Ciencia

Francia lanza un ultimátum climático a España: la probabilidad de que la corriente atlántica colapse antes del 2100 ya es del 50% 

Un estudio eleva al 51% el debilitamiento previsto de la corriente atlántica y enciende las alertas climáticas en Europa.

Francia lanza un ultimátum climático a España: la probabilidad de que la corriente atlántica colapse antes del 2100 ya es del 50% 

Varios titulares han presentado el asunto como una advertencia de Francia a España ante el posible colapso de la corriente atlántica, una idea que también aparece en el material de partida. En las fuentes oficiales revisadas no aparece un aviso francés dirigido al Gobierno español. El principal plan de adaptación de Francia tampoco cita la AMOC, aunque un informe sobre seguros alojado en la web del Ministerio francés sí la reconoce como un riesgo que necesita más estudio.

Lo que está documentado es un resultado científico preocupante. Un estudio publicado en abril de 2026 estima que la Circulación Meridional de Retorno del Atlántico, conocida por las siglas AMOC, podría debilitarse alrededor de un 51 % para 2100 en un escenario intermedio de emisiones. Ese 51 % describe la pérdida de fuerza prevista, no una probabilidad del 51 % de colapso.

Una cinta de calor

La AMOC no es una sola corriente, sino un enorme sistema oceánico del que forma parte la corriente del Golfo. Transporta agua cálida hacia el Atlántico Norte y devuelve agua fría hacia el sur por las profundidades, como una cinta que reparte calor.

Ese movimiento ayuda a suavizar el clima de Europa occidental y también influye en las lluvias, el nivel del mar y los monzones tropicales. Cuando el norte del Atlántico se calienta y recibe más agua dulce, el agua superficial pierde densidad y le cuesta más hundirse, lo que puede reducir la fuerza del sistema.

Qué encontró el estudio

El trabajo fue dirigido por Valentin Portmann junto con Didier Swingedouw, Omar Khattab y Marie Chavent. El equipo, vinculado al CNRS, la Universidad de Burdeos y el instituto francés INRIA, aplicó cuatro métodos para ajustar las proyecciones con observaciones reales de temperatura, salinidad y otras variables.

Los modelos sin ese ajuste apuntaban de media a un debilitamiento cercano al 32 % a finales de siglo. El método que mejor encajó con los datos elevó la estimación al 51 %, dentro de un intervalo aproximado de entre el 43 y el 59 %, y redujo mucho la incertidumbre.

Buena parte del cambio se debe a la corrección de un sesgo en la salinidad superficial del Atlántico Sur. Esa zona parece importante para la estabilidad de la AMOC, aunque el estudio no determina cuándo llegaría un punto de no retorno ni calcula la probabilidad de colapso.

Debilitarse no es colapsar

Una AMOC más lenta seguiría moviendo agua y calor, pero lo haría con menor intensidad. Un colapso sería un cambio mucho más profundo, en el que el sistema cruzaría un umbral y quedaría reducido a un estado muy débil durante un periodo prolongado.

Aquí aparece la gran dificultad. Las mediciones continuas en varias zonas del Atlántico cubren periodos relativamente cortos y muestran una fuerte variabilidad de un año a otro, por lo que cuesta separar una tendencia duradera de los altibajos naturales.

Lo que hace Francia

Francia publicó su tercer Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático el 10 de marzo de 2025. El documento prepara al país para un calentamiento de hasta cuatro grados centígrados a finales de siglo y contempla olas de calor, inundaciones, sequías, incendios, erosión costera y daños en infraestructuras.

La AMOC no aparece en el texto consultable de ese plan. Sí figura en un informe de diciembre de 2023 sobre el sistema asegurador francés, que la pone como ejemplo de punto de no retorno y admite que sus consecuencias no están suficientemente caracterizadas. Eso muestra atención institucional, pero no una advertencia formal a España.

España también se adapta

España cuenta con un Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático para el periodo 2021-2030. El Ministerio para la Transición Ecológica lo define como el instrumento básico para reducir daños presentes y futuros y construir una sociedad más resistente.

Además, el 12 de junio de 2026 se anunció un nuevo programa con 176 medidas sobre calor extremo, inundaciones, sequías, agua, agricultura, costas, energía, movilidad y planificación urbana. Por tanto, no es exacto afirmar que la estrategia española se limite a recortar emisiones, aunque la documentación citada no permite concluir que el riesgo concreto de la AMOC esté plenamente integrado.

Qué puede cambiar en España

Un debilitamiento intenso de la AMOC podría alterar las temperaturas y las lluvias de Europa, además de influir en el nivel del mar y en otros sistemas climáticos. Pero el estudio no ofrece una previsión específica de sequía para España, así que convertir su cifra global en un pronóstico cerrado para la península ibérica sería precipitado.

En la práctica, el resultado refuerza la necesidad de probar planes de agua, agricultura, costas e infraestructuras frente a escenarios menos graduales. Son medidas útiles incluso si el colapso no llega, porque España ya afronta riesgos crecientes de calor, sequía e inundaciones.

Al final del día, la noticia real no es que Francia haya dado una orden a España. Es que una investigación respaldada por observaciones calcula un debilitamiento de la AMOC mucho mayor de lo previsto, y eso merece entrar en la planificación climática con rigor, sin confundir una pérdida de fuerza con una probabilidad de colapso.

El estudio principal se ha publicado en Science Advances.

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