Crean un ladrillo basado en la «inercia térmica» capaz de enfriar ciudades mediante un sistema de doble pared con capa de aire interna

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Publicado el: 25 de abril de 2026 a las 15:49
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Ladrillo de doble pared con cámara de aire para mejorar la inercia térmica y reducir el calor en viviendas.

Cada verano parece traer el mismo problema, pisos que se convierten en hornos y noches que no refrescan. Encender el aire acondicionado alivia, pero también se nota en la factura de la luz y en el pico de consumo cuando medio barrio hace lo mismo.

En Brasil, algunos proyectos residenciales están recuperando una idea tan sencilla como antigua, construir con más “cuerpo” para que el calor tarde en colarse. Un reportaje reciente describe muros más gruesos, dobles paredes con cámara de aire, cubiertas mejor pensadas y ventilación natural, con el objetivo de reducir la ganancia de calor interior “hasta un 30%” sin depender tanto de equipos eléctricos, como los aires acondicionados y los ventiladores, lo que conlleva una reducción significativa del consumo energético a largo plazo.

Una casa que no se calienta de golpe

La clave se llama “inercia térmica”, la capacidad de un material para absorber calor, almacenarlo y liberarlo más tarde. En la práctica, una pared con mucha masa actúa como una esponja térmica, se come parte del calor del mediodía y lo devuelve cuando ya cae el sol.

¿Esto convierte cualquier vivienda en un refugio fresco? No necesariamente, porque la inercia funciona mejor cuando hay un momento del día en el que el exterior baja de verdad y la casa puede “vaciar” ese calor.

Por eso, la receta suele ser un conjunto, masa térmica, sombras y ventilación bien colocada. En Europa se repite la misma advertencia, lo pasivo ayuda mucho, pero en olas de calor extremas puede que no baste por sí solo.

Muros dobles y materiales con masa

El caso brasileño habla de paredes dobles con una cámara de aire en medio, una barrera simple que frena la transferencia de calor. Si se dimensiona bien, ese “colchón” aporta aislamiento y la pared pesada retrasa el pico de calor hacia el interior.

También vuelven materiales tradicionales como el adobe, la arcilla o la tierra estabilizada, que aportan masa y ayudan a regular la humedad. No es nostalgia, es física aplicada a la vida real, menos sofoco en casa, menos necesidad de enchufes.

En Brasil, además, el rendimiento térmico no se deja solo a la intuición. La norma ABNT NBR 15575 sobre desempeño de edificios residenciales incluye requisitos de rendimiento térmico, lo que empuja a medir y comparar soluciones.

Tejados y sombras que marcan la diferencia

En climas cálidos, el tejado suele ser el punto más castigado, porque recibe radiación solar directa durante horas. El mismo reportaje apunta que cubiertas con más masa, aislamiento o ventilación pueden recortar el calentamiento interior y, en algunos casos, reducir la temperatura interior “hasta 10 °C” frente a soluciones ligeras.

A cambio, la sombra es el truco silencioso que mucha gente infravalora. Aleros, toldos, persianas y parasoles reducen la radiación directa sobre fachadas y ventanas, y eso se traduce en menos calor entrando en casa a las peores horas.

La Agencia Internacional de la Energía lo resume con números, mejorar el envolvente (por ejemplo con buen aislamiento y sombreado exterior) puede recortar la demanda de refrigeración hasta un 80%. Cuando esto se aplica a edificios enteros, el impacto se multiplica.

Ventilación cruzada cuando el aire sí ayuda

El otro pilar es mover aire. Si hay aberturas en lados opuestos y el recorrido no se bloquea, la ventilación cruzada ayuda a sacar aire caliente y humedad, algo clave en zonas cálidas y húmedas.

Pero conviene un matiz, ventilar “porque sí” no siempre enfría. Si fuera hay 33 grados a las once de la noche, abrir ventanas puede meter calor, y entonces toca ventilar en las horas más frescas y protegerse en las más duras.

Aun así, cuando el clima lo permite, la AIE indica que la ventilación natural puede reducir la temperatura interior hasta 9 °C. Esa cifra explica por qué tantos proyectos vuelven a pensar primero en orientación, huecos y corrientes de aire antes que en máquinas.

El problema europeo no es solo de confort

Puede parecer un debate de arquitectura, pero en Europa ya es también un tema social. Un informe del Centro Común de Investigación (JRC) de la Comisión Europea recoge que en 2023 el 26% de los hogares de la UE vivía en viviendas “no confortablemente frescas” durante el verano, y que el dato subía a casi el 35% en el grupo de menores ingresos.

El mismo informe estima que en 2024 se quedó sin cubrir alrededor del 21% de la demanda potencial de refrigeración residencial. Si se cubriera con aire acondicionado convencional, equivaldría a unos 10 TWh adicionales y a un aumento aproximado del 0,4% del consumo eléctrico total de la UE, con todo lo que eso supone en picos de demanda.

Y hay un dato que lo conecta todo, el 57,5% de los hogares que no pueden mantener su casa suficientemente cálida en invierno también declara dificultades para mantenerla fresca en verano. Es la doble cara de la pobreza energética.

Lo que conviene mirar antes de copiar la idea

La primera tentación es pensar que “más grosor” siempre es mejor, pero no es tan simple. Una pared pesada puede almacenar calor, sí, pero si no hay forma de evacuarlo por la noche, puede devolverlo cuando ya quieres dormir.

También hay un dilema ambiental que merece una mirada honesta. Si el “muro grueso” se resuelve a base de mucho hormigón, se puede bajar el consumo eléctrico en verano, pero subir la huella de CO2 del material, ya que la producción de cemento aporta alrededor del 8% de las emisiones globales de CO2.

La evidencia científica también pide prudencia con las promesas universales. Una revisión de 2025 en la revista Energy and Buildings encontró ahorros energéticos grandes (hasta un 67% en algunos estudios), pero con resultados muy variables y con casos en los que la demanda aumentó por efectos no previstos. En el fondo, esto significa diseñar con datos y con el clima real del lugar.

El informe más reciente citado en esta noticia ha sido publicado por el Centro Común de Investigación (JRC) de la Comisión Europea en su repositorio oficial de publicaciones. 


Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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