Sevilla encontró la solución al calor extremo donde nadie la buscaba: en la Edad del Bronce, con galerías subterráneas de agua y barro poroso que enfrían las calles 10 grados sin un solo vatio de electricidad

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Publicado el: 24 de junio de 2026 a las 20:39
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Anfiteatro bioclimático del proyecto Cartuja Qanat en Sevilla que reduce la temperatura urbana hasta 10 grados mediante agua, sombra y galerías subterráneas

Sevilla está probando una respuesta muy antigua para un problema muy actual. Bajo la Avenida Thomas Alva Edison, en Sevilla TechPark, el proyecto Cartuja Qanat utiliza túneles, agua, sombra, ventilación y energía solar para crear un espacio urbano más fresco cuando el calor aprieta de verdad. No es ciencia ficción. Es bioclimatismo aplicado a la calle.

La clave está en que el sistema no intenta climatizar toda la ciudad como si fuera un edificio cerrado. Busca algo más concreto y urgente, ofrecer zonas de descanso donde el cuerpo pueda bajar revoluciones durante una ola de calor. Y el contexto ayuda a entender por qué importa tanto. AEMET registró 40,5 °C en Sevilla/Aeropuerto el 31 de mayo de 2026, dentro de un mes que fue muy cálido en el conjunto de la España peninsular.

Una calle que funciona como refugio

Cartuja Qanat es un espacio al aire libre y de uso ciudadano situado en la Cartuja sevillana. El proyecto nace para mejorar el confort ambiental, recuperar la vida en la calle y probar soluciones que después puedan replicarse en otros puntos de Sevilla o en otras ciudades. No es poca cosa.

El sistema combina varias piezas. Hay espacios hundidos respecto al nivel de la avenida, zonas de sombra, agua en circulación, conductos enterrados, materiales cerámicos y elementos vegetales. Todo trabaja junto para reducir la radiación, enfriar superficies y mover aire más fresco hacia las zonas donde se sienta o camina la gente.

En la práctica, esto significa que no basta con poner una pérgola y esperar milagros. El calor urbano viene del sol, del asfalto, de las fachadas, del pavimento que quema y del aire caliente que se queda atrapado. Aquí se ataca el problema por varias vías a la vez.

La idea que viene del pasado

La palabra qanat no es nueva. Los qanats persas eran sistemas subterráneos usados para captar y transportar agua en regiones áridas, aprovechando la gravedad y el conocimiento del terreno. La UNESCO los considera una muestra excepcional de gestión del agua en zonas secas, mantenida durante siglos e incluso milenios.

Sevilla no está copiando una reliquia arqueológica. La está reinterpretando. Donde antes se buscaba llevar agua a asentamientos y cultivos, ahora se busca refrescar espacios públicos en una ciudad que conoce bien ese calor pegajoso que no da tregua ni a la sombra.

El investigador Rafael Monge Palma, vinculado a tecnologías energéticas, lo resume así en la información difundida sobre el proyecto. «El objetivo principal es demostrar que las tecnologías naturales pueden utilizarse para crear lugares seguros para las personas durante las olas de calor o incluso durante largos periodos de verano».

Los 10 grados que marcan la diferencia

El dato que más llama la atención es la reducción térmica. Urban Innovative Actions recoge que Cartuja Qanat ha logrado una diferencia media repetida de unos 10 °C en los espacios renovados, con consumo energético neto prácticamente nulo. En un ejemplo del propio balance europeo, si el sol aprieta con 45 °C, el anfiteatro al aire libre podría mantenerse en torno a 35 °C. Sigue haciendo calor, sí, pero ya no es el mismo escenario.

¿Qué significa esto para una persona que vive o trabaja cerca? Significa poder sentarse, esperar, asistir a una actividad o cruzar la zona sin sentir que todo el entorno le devuelve calor. Es la diferencia entre una calle de paso y una calle habitable.

El proyecto incluye un anfiteatro bioclimático, un zoco bajo el nivel de la calle y una isla atemperada. En el anfiteatro, el aire se enfría con agua del estanque y de los qanats, y después se distribuye por el frente del escenario y las gradas. La forma del espacio ayuda a crear una especie de «lago de aire» más fresco donde están las personas.

Energía solar y menos dependencia del aire acondicionado

Uno de los puntos fuertes del sistema es que no se plantea como otro gran consumidor eléctrico. El proyecto incorpora producción de electricidad solar, control solar variable, enfriamiento por conducción del terreno, enfriamiento evaporativo y almacenamiento térmico en galerías subterráneas. Todo eso reduce la necesidad de tirar de máquinas convencionales.

Aquí hay una lección clara para las ciudades mediterráneas. No todo puede resolverse enchufando más aparatos de aire acondicionado, porque eso aumenta la demanda eléctrica y puede trasladar calor al exterior. La factura de la luz también cuenta, sobre todo para familias, comercios y administraciones.

Por eso Cartuja Qanat interesa más allá de Sevilla. Es una prueba de que el urbanismo puede refrescar antes de consumir. Primero sombra, superficies menos calientes, agua bien gestionada y ventilación. Después, si hace falta, apoyo energético renovable.

Una respuesta al calor que ya está aquí

El calor extremo ya no es solo un asunto de julio y agosto. Mayo de 2026 terminó con un episodio cálido intenso en España, y Sevilla volvió a aparecer entre las estaciones principales con temperaturas más altas. Ese adelanto del verano climático cambia la vida diaria, desde los colegios hasta el transporte público, pasando por el turismo y los trabajos al aire libre.

La ciudad necesita parques, árboles, fuentes, horarios adaptados y edificios mejor preparados. Pero también necesita refugios climáticos de calle, lugares donde no haga falta entrar en un centro comercial para respirar un poco mejor. Ahí entra en juego este proyecto.

No conviene exagerar. Cartuja Qanat no va a enfriar Sevilla entera ni sustituye la reducción de emisiones. Pero sí muestra un camino muy concreto para adaptar barrios, plazas, paradas de autobús o zonas de espera. Y eso se nota.

El reto de llevarlo a más barrios

El proyecto cuenta con una inversión de 5 millones de euros y está cofinanciado por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional a través de Urban Innovative Actions. Lo lidera el Ayuntamiento de Sevilla, con participación de Emasesa, la Gerencia de Urbanismo, Sevilla TechPark, la Universidad de Sevilla, el Instituto Eduardo Torroja del CSIC y la Fundación Innovarcilla.

La pregunta ahora es sencilla. ¿Puede salir de la Cartuja y llegar a más calles? Según Monge Palma, «esta tecnología se puede extender a toda la ciudad mediante sistemas de refrigeración en red». La comparación que utiliza es fácil de entender, igual que en los países nórdicos existe calefacción urbana, en ciudades cálidas podría pensarse en refrigeración urbana.

Para que eso ocurra habrá que mirar costes, mantenimiento, disponibilidad de agua, materiales, accesibilidad y uso real por parte de vecinos y visitantes. Una solución climática no sirve de mucho si queda bonita en la foto, pero vacía en las horas de más calor.

La información oficial del proyecto ha sido publicada en la web de Cartuja Qanat y el balance técnico de Urban Innovative Actions recoge los resultados de reducción térmica alcanzados en Sevilla.


Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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