Investigadores de Melbourne sustituyen parte de la arena del hormigón por posos de café carbonizados y logran un 29,3% más de resistencia

Publicado el 21 de septiembre de 2026 a las 10:42
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Vista aérea de una acera construida con hormigón de café

Mientras el mundo gasta 50.000 millones de toneladas de arena al año en construcción, investigadores de Melbourne ya sustituyen parte por posos de café carbonizados con un 29,3% más de resistencia

Un equipo de la Universidad RMIT transformó los residuos del café en biocarbón a 350 ºC y utilizó el material para sustituir el 15 % del volumen de arena de una mezcla experimental

El residuo que queda cada mañana en millones de cafeteras podría terminar formando parte de aceras, carreteras y otros elementos urbanos. Investigadores de Melbourne comprobaron que los posos de café, después de ser tratados térmicamente, pueden mejorar de forma notable la resistencia del hormigón.

El dato necesita una precisión importante. El aumento del 29,3 % procede de un estudio publicado en 2023 y medido después de 28 días de curado. No significa que pueda echarse café directamente en una hormigonera ni que el material esté preparado para levantar edificios. El avance consiste en transformar previamente los residuos en un biocarbón compatible con el cemento.

Cómo convierten los posos de café en biocarbón para hormigón

Los posos sin tratar contienen humedad y compuestos orgánicos que pueden interferir en el endurecimiento del cemento. Para evitarlo, el equipo dirigido por Rajeev Roychand los calentó a 350 ºC en ausencia de oxígeno mediante un proceso conocido como pirólisis.

Al no existir oxígeno suficiente para que se produzca una combustión convencional, el residuo se carboniza y se convierte en un material poroso y rico en carbono. El resultado es un biocarbón fino que puede mezclarse con los componentes habituales del hormigón.

Esta forma de aprovechar los posos de café no es la única que se está investigando. Otros equipos estudian su transformación en combustibles sólidos, filtros y materiales de carbono con mayor valor industrial.

Los resultados del hormigón con café fueron publicados en Journal of Cleaner Production. Según la Universidad RMIT, fue el primer trabajo que demostró que los residuos de café tratados podían emplearse para aumentar la resistencia del hormigón.

El 15 % de arena fue la proporción más eficaz

El mejor comportamiento apareció cuando el biocarbón producido a 350 ºC sustituyó el 15 % del volumen de arena de la mezcla. Esta precisión es importante porque no se reemplazó el 15 % de todo el hormigón, sino únicamente una parte del árido fino.

Después de 28 días, la resistencia a la compresión aumentó un 29,3 % respecto a la mezcla de control. Esta propiedad indica cuánta carga puede soportar el material antes de romperse y constituye uno de los parámetros básicos utilizados para evaluar hormigones.

El equipo también produjo biocarbón a 500 ºC, pero su rendimiento fue inferior. Los investigadores asociaron esta diferencia a los cambios sufridos por la estructura interna del material. Una temperatura más elevada generó más poros y microfisuras, por lo que calentar más los residuos no proporcionó automáticamente un hormigón mejor.

La escasez de arena explica el interés por el hormigón de café

La ventaja ambiental no consiste únicamente en retirar residuos orgánicos de los vertederos. El biocarbón sustituye parcialmente la arena natural, un recurso sometido a una demanda mundial extraordinaria.

El mundo utiliza alrededor de 50.000 millones de toneladas de arena cada año. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente advirtió en mayo de 2026 que la demanda ya supera los niveles sostenibles y que la extracción deteriora ecosistemas costeros, cauces fluviales y medios de vida locales.

Tampoco toda la arena sirve para fabricar hormigón. Los granos de muchos desiertos son demasiado lisos y redondeados para integrarse adecuadamente en las mezclas convencionales, aunque nuevas investigaciones intentan aprovechar la arena del desierto mediante aglutinantes y procesos diferentes.

Reducir incluso una pequeña parte del árido natural utilizado en millones de toneladas de hormigón podría aliviar la presión sobre determinadas fuentes de arena. Sin embargo, el impacto real dependerá de la disponibilidad local de residuos y de la distancia necesaria para procesarlos y transportarlos.

Los residuos de café afrontan un problema de escala mundial

Australia genera aproximadamente 75 millones de kilogramos de posos usados cada año y buena parte termina en vertederos. La estimación mundial utilizada por RMIT alcanza los 10.000 millones de kilogramos anuales.

Cuando los residuos orgánicos se descomponen sin una gestión adecuada pueden liberar metano y dióxido de carbono. Transformarlos en biocarbón permite conservar parte de su carbono y utilizarlos como materia prima, aunque el balance completo también debe contabilizar el secado, la pirólisis y el transporte.

El planteamiento forma parte de una tendencia más amplia dentro de la construcción. Diferentes proyectos ya convierten residuos de carbón y otros desechos minerales en arena manufacturada, grava o ladrillos. La idea común consiste en sustituir materias primas extraídas por materiales que anteriormente representaban un problema ambiental.

El hormigón con café ya ha salido del laboratorio

El proyecto no se quedó únicamente en pequeñas probetas. RMIT y el ayuntamiento de Macedon Ranges construyeron en Gisborne un sendero experimental con secciones de hormigón convencional, biocarbón de madera y biocarbón de café. Los investigadores continúan evaluando cómo se comportan estas mezclas bajo condiciones reales de uso.

Un posterior análisis de ciclo de vida de RMIT estimó reducciones de emisiones de dióxido de carbono del 15 %, 23 % y 26 % cuando el biocarbón sustituyó respectivamente el 5 %, 10 % y 15 % de la arena. El estudio también calculó una disminución de hasta el 31 % en el consumo de combustibles fósiles dentro de los escenarios analizados.

Estas cifras amplían el interés del material, pero no equivalen todavía a una certificación para utilizarlo en cualquier estructura. Los resultados ambientales dependen de las características de cada planta, la energía empleada y la distancia entre las cafeterías, las instalaciones de pirólisis y las obras.

Lo que todavía debe demostrar el hormigón con posos de café

La resistencia obtenida después de 28 días es prometedora, pero una infraestructura debe funcionar durante décadas. Todavía se necesitan ensayos prolongados frente a humedad, sequedad, cambios de temperatura, sales, desgaste y cargas repetidas.

También será necesario controlar la variabilidad de los residuos. Los posos pueden presentar diferencias de humedad, molienda, composición y almacenamiento. Una industria que fabrica materiales estructurales necesita garantizar que cada lote ofrece propiedades previsibles.

RMIT señala que los siguientes pasos incluyen ampliar los proyectos piloto, optimizar las mezclas y adaptar el producto a las normas de construcción. La creación de una cadena estable para recoger, secar y carbonizar los residuos será tan importante como el resultado obtenido en el laboratorio.

El café no va a reemplazar por sí solo al cemento ni a solucionar la crisis mundial de la arena. Su verdadero potencial está en conectar dos problemas y convertir un residuo abundante en un sustituto parcial de una materia prima muy demandada. El aumento del 29,3 % demuestra que la idea funciona técnicamente. La durabilidad, el coste y la producción industrial decidirán ahora si acaba formando parte del hormigón del futuro.

El estudio ha sido publicado en Journal of Cleaner Production.

Imagen: RMIT University

Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y tecnología publicitaria. Ha dirigido proyectos en análisis de datos, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. También colabora en iniciativas científicas relacionadas con la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de comunicación científicos, tecnológicos y medioambientales, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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