Construcción

Una empresa australiana convierte la grúa torre de toda la vida en una impresora 3D capaz de construir edificios de 100 metros de altura

Una empresa australiana convierte una grúa torre en una impresora 3D capaz de construir estructuras de hasta 100 metros.

Una empresa australiana convierte la grúa torre de toda la vida en una impresora 3D capaz de construir edificios de 100 metros de altura

Una grúa torre suele levantar acero, paneles y cubos de hormigón. La empresa australiana Luyten quiere que también fabrique partes del edificio y ha presentado ASCEND A27, un sistema que describe como la primera impresora 3D de construcción integrada en una grúa torre y diseñada para trabajar hasta los 100 metros de altura.

La propuesta abre una puerta importante para la construcción automatizada de bloques de viviendas, instalaciones industriales e infraestructuras. Pero hay un matiz esencial. Los 100 metros son, por ahora, una capacidad anunciada por el fabricante, no la altura de un edificio terminado y validado de forma independiente.

La grúa se convierte en robot

ASCEND combina la arquitectura de una grúa torre con un cabezal que deposita hormigón capa a capa desde un modelo digital. Según Luyten, el equipo alcanza un radio de trabajo de hasta 45 metros y puede montarse y ponerse en marcha en uno o dos días.

La idea no consiste en llevar a la obra otro gran pórtico metálico, sino en aprovechar una máquina que ya forma parte del paisaje de cualquier ciudad en construcción. Ahmed Mahil, fundador y director ejecutivo de Luyten, lo resume así. «Elegimos otro camino. Convertimos la propia grúa torre en un robot».

Así imprime el hormigón

El proceso parte de un diseño digital que se transforma en una ruta de impresión. El cabezal sigue ese recorrido y extruye una mezcla de hormigón con el caudal y la velocidad necesarios para que cada capa conserve su forma y se adhiera a la anterior.

Luyten afirma que la inteligencia artificial genera las trayectorias, ordena el flujo de trabajo y supervisa el avance. El sistema utiliza Ultimatecrete, una mezcla propia que la compañía presenta como apta para el bombeo continuo y para lograr una unión estable entre capas.

Eso no significa que la grúa entregue por sí sola un edificio listo para entrar a vivir. El propio comunicado habla de fabricar elementos estructurales de hormigón. Cimentación, refuerzos, instalaciones, ventanas, ascensores y acabados siguen necesitando otros procesos y profesionales.

El salto hasta 100 metros

La impresión 3D de hormigón se ha concentrado en gran medida en viviendas bajas y piezas prefabricadas. Muchos equipos trabajan dentro de pórticos que se desplazan sobre raíles, una solución útil pero limitada cuando la obra empieza a crecer hacia arriba.

ASCEND intenta romper ese techo mediante el alcance vertical de la grúa. Una sola instalación podría cubrir una superficie amplia y subir con la estructura, algo especialmente interesante en ciudades donde el suelo es caro y construir en altura suele ser la única salida práctica.

La ficha comercial de ASCEND muestra un precio de 849.000 dólares, con sistema de bombeo, formación y tres años de garantía. Que ya admita reservas muestra una intención clara de comercialización. Aun así, comprar una máquina no resuelve automáticamente permisos, cálculos estructurales o certificaciones.

Menos residuos, en teoría

El argumento ambiental se apoya sobre todo en la precisión. Depositar material únicamente donde lo pide el diseño puede reducir recortes, sobrantes y parte del encofrado temporal que se utiliza para contener el hormigón fresco. Luyten habla de minimizar el encofrado y optimizar el uso de materiales, aunque todavía deberá demostrar esas mejoras en obras de gran altura.

No es un detalle menor. Los residuos de construcción y demolición representan más de un tercio de todos los desechos generados en la Unión Europea. Además, el último informe mundial de Naciones Unidas calcula que los edificios y la construcción concentran alrededor del 37 % de las emisiones globales de dióxido de carbono y casi la mitad de la extracción de materiales.

¿Qué significa esto en una obra real? Que ahorrar hormigón, madera de encofrado y horas de maquinaria puede importar mucho. Pero la mejora debe medirse proyecto a proyecto, porque reducir residuos no equivale automáticamente a disminuir toda la huella climática.

El cemento sigue mandando

La impresión 3D necesita mezclas que salgan correctamente por la boquilla, mantengan la forma y desarrollen suficiente resistencia. Para lograrlo, algunas formulaciones recurren a una proporción elevada de cemento y aditivos, precisamente los componentes que pueden aumentar el impacto ambiental.

Una evaluación de ciclo de vida sobre vigas impresas concluyó que la impresión 3D tenía, en las condiciones estudiadas, un impacto generalmente mayor por la cantidad de cemento utilizada. El mismo trabajo encontró una vía prometedora en los diseños huecos y optimizados, capaces de compensar parte de esa carga al emplear menos material.

Por eso no basta con decir que una pared se imprime con menos desperdicio. Harían falta datos específicos sobre la composición de Ultimatecrete, el consumo eléctrico, los refuerzos, el transporte, la durabilidad y el final de vida. Sin ese balance completo, el calificativo de sostenible sigue siendo una promesa comercial que deberá demostrarse.

Lo que falta demostrar

La documentación pública presenta especificaciones, imágenes digitales y la apertura de reservas, pero no muestra en esas páginas un edificio de 100 metros terminado con ASCEND. Tampoco aporta allí resultados independientes sobre la precisión alcanzada a máxima altura o la productividad mantenida durante una obra larga. Esta conclusión se limita a la información pública localizada sobre el lanzamiento.

Estos puntos son especialmente delicados. Una boquilla suspendida de una estructura de gran alcance debe colocar cada capa dentro de tolerancias muy pequeñas, mientras el hormigón fresco cambia con la temperatura, la humedad y el tiempo de fraguado. Y eso se nota mucho más en un edificio alto que en una casa de una planta.

También queda la cuestión de la seguridad. La automatización puede acelerar el trabajo físico y reducir tareas repetitivas, pero la resistencia de las capas, los refuerzos y el comportamiento de toda la estructura tendrán que comprobarse antes de utilizar el sistema en proyectos de gran altura.

Una tecnología para vigilar

ASCEND plantea una idea potente. En lugar de añadir otra máquina a una obra ya abarrotada, convierte la grúa torre en una plataforma de fabricación digital capaz de depositar hormigón directamente desde los planos.

Si Luyten demuestra la precisión, la resistencia y el ahorro ambiental en proyectos de gran altura, el sistema podría ampliar de verdad la impresión 3D más allá de las viviendas pequeñas. Hasta entonces, conviene describirlo por lo que es hoy. Una propuesta comercial ambiciosa con especificaciones llamativas y varias pruebas decisivas aún por delante.

El comunicado oficial de presentación de ASCEND ha sido publicado por Luyten a través de EIN Presswire.

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