Hallazgo inaudito que reescribe la historia: arqueólogos descifran tablillas de hace 4000 años y revelan rituales de brujería, magia antigua y recetas de hechizos

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Publicado el: 24 de abril de 2026 a las 18:41
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tablilla cuneiforme de 4000 años con escritura antigua usada en rituales de magia y hechizos en Mesopotamia.

Durante más de un siglo, una parte del pasado del Próximo Oriente ha estado guardada en silencio en los almacenes del Museo Nacional de Dinamarca. Son tablillas de arcilla con escritura cuneiforme, algunas con más de 4.000 años (y otras que superan los 4.500), escritas en lenguas hoy extintas.

En abril de 2026, investigadores del museo y de la Universidad de Copenhague han anunciado que han logrado analizar, identificar y digitalizar toda la colección dentro del proyecto “Hidden Treasures”. Lo interesante es doble, por un lado lo que dicen los textos (magia, tratamientos médicos, linajes reales y burocracia cotidiana) y por otro que, al pasar a formato digital, dejan de ser “material de almacén” y se vuelven consultables en abierto a través de una biblioteca internacional.

Un tesoro que llevaba décadas esperando su momento

El Museo Nacional de Dinamarca fue reuniendo estas piezas a lo largo de más de 100 años, con tablillas procedentes de excavaciones y donaciones. Muchas están en sumerio o acadio y usan un sistema de escritura hecho a base de pequeñas cuñas presionadas sobre la arcilla húmeda (de ahí el nombre de cuneiforme).

La novedad no es que existan tablillas en Copenhague, sino que se han revisado una a una para catalogarlas y digitalizarlas de forma completa. En la práctica, esto permite trabajar con una “tecnología” de hace 5.000 años usando herramientas del siglo XXI, comparar textos, buscar términos y cruzar piezas sin tener que manipularlas o moverlas cada vez. Y eso cambia mucho las cosas.

Hechizos contra la brujería y medicina desde Hama

Una parte pequeña de la colección procede de la ciudad siria de Hama, excavada por una expedición danesa en los años 30. Según explica el asiriólogo Troels Pank Arbøll, estos textos se quedaron atrás tras el saqueo y destrucción de la ciudad en el 720 a. C., y hoy son especialmente valiosos porque apenas se conocen otros textos cuneiformes médicos y mágicos de esa región y periodo.

Entre esos documentos aparece un ritual “contra la brujería” que, en palabras de Arbøll, era clave para la autoridad real asiria porque se creía que podía alejar desgracias (incluida la inestabilidad política). El texto describe una ceremonia nocturna con quema de pequeñas figuras de cera y arcilla mientras un exorcista recitaba encantamientos fijados de antemano. ¿Te imaginas una noche entera dedicada a “proteger” el poder de un rey?

Gilgamesh y la frontera entre mito, escuela e historia

Otra sorpresa es una lista de reyes que mezcla tradición mítica con nombres históricos, un tipo de documento con peso político y educativo. La tablilla conservada en Dinamarca es un texto escolar y menciona reyes de finales del tercer milenio a. C., mientras que otras copias de esa misma lista incluyen a Gilgamesh, protagonista de la famosa epopeya.

Aquí conviene bajar un poco el volumen de los titulares. Que el nombre de Gilgamesh aparezca en una tradición escrita no prueba por sí solo que existiera tal y como lo cuenta el poema, pero sí es una pista potente sobre cómo ciertas figuras pasaron del relato a la memoria oficial. En el fondo, ayuda a entender cómo se construyen las fronteras entre mito, propaganda y registro histórico.

Cartas diplomáticas y burocracia del día a día

No todo son conjuros y reyes legendarios. Parte de la colección son cartas, cuentas y documentos administrativos, justo el tipo de textos que explican por qué la escritura fue tan revolucionaria para las primeras ciudades, servía para controlar bienes, organizar trabajo y dejar constancia de acuerdos.

Una sección procede de Tell Shemshara (en el actual norte de Irak) y recoge correspondencia entre un líder local y el rey Shamshi Adad de alrededor del 1800 a. C., además de documentación de gestión. Y como detalle muy humano, Arbøll menciona que una de las tablillas es algo tan cotidiano como un “recibo de cerveza”. Sí, hace milenios también había que apuntar quién pagaba qué.

Digitalizar también es una forma de sostenibilidad

Cuando pensamos en sostenibilidad solemos irnos a placas solares, movilidad eléctrica o reciclaje. Pero conservar y compartir patrimonio cultural también entra en el mismo tablero, porque implica proteger recursos, planificar a largo plazo y decidir qué hacemos con lo que ya tenemos para que no se pierda.

La Agenda 2030 incluye una meta específica para “proteger y salvaguardar el patrimonio cultural y natural del mundo” (la 11.4). En su seguimiento, Naciones Unidas señala que entre 2019 y 2023 la financiación pública para proteger el patrimonio mundial subió ligeramente, pero seguía siendo insuficiente en promedio, con 21,22 dólares por persona (PPA de 2017) y una brecha enorme entre países en desarrollo y desarrollados.

En ese contexto, la digitalización aporta ventajas claras. Reduce la necesidad de manipular piezas frágiles, facilita que equipos de distintos países trabajen con el mismo material a distancia y, en buena parte, evita viajes repetidos solo para consultar una tablilla concreta (algo que también tiene su huella de CO2). No es la solución a todo, pero suma. Y se nota.

Qué debes tener en cuenta si te interesa este hallazgo

Lo primero es que “digitalizar” no significa que todo esté resuelto. Identificar, transcribir y traducir textos antiguos es un proceso largo y la interpretación histórica se afina con el tiempo cuando se comparan manuscritos parecidos de otras colecciones.

Lo segundo es que ahora es más fácil seguir el rastro. El proyecto prevé incorporar la colección a la Cuneiform Digital Library Initiative (CDLI), una plataforma que busca poner online la forma y el contenido de textos cuneiformes para investigadores y público. Para quien quiera curiosear, es como entrar en un archivo mundial donde cada tablilla tiene su ficha y sus datos.

Y lo tercero es el matiz, que en historia es casi todo. Que existan rituales “anti brujería” no significa que la magia sea un simple espectáculo, significa que formaba parte de cómo se entendían la enfermedad, el miedo y la política. Y que un nombre como Gilgamesh aparezca en listas reales no convierte automáticamente un mito en biografía, pero sí obliga a mirar con más cuidado qué parte de esa leyenda pudo tener raíces en personas reales.

La nota de prensa de la Universidad de Copenhague sobre este proyecto y los hallazgos de la colección ha sido publicada en News.ku.


Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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