Barcelona se prepara para la obra de ingeniería que va a romper todas las leyes por 98 millones de euros: todo listo para la gran rotonda elevada sobre el río Llobregat que va a transformar la ciudad

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Publicado el: 11 de junio de 2026 a las 08:06
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Recreación de la futura rotonda elevada sobre la antigua desembocadura del río Llobregat en el Port de Barcelona.

El Port de Barcelona ha iniciado la licitación de un gran nudo viario que cambiará la forma en la que se moverá el tráfico pesado en la zona sur del recinto portuario. El proyecto tiene un presupuesto superior a los 98 millones de euros sin IVA y prevé construir una rotonda elevada sobre la antigua desembocadura del río Llobregat, con un plazo de ejecución de tres años y medio.

A simple vista puede parecer solo otra gran obra de carretera. Pero aquí hay una clave ambiental que no conviene pasar por alto. La nueva infraestructura deberá convivir con el futuro complejo ferroviario del antiguo cauce del Llobregat, una pieza pensada para mover más mercancías en tren y reducir parte del tráfico de camiones. Y eso cambia bastante la lectura.

Una rotonda enorme

El Port de Barcelona define este enlace como su «infraestructura viaria más importante». No es una frase menor. El objetivo es absorber el aumento de tráfico que llegará con los nuevos accesos viarios, el futuro muelle Catalunya y la ampliación de las instalaciones del muelle Prat, donde se concentrará casi todo el tráfico de contenedores del puerto en la zona sur.

En la práctica, esto significa ordenar un punto que será cada vez más sensible. Más contenedores, más entradas, más salidas y más camiones circulando por un espacio donde cada atasco se nota. En un puerto, perder tiempo también significa gastar más combustible, generar más ruido y complicar una logística que ya trabaja al minuto.

Tres ramales clave

La futura rotonda elevada tendrá tres grandes ramales de entrada y salida. El primero conectará con la futura autovía de acceso al puerto. El segundo enlazará con las terminales de contenedores de la zona sur. El tercero servirá para llegar a las terminales situadas al norte de la antigua desembocadura del Llobregat.

Ese tercer ramal, eso sí, será provisional. La conexión definitiva con la zona norte deberá hacerse más adelante mediante un viaducto elevado, una vez esté construido el futuro punto de atraque tipo pantalán 35B. Es uno de esos detalles técnicos que parecen pequeños, pero que condicionan toda la obra. No es poca cosa.

El punto ambiental

Una rotonda no descarboniza un puerto por sí sola. Conviene decirlo claro. El verdadero valor ambiental del proyecto dependerá de si ayuda a ordenar el tráfico sin bloquear el salto al ferrocarril, que es donde el Port de Barcelona tiene una de sus principales apuestas para reducir emisiones.

La nueva infraestructura será compatible con el complejo ferroviario previsto en el antiguo cauce del Llobregat. Además, incluirá una gran galería de servicios para permitir la interconexión por debajo del nudo y de toda la infraestructura ferroviaria. En otras palabras, no se está diseñando como una pieza aislada de asfalto, sino como parte de un sistema mayor.

El tren entra en juego

El contexto viene de antes. En noviembre de 2025 se aprobó el Plan Director Urbanístico de la Terminal Logística Intermodal del Port de Barcelona, que ordena el desarrollo ferroviario del área sur. Ese nodo ferroviario incluye terminales en el antiguo cauce del Llobregat y la Terminal Nou Llobregat, situada en paralelo al curso actual del río.

Según el propio Port, el objetivo es facilitar el trasvase de mercancías de la carretera al tren y reducir emisiones, congestión y accidentalidad. Durante 2024, el tráfico ferroviario en el recinto portuario sumó 11 000 circulaciones y permitió sacar de la carretera 155 000 camiones, con un ahorro estimado de 48 500 toneladas de CO2. Ahí está el dato que da sentido a todo este debate.

El antiguo Llobregat

La ubicación también importa. El proyecto se levantará sobre la antigua desembocadura del río Llobregat, no sobre la actual. Esa precisión es importante porque el sur de Barcelona y el entorno del delta llevan décadas acumulando infraestructuras, zonas logísticas y espacios naturales muy próximos entre sí.

El PDU ferroviario prevé una inversión aproximada de 265 millones de euros y, además, 26 millones para crear zonas verdes. El plan incluye 24 hectáreas de nuevos espacios públicos verdes integrados en el Corredor Verde Parque Agrario del Llobregat Parc de Montjuïc, con itinerarios que conectarán áreas logísticas, urbanas y espacios naturales.

Falta un paso político

La obra todavía no tiene vía libre completa. Por su importe, superior a 98 millones de euros sin IVA, el proceso de licitación deberá ser aprobado por el Consejo de Ministros. Es decir, el Port ha iniciado el camino, pero la maquinaria administrativa aún debe completar un paso importante antes de que la obra avance de verdad.

El plazo previsto de ejecución es de tres años y medio. Para los ciudadanos puede parecer una obra lejana, casi escondida dentro del recinto portuario. Pero su efecto se notará en cómo entran y salen mercancías de una de las grandes puertas logísticas del Mediterráneo.

Más que tráfico

La pregunta de fondo es sencilla. ¿Se trata solo de preparar el puerto para mover más camiones o de organizar mejor el movimiento de mercancías mientras gana peso el tren? La respuesta dependerá de cómo encajen las piezas.

Si el nuevo nudo viario acaba funcionando como apoyo a una logística más ordenada e intermodal, puede ayudar a reducir cuellos de botella y facilitar el cambio hacia el ferrocarril. Si se queda solo en más capacidad para la carretera, su balance ambiental será mucho más limitado. El reloj de la descarbonización no se detiene en la puerta de un puerto.

El comunicado oficial sobre la licitación del gran nudo viario ha sido publicado por el Port de Barcelona.


Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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