unos pocos minutos en una pequeña prueba de resistencia. Para aliviar ese calor aparece bloc°, un sistema modular de terracota impresa en 3D que utiliza agua, evaporación y energía solar para crear zonas de aire más fresco en plazas, patios escolares y paradas de transporte.

La cifra que más llama la atención es una reducción local de hasta 9 °C en días calurosos. Pero conviene decirlo desde el principio. bloc° sigue siendo un proyecto en fase de desarrollo y sus creadores todavía quieren probar un prototipo completo en condiciones urbanas reales, sobre todo donde la humedad es alta.

Un refugio para el calor urbano

Las ciudades acumulan calor porque el asfalto, los edificios y otras superficies duras absorben la radiación solar y la devuelven durante horas. Cuando faltan árboles y zonas verdes, esa sensación pegajosa que todos conocemos puede mantenerse incluso después de ponerse el sol.

La Agencia Europea de Medio Ambiente advierte de que las islas de calor exponen a una parte importante de la población urbana, especialmente en las ciudades del sur de Europa. Ahí encaja bloc°, no como un ladrillo para levantar una casa, sino como una pieza de mobiliario climático pensada para lugares donde la gente espera, juega o descansa.

El sistema fue desarrollado por Andrin Stocker y Luc Schweizer como proyecto de grado en Diseño Industrial en la Universidad de las Artes de Zúrich. Además, fue reconocido como finalista nacional de Suiza en el James Dyson Award 2025.

Cómo enfría la terracota

El principio es sencillo y muy antiguo. La terracota porosa absorbe agua y, cuando el aire caliente pasa por su superficie húmeda, parte de esa agua se evapora y se lleva calor con ella. El aire que sale del sistema puede estar más fresco.

Sus creadores resumen la idea con tres elementos, “agua, aire y sol”. Un panel solar produce alrededor de 200 Wh al día para alimentar una bomba y unos pequeños ventiladores que mueven el aire a través de los bloques.

Por tanto, no es correcto presentarlo como un invento que funciona sin ventiladores. Sí evita el aire acondicionado convencional y no recurre a un gran sistema de compresión, pero utiliza ventilación activa y una bomba. La diferencia está en que ambos componentes se alimentan mediante una instalación solar pequeña.

Por qué se imprime en 3D

La impresión 3D permite fabricar canales internos que serían difíciles de conseguir con un ladrillo tradicional. Cada pieza incorpora una cámara capaz de almacenar hasta 0,8 litros de agua y otra que guía el flujo de aire, según la información publicada por Stocker.

Las piezas pueden apilarse para formar estructuras de distinto tamaño. Durante el diseño, el equipo probó varias composiciones de arcilla y eligió terracota de una sola cocción porque mantenía la porosidad necesaria sin perder estabilidad.

También utilizó realidad virtual a escala real para ajustar las proporciones del conjunto. Incluso la forma exterior toma ideas de los cactus, cuyas geometrías generan sombra sobre parte de su propia superficie. Tecnología nueva con una lógica muy vieja.

Nueve grados con matices

El “hasta 9 °C” es un valor máximo comunicado por el proyecto, no una temperatura garantizada en cualquier calle. Además, se refiere al aire enfriado de forma local y no a una bajada de nueve grados en toda una plaza, un barrio o una ciudad.

En las fichas oficiales consultadas no aparece enlazado un estudio científico independiente y revisado por pares que confirme ese rendimiento durante una campaña urbana prolongada. Eso no invalida el prototipo, pero obliga a leer la cifra como un resultado del proceso de desarrollo que todavía necesita validación a escala real.

La humedad será una de las pruebas decisivas. El propio equipo reconoce que necesita estudiar el funcionamiento a largo plazo en climas húmedos. En la práctica, una plaza seca y ventilada no se comportará igual que un paseo costero en una tarde bochornosa.

El coste ambiental del agua

bloc° evita un sistema de refrigeración convencional, pero no enfría gratis. En días por encima de 30 °C, la ficha del proyecto calcula un consumo aproximado de 56 litros de agua. Su cubierta en forma de embudo recogería una media de 24 litros de lluvia al día.

La diferencia es importante. En una jornada de máximo consumo faltarían 32 litros respecto a esa captación media, por lo que el sistema podría necesitar agua almacenada o suministro municipal. El diseño contempla un depósito de 300 litros que, según Stocker, permitiría funcionar durante cinco días sin lluvia.

¿Qué significa esto para una ciudad española? Que el origen del agua debe formar parte del análisis desde el primer momento, especialmente durante una ola de calor y en zonas con sequía. Ahorrar electricidad es valioso, pero trasladar la presión al agua sin estudiarlo sería cambiar un problema por otro.

Dónde tendría sentido

bloc° está pensado para crear pequeños refugios térmicos en paradas de autobús o tranvía, patios escolares, parques infantiles y plazas muy pavimentadas. No pretende climatizar una vivienda completa ni sustituir los sistemas de refrigeración de un hospital o una residencia.

Su mayor valor puede estar en esos puntos donde la gente no puede escapar del sol y tampoco existe una toma eléctrica cercana. Un banco más fresco o una corriente de aire junto a una marquesina parece poca cosa, hasta que toca esperar allí a las cuatro de la tarde.

Aun así, ningún bloque resolverá por sí solo la isla de calor. Árboles, sombra, pavimentos claros, cubiertas verdes y edificios mejor diseñados siguen siendo parte del mismo puzle. bloc° tendría sentido como complemento, no como excusa para plantar menos verde.

Lo que falta por demostrar

El siguiente paso anunciado por el equipo es construir y probar una unidad completa a escala real. Esas pruebas deberán aclarar cuánto enfría durante jornadas completas, cómo responde a la humedad, qué mantenimiento necesita y si su consumo de agua compensa el alivio térmico conseguido.

Los diseñadores también estudian una posible integración en fachadas y grandes espacios interiores, como naves industriales. Hasta que lleguen resultados de campo, bloc° debe verse como una propuesta prometedora para crear microclimas urbanos, no como el sustituto definitivo del aire acondicionado.

La ficha oficial del proyecto bloc° ha sido publicada en James Dyson Award.

Relacionados