Una bolsa que sale volando, una botella olvidada o un envase mal separado, acciones comunes a las que no damos importancia y que, sin embargo, puede terminar mucho más lejos de donde debería estar. La segunda edición de la campaña “Tú decides. El mar lo nota” ha pasado por 33 playas de 17 municipios de Cantabria, para concienciar a los bañistas cómo estos residuos pueden acabar siendo un gran problema.
La iniciativa se realizó del 24 de julio en San Vicente de la Barquera, y concluyó el 23 de agosto en Castro Urdiales logrando alrededor de 20.000 interacciones con los ciudadanos.
Microgestos a pie de playa
En cada arenal han trabajado dos educadores ambientales durante ocho horas, organizando talleres para mostrar el tiempo que tarda un determinado producto en degradarse. También ha habido actividades infantiles y circuitos de pruebas.
También se han repartido 2.500 neveras isotérmicas, 1.500 botellas reutilizables de acero inoxidable y 2.500 folletos informativos.
El mensaje pretendía concienciar sobre cinco acciones, reducir el uso de plásticos de un solo uso, la reutilización de bolsas y envases, conocer cada uno de los residuos para separarlos correctamente, y recoger la basura del entorno después de compartir lo aprendido. La iniciativa ha sido un éxito ambiental en toda la comunidad cántabra.
Qué son los microplásticos
Se denomina microplásticos a los fragmentos inferiores a cinco milímetros de plástico, casi imperceptibles, pero que, en conjunto, generan un daño enorme. Si bien, algunos son fabricados así de pequeños, la mayoría se forman cuando los objetos más grandes se degradan por el agua, incluso entran en la cadena alimentaria.
El plástico no desaparece, se rompe en fragmentos cada vez más pequeños que se desplazan por todo el mar.
Está más que documentado que los humanos estamos expuestos continuamente a estos microplásticos cuando comemos, pero también cuando bebemos o por el propio aire. La Organización Mundial de la Salud advierte del peligro, aunque faltan muchos datos para poder determinar con precisión el impacto en la salud.
La ciencia detrás de la campaña
Esta iniciativa llevada a cabo en las playas de Cantabria forma parte de PLAST4H2, un proyecto comunitario coordinado por la Universidad de Cantabria que busca investigar la detección, recogida y aprovechamiento de plásticos marinos.
Este proyecto global cuenta con un presupuesto de 1,5 millones de euros de financiación europea, y participan entidades de España, Francia, Portugal e Irlanda. El proyecto realizado en Cantabria es el segundo de similares características, después de que se llevara a cabo otro en el verano del 2025, donde se logró alcanzar a 11.210 personas con acciones realizadas en 31 playas. Las cifras de este año, han sido superiores.
Un problema difícil de ver
Los microplásticos, dado su tamaño, son muy difíciles de medir, por tanto, cualquier medición puede ser incorrecta, de hecho, es complicado que los estudios de diferentes investigaciones arrojen datos similares. Tampoco se conoce el impacto real, ni para la salud ni para el medio ambiente, pero sí se sabe que sea cual sea, es negativo, y mucho.
De ahí la campaña, sobre todo cerca del mar, para evitar que miles de residuos acabaran directamente en el agua.
La nota de prensa oficial se ha publicado en el Gobierno de Cantabria.



