Parece ciencia ficción pero el tren más largo del mundo está en Australia, mide 7,4 km, tiene 682 vagones y pesa casi 100.000 toneladas

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Publicado el: 22 de mayo de 2026 a las 15:26
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El tren más largo del mundo recorriendo el desierto de Australia con cientos de vagones de mineral de hierro.

Un tren de mercancías en Australia logró algo que todavía cuesta imaginar. El convoy medía 7,353 kilómetros, estaba formado por 682 vagones, tenía 5.648 ruedas y fue arrastrado por ocho locomotoras diésel-eléctricas. Según Guinness World Records, aquel tren de BHP recorrió 275 kilómetros hasta Port Hedland, en Australia Occidental, el 21 de junio de 2001, con un peso total de 99.732,1 toneladas.

La cifra impresiona, pero la historia tiene otra lectura. No era un tren de pasajeros ni una nueva línea para moverse entre ciudades. Era un enorme tren minero para transportar mineral de hierro. Y aun así deja una pregunta muy actual sobre la mesa. ¿Puede el ferrocarril ayudar a mover más carga con menos emisiones que otros medios? La respuesta, como casi siempre en medio ambiente, tiene matices.

Un gigante sobre raíles

El tren fue ensamblado por BHP Iron Ore, en una de las zonas mineras más importantes del mundo. Su misión era mover mineral desde las minas de Newman y Yandi hasta Port Hedland, uno de los grandes puntos de salida del hierro australiano hacia los mercados internacionales.

Para entender su tamaño, basta con imaginar más de 70 campos de fútbol alineados. No es poca cosa. Si una persona estuviera junto al primer vagón, apenas podría ver el final de la composición, incluso en una recta larga y despejada.

Guinness también lo reconoce como el tren de mercancías más pesado registrado. Ese detalle importa, porque no se trataba solo de hacerlo largo. El verdadero reto era mover una masa enorme sin que el conjunto perdiera estabilidad, frenara mal o sufriera problemas en los enganches.

No era un tren normal

Este convoy no circulaba por una línea cualquiera. BHP opera en Pilbara un sistema integrado de minas, ferrocarril y puertos, con más de 1000 kilómetros de infraestructura ferroviaria conectada a sus operaciones de mineral de hierro en Australia Occidental.

En la práctica, esto significa que el tren formaba parte de una maquinaria logística enorme. El mineral se extrae, se procesa, se carga en vagones y se envía por ferrocarril hasta los puertos. Después, los barcos lo llevan a otros países, donde se usa para fabricar acero.

Aquí está el matiz ambiental. El tren no convierte la minería en una actividad limpia. Pero sí muestra por qué el ferrocarril sigue siendo una herramienta clave cuando hay que mover grandes volúmenes de carga a largas distancias.

Ocho locomotoras al mismo tiempo

Una sola locomotora no habría podido hacer el trabajo con seguridad. Por eso se usaron ocho locomotoras General Electric AC6000CW, distribuidas a lo largo del tren. Todas estaban controladas desde la locomotora principal, aunque algunas quedaban separadas por casi un kilómetro.

La idea se conoce como potencia distribuida. En lugar de tirar de todos los vagones desde delante, la fuerza se reparte en varios puntos. Así se reducen los esfuerzos sobre los enganches y se mejora el control en la tracción y el frenado.

Parece un detalle técnico, pero es la clave de todo. Cualquiera que haya visto arrancar un tren largo sabe que no todo se mueve a la vez. Ahora multiplica esa tensión por 682 vagones cargados. Ahí empieza el verdadero desafío.

La parte ambiental

El ferrocarril tiene una ventaja clara frente a otros medios de transporte pesado. La Agencia Internacional de la Energía señala que el tren mueve alrededor del 6 % de las toneladas-kilómetro del transporte mundial, pero representa cerca del 1 % de las emisiones del transporte.

Eso no significa que todos los trenes sean limpios. Muchos trenes de mercancías siguen usando diésel, especialmente en rutas largas, remotas o difíciles de electrificar. Y ahí está una de las grandes contradicciones de este récord.

Mover mucha carga en un solo viaje puede reducir desplazamientos y mejorar la eficiencia. Pero si esa operación depende de combustibles fósiles, el reto climático no desaparece. Solo cambia de forma.

El giro eléctrico

BHP ha empezado a probar una vía distinta. En noviembre de 2025, la compañía anunció la llegada a Port Hedland de dos locomotoras eléctricas de batería diseñadas para cargas pesadas en Pilbara. Cada una incorpora una batería de 7 MWh y frenado regenerativo, que recupera energía en las bajadas.

Tim Day, presidente de BHP Western Australia Iron Ore, afirmó que esta fase «marca el comienzo de una prueba importante» para entender cómo esta tecnología puede reducir el uso de diésel y las emisiones operativas.

No es una solución mágica. Dos locomotoras no borran de golpe la huella de una red minera gigantesca. Pero sí señalan hacia dónde va una parte del transporte pesado si quiere seguir siendo competitivo y, al mismo tiempo, reducir CO2.

Qué nos dice en Europa

En Europa, el debate no pasa por construir trenes de 7 kilómetros para cada corredor. El problema es más cotidiano. Hay que conseguir que más mercancías viajen por tren cuando sea posible, y que el camión se use mejor en los tramos donde de verdad es necesario.

La Comisión Europea mantiene el objetivo de duplicar el tráfico ferroviario de mercancías para 2050 dentro de su estrategia de movilidad sostenible e inteligente. También busca una red de transporte más conectada y multimodal.

¿Qué significa esto para alguien que vive en España? Menos camiones en algunos ejes, menos ruido en carreteras saturadas y menos humos en zonas logísticas. No siempre será fácil, porque el tren necesita vías, terminales, horarios fiables y buena conexión con puertos y almacenes. Pero la dirección está clara.

El dato que conviene recordar

El tren australiano de BHP fue una prueba excepcional, no un servicio diario pensado para repetirse sin más. Su valor está en mostrar hasta dónde puede llegar la ingeniería ferroviaria cuando se combinan infraestructura, control remoto y potencia distribuida.

La parte ecológica viene después. No basta con hacer trenes enormes. Lo importante es mover más carga con menos energía por tonelada, reducir el diésel y evitar que la logística siga dependiendo casi por completo de la carretera.

El registro oficial del récord ha sido publicado por Guinness World Records.


Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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