Cuando dos pueblos están a apenas unos kilómetros, lo lógico sería poder ir andando o en bici sin jugársela. En la Ribera Baixa (València) eso no era tan fácil por la barrera de la autovía A-38, hasta que una pasarela ciclopeatonal ha cambiado la rutina de mucha gente.
Esa infraestructura acaba de sumar un reconocimiento internacional en el II Congreso de Patrimonio de la Obra Pública y la Ingeniería Civil. La idea de fondo es simple (y muy actual) la obra pública puede ser segura, útil y además respetuosa con el paisaje.
Un premio con mirada global
El galardón se entregó dentro de un congreso internacional organizado por el Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos. La segunda edición se celebró entre el 7 y el 10 de abril de 2026, con sedes en Castellón, València y Alicante.
La cena de gala y la entrega de premios tuvieron lugar en el Castillo de Santa Bárbara, en Alicante. Allí, el presidente de la Diputació, Vicent Mompó, recogió el reconocimiento junto a la diputada de Carreteras, Reme Mazzolari, y el equipo técnico.
Qué se ha reconocido
El premio a la mejor obra pública recayó en la rehabilitación del puente Alfonso XIII y el acondicionamiento de la vía ciclopeatonal de la CV-509 en el tramo Fortaleny-Sueca (fase 2). En la práctica, se reconoce el salto de calidad que ha supuesto una conexión pensada para peatones y ciclistas, distinguida como una de las mejores actuaciones en patrimonio de obra pública.
Mompó defendió que el reconocimiento pone en valor una forma de hacer obra pública “que va más allá de la ingeniería”. También insistió en que se puede actuar con rigor técnico sin renunciar a la integración paisajística y al respeto por el entorno.
La diputada Reme Mazzolari lo resumió con una frase directa, “infraestructuras seguras, bien integradas en el entorno y pensadas para una movilidad más sostenible”. ¿Qué significa esto en la práctica? Que el trayecto deja de ser una aventura y pasa a ser un camino de todos los días.
Cruzar la A-38 sin coche
La pasarela ciclopeatonal está operativa desde el verano de 2025 y se concibió como una solución segura para salvar la A-38. Ese detalle, que sobre el mapa parece menor, cambia el día a día de quien va a trabajar, a visitar a familia o simplemente a moverse sin depender del coche.
La intervención permite recorrer a pie o en bicicleta los casi tres kilómetros que separan Sueca y Fortaleny. Y también evita esos puntos negros donde los vehículos van rápido, el ruido lo invade todo y caminar deja de ser una opción.
Además, la pasarela incorpora iluminación LED integrada en el propio diseño del puente. Es una mejora sencilla, pero clave cuando cae el sol y la visibilidad manda.
El arco y la ingeniería
El diseño se apoya en un gran arco central metálico, pensado para resolver el cruce con garantías de seguridad y eficiencia, minimizando el impacto sobre la autovía. No es un adorno, es la pieza que sostiene el conjunto.
La instalación de ese arco fue una operación delicada. La estructura ronda los 60 metros de longitud y cerca de 100 toneladas, y el montaje obligó a cortar por completo el tráfico de la A-38 y a usar grúas de gran tonelaje.
En cuanto al conjunto del puente, el proyecto presentado en 2024 hablaba de 451 metros de longitud y un presupuesto de 3,5 millones de euros. Son cifras importantes, pero se entienden mejor cuando se traducen en seguridad y continuidad.
Del Pont de Ferro a la ruta completa
Esta no es una obra aislada. Forma parte de un programa que arrancó con la rehabilitación integral del puente Alfonso XIII sobre el río Júcar, conocido como Pont de Ferro, recuperando una infraestructura histórica y conectándola con caminos del entorno.
Tras esa fase llegó la pasarela sobre la A-38 y el plan se remata con el tramo final del itinerario entre ambos municipios. Las obras de ese último segmento arrancaron en febrero de 2026 e incluyen un nuevo paso sobre una rotonda inspirado en el Pont de Ferro, creando una imagen de “puentes gemelos” en la misma línea.
Por qué importa en clima y salud
Hablar de una pasarela puede sonar muy local, pero toca un tema enorme. En España, el transporte representa el 30,7 % de las emisiones totales de gases de efecto invernadero, y el transporte por carretera por sí solo llega al 28,4 % del total.
Por eso, cuando una ruta segura permite sustituir un trayecto corto en coche por un paseo o un tramo en bici, la suma cuenta. No es magia, es hábito, cuando el camino es cómodo y no da miedo, se usa más.
Y hay otra capa que se nota enseguida. Menos coches en desplazamientos de pocos kilómetros suele significar menos ruido, menos humos y menos estrés en el entorno. Y eso se nota.
Lo que deben tener en cuenta los vecinos
Para que este tipo de infraestructuras funcionen de verdad, no basta con inaugurarlas. Hace falta mantenimiento, señalización clara y accesos pensados para todos, también para quien camina despacio o va con niños.
En rutas compartidas, conviene recordar lo básico. Respetar velocidades, avisar al adelantar y no invadir todo el ancho cuando hay más gente hace el recorrido más amable.
La información oficial sobre la entrega de premios se ha publicado en la web del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de la Comunitat Valenciana.
Foto: Dival










