El 13 de abril de 2029, el asteroide (99942) Apophis hará un sobrevuelo muy poco habitual, a unos 32.000 kilómetros de la superficie de la Tierra. Esa distancia es menor que la altitud de muchos satélites en órbita geoestacionaria, y aun así la NASA insiste en lo más importante, no hay peligro de impacto para nuestro planeta durante al menos los próximos 100 años.
Lo llamativo es que, si el cielo acompaña, se podrá ver sin telescopio desde partes del hemisferio oriental, incluida gran parte de Europa, África y Asia. Y mientras millones miran hacia arriba, las agencias espaciales también se mueven, la ESA ya ha firmado el contrato principal para construir Ramses, una misión que pretende seguir al asteroide antes y durante el encuentro.
Un punto de luz que se mueve y eso es lo raro
Apophis no se verá como un disco, ni como una “bola” cruzando el cielo. Lo normal es que parezca una estrella brillante que se desplaza rápido, y esa sensación de movimiento es parte del espectáculo.
¿Hace falta vivir lejos de farolas para notarlo? En buena parte sí, porque la contaminación lumínica puede comerse el contraste, pero la ESA recuerda que será visible “a simple vista” desde amplias zonas con cielos oscuros y despejados.
También ayuda tener expectativas realistas, no hablamos de un objeto enorme, sino de un punto que cambia de posición. Si lo pierdes de vista, cuesta volver a encontrarlo.
Qué significa “potencialmente peligroso” y por qué hoy es seguro
Apophis está catalogado como “potencialmente peligroso” por tamaño y por trayectoria, porque su órbita cruza la de la Tierra. Eso es una etiqueta de vigilancia, no un aviso de impacto inminente.
Cuando se descubrió en 2004, durante un tiempo se barajaron escenarios de impacto en 2029, 2036 o 2068. Con más observaciones y mediciones de radar, los astrónomos ajustaron su órbita y fueron descartando esas posibilidades.
Hoy la NASA es clara, con los datos disponibles “no hay riesgo” de que choque con la Tierra durante al menos un siglo. Es el resultado de seguirlo durante años con telescopios ópticos y radar, afinando cada vez más dónde estará y cuándo.
Un acercamiento más cerca que satélites muy valiosos
El dato que más titulares genera es la distancia, unas 20.000 millas, que son aproximadamente 32.000 kilómetros sobre la superficie. Eso lo sitúa por dentro de la altitud típica de muchos satélites geoestacionarios, que rondan los 36.000 kilómetros.
En la práctica, esa órbita es una autopista muy codiciada, ahí se colocan satélites clave para comunicaciones y meteorología. Un asteroide pasando tan cerca, aunque sea seguro, es justo el tipo de evento que conviene entender bien.
La ESA estima que un objeto tan grande pasando tan cerca es algo que ocurre, de media, una vez cada 5.000 a 10.000 años. No es poca cosa.
La gravedad terrestre hará de laboratorio y Apophis lo notará
Lo interesante para la ciencia no es solo verlo pasar, sino medir cómo cambia. La NASA explica que la gravedad de la Tierra puede alterar su órbita, modificar cómo gira e incluso provocar pequeños movimientos de material en la superficie, como deslizamientos.
Aquí entra un concepto clave, las fuerzas de marea. Durante el encuentro, la Tierra “estira y comprime” al asteroide, y eso puede revelar detalles sobre su estructura interna sin necesidad de tocarlo.
Si Apophis responde como un bloque compacto o como un conjunto de rocas más sueltas, la diferencia importa. Es la clase de información que se necesita para diseñar una estrategia de defensa planetaria el día que no estemos ante un simple espectáculo.
Ramses y OSIRIS-APEX van a por el antes y el después
La gran novedad de estos meses es que la ESA ha pasado del plan a la firma. El 10 de febrero de 2026, la agencia firmó un contrato de 81,2 millones de euros con OHB Italia para desarrollar Ramses.
El calendario es ajustado, Ramses debe lanzarse en 2028 para llegar a Apophis en febrero de 2029, unos dos meses antes del sobrevuelo. La misión incluye dos CubeSats y una colaboración con JAXA, que aportará componentes como paneles solares e instrumentos.
La NASA, por su parte, usará OSIRIS-APEX, la antigua OSIRIS-REx que trajo muestras del asteroide Bennu a la Tierra en 2023. Según la NASA, el encuentro con Apophis está previsto para junio de 2029, con observaciones posteriores y una maniobra para levantar polvo y asomarse al material bajo la superficie.
Por qué esto también tiene que ver con cuidar el planeta
La defensa planetaria suena a ciencia ficción, pero en el fondo es gestión del riesgo. Igual que la ciencia del clima trabaja con probabilidades y escenarios, aquí se trata de reducir incertidumbre y prepararse sin alarmismo.
La NASA organiza la International Asteroid Warning Network (IAWN) para coordinar campañas de observación antes y durante el sobrevuelo. Y la ESA subraya que Ramses refuerza capacidades europeas y colaboración internacional en seguridad espacial.
El espacio también es parte de nuestra infraestructura ambiental, muchos datos que sostienen decisiones sobre emergencias o energía dependen de satélites. Mantener ese entorno seguro, frente a riesgos naturales y también humanos, es otra pieza de la sostenibilidad.
La nota de prensa oficial de la Agencia Espacial Europea sobre el contrato y el calendario de la misión Ramses se ha publicado en ESA.







