La UE elige 7 minas de tierras raras de España para convertirlas en la megabatería de minerales críticos de Europa

Imagen autor
Publicado el: 21 de mayo de 2026 a las 22:02
Síguenos
Proyecto industrial estratégico de minerales críticos seleccionado por la Unión Europea en España.

La transición energética no se fabrica solo con molinos, placas solares y coches eléctricos. Detrás hay litio, cobre, níquel, wolframio, cobalto y metales del grupo del platino. No suelen aparecer en una conversación de café, pero están en baterías, redes eléctricas, cables, motores y equipos industriales. Sin ellos, muchas promesas verdes se quedan en papel.

Bruselas ha puesto a España en el mapa de los minerales críticos con siete proyectos incluidos en la primera selección europea de 47 proyectos estratégicos. La clave es importante. No son «siete minas de tierras raras». Son seis proyectos mineros y uno de reciclaje, con una mezcla de materiales que pueden ayudar a reducir la dependencia exterior de la UE. Pero el sello europeo no borra las preguntas incómodas sobre agua, residuos, biodiversidad y permisos. Y ahí empieza el verdadero debate.

Qué ha elegido Bruselas

La Ley Europea de Materias Primas Críticas identifica 34 materias primas fundamentales y, dentro de ellas, 17 materias primas estratégicas. La meta para 2030 es que la UE extraiga al menos el 10 % de sus necesidades, procese el 40 % y recicle el 25 %. Además, no quiere depender de un solo país tercero para más del 65 % de cada materia estratégica.

En España, la lista oficial incluye Aguablanca, CirCular, Las Navas, Mina Doade, El Moto, P6 Metals y el proyecto de sulfuros primarios polimetálicos de Cobre Las Cruces. Traducido a materiales, hablamos sobre todo de litio, wolframio, cobre, níquel, cobalto y metales del grupo del platino.

Aquí está el matiz que no conviene perder. Las tierras raras son una familia concreta de elementos, muy importantes para imanes y tecnologías avanzadas, pero no son el centro de los proyectos españoles seleccionados. Llamarlos así puede sonar espectacular, aunque no sea preciso.

Extremadura toma ventaja

Extremadura concentra tres de los siete proyectos españoles. Aguablanca, en Monesterio (Badajoz), aparece en el anexo europeo como proyecto de extracción para cobalto, metales del grupo del platino, cobre y níquel de grado batería. Es decir, materiales que pueden acabar en baterías, industria y tecnología avanzada.

El caso de Aguablanca muestra bien la parte menos visible de la minería. La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir otorgó a Río Narcea Recursos una concesión de aguas por veinte años, con un volumen máximo anual de 630 000 metros cúbicos y la obligación de «vertido cero». No es un detalle menor cuando hablamos de una actividad que mueve roca, agua y residuos.

También está Las Navas, en Cañaveral (Cáceres), enfocada al litio de grado batería. Según Lithium Iberia, el proyecto prevé 1,2 millones de toneladas de mineral al año y 30 000 toneladas anuales de hidróxido de litio de grado batería. El tercer proyecto extremeño es P6 Metals, vinculado a La Parrilla, con el wolframio como protagonista.

Galicia, La Mancha y Andalucía

En Galicia, Mina Doade se plantea como una mina subterránea y una planta de tratamiento en el entorno de Doade-Beariz, en Ourense. La Xunta publicó que los recursos asociados al expediente son espodumena, moscovita y feldespatos sódico y potásico. La espodumena es la roca que interesa por su contenido en litio.

Castilla-La Mancha entra en la lista con El Moto, en Abenójar (Ciudad Real), centrado en wolframio. Puede parecer un mineral lejano para la vida diaria, pero es relevante en sectores como la defensa, el espacio y aplicaciones industriales donde se necesita resistencia a altas temperaturas. No todo en la transición va de baterías.

Andalucía suma dos proyectos muy distintos. Cobre Las Cruces, en Sevilla, figura como proyecto integrado de extracción y procesamiento de cobre. En Huelva, CirCular, de Atlantic Copper, no abre una nueva mina, sino que busca recuperar metales de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos. Esa diferencia importa mucho. Reciclar un móvil viejo no es lo mismo que abrir una explotación en el territorio.

Por qué importa para el clima

La UE quiere coches eléctricos, más renovables y más industria limpia. Pero todo eso necesita materiales. La propia Comisión recuerda que el litio, el cobalto y el níquel se usan en baterías, el galio en paneles solares y el wolframio en sectores aeroespaciales y de defensa. La transición tiene menos humo, sí, pero no es inmaterial.

España parte con ventaja geológica. MITECO señala que el valor de la producción minera española fue de 3628 millones de euros en 2024, con 30 234 empleos en 2592 explotaciones. También destaca que España es el único productor de sepiolita y estroncio de la UE, primer productor de espato-flúor y yeso, segundo de cobre y tercero de wolframio. No es poca cosa.

El problema es que el reloj corre. El Tribunal de Cuentas Europeo advirtió en 2026 que muchos proyectos estratégicos tendrán dificultades para garantizar suministro antes de 2030 y que los cuellos de botella frenan producción y reciclaje. En otras palabras, la lista de Bruselas es un paso, no una solución mágica.

La cuestión ambiental

La contestación social ya está encima de la mesa. Ecologistas en Acción presentó una demanda ante el Tribunal General de la UE contra la designación de seis proyectos mineros españoles como estratégicos. La organización sostiene que la Comisión vulneró la legislación ambiental europea y el derecho a una buena administración.

La demanda no anula por sí sola los proyectos, pero recuerda algo básico. Ser estratégico no significa estar por encima de una evaluación ambiental seria. Agua, balsas, polvo, transporte, ruido y restauración del terreno son cuestiones tan reales como el litio o el cobre. Pregúntale a cualquier vecino que viva cerca de una obra grande. Lo nota.

En el fondo, el dilema europeo es este. Importar minerales desde miles de kilómetros puede esconder impactos ambientales lejos de nuestra vista. Extraerlos aquí permite más control, más trazabilidad y más empleo local, pero también exige aceptar que la transición ecológica ocupa espacio físico. La factura no desaparece, solo cambia de sitio.

Qué debe mirar el lector

Para entender estos proyectos conviene hacerse unas preguntas sencillas. Qué mineral se busca, qué permisos faltan, cuánta agua se usará, qué residuos quedarán, cuántos empleos serán reales y cómo se restaurará la zona. Y otra más. ¿Hay reciclaje suficiente antes de abrir nuevas minas?

España tiene una oportunidad clara, pero también una responsabilidad. Si estos proyectos avanzan, deberán hacerlo con información pública, controles ambientales y vigilancia social. La minería del futuro no puede parecerse a la del pasado con otro nombre más verde.

La decisión oficial ha sido publicada como Decisión (UE) 2025/840 de la Comisión y recogida en el Diario Oficial de la Unión Europea, con la lista de proyectos estratégicos del Reglamento de Materias Primas Fundamentales.


Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

Deja un comentario