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La psicología dice que las personas que dan las gracias por todo no son solo educadas, en realidad necesitan validación externa pero a la vez demuestran humildad

La psicología revela qué hay detrás de las personas que dan las gracias por todo y cómo este hábito influye en sus relaciones.

La psicología dice que las personas que dan las gracias por todo no son solo educadas, en realidad necesitan validación externa pero a la vez demuestran humildad

Son muchas personas las que dan las gracias cuando le sujetan la puerta, le resuelven un problema insignificante, cuando un vehículo frena en un paso de cebra… un gesto que parece cortesía. Pero si es un gesto sincero y habitual puede ser una manera de reconocer la atención del otro.

No se puede diagnosticar psicológicamente la personalidad de alguien por dar siempre las gracias a los demás. Pero sí hay estudios que evidencian que esta práctica mejora el ánimo y ayuda en las relaciones sociales.

Educación y gratitud no son lo mismo

La gratitud va mucho más allá de las gracias verbalmente, puede ser una emoción tras haber recibido cualquier tipo de ayuda, una tendencia a valorar lo que otros han hecho por ti.

Un “gracias” automático no es lo mismo que uno concreto y sentido. Agradecer en serio implica haber detectado un beneficio, y comunicar su gesto. Pero el contexto sigue siendo fundamental para valorar, una palabra por sí solo no demuestra humildad, residencia, optimismo ni una buena salud mental.

Un experimento en 34 países

Este pasado mes de mayo se publicó un estudio con 10.696 personas de 34 países de todo el mundo. En él se comparó seis ejercicios breves de gratitud con tres tareas de control.

Estas prácticas tuvieron pequeños efectos positivos en las emociones, generaron más optimismo y satisfacción. En general, destacó las emociones consistentes entre culturas.

Lo que dio mejor resultado fue escribir y enviar un mensaje a alguna persona a la que se le quisiera dar las gracias. Menos efecto tuvo hacer una lista de cinco cosas que podrían generar gratitud.

Un gracias cambia la relación

Adam Grant y Francesca Gino quisieron comprobar lo que sucede cuando una persona recibe un gesto o expresión de gratitud. Las conclusiones del estudio mostraron que las personas que daban las gracias se sentían así más valoradas socialmente y tenían más disposición a ayudar.

Otro estudio arrojó resultados sorprendentes, ya que quienes escribían cartas de agradecimiento, infravaloraban lo bien que podría sentirse el destinatario, y pensando que podría incomodarles.

Lo que sí permite concluir la ciencia

Otros estudios también relacionan estos gestos con más bienestar, con mejor calidad del sueño, aunque apenas hay mucha base científica que permitan demostrarlo. Pero eso fue lo que se publicó en una revisión internacional en 2025 que reunía 156 estudios de 28 países, que la gratitud mejoraba el bienestar, aunque la cultura del país y del entorno también jugaban un papel importante.

Lo que parece evidente, haya o no certeza científica y psicológica, es que dar las gracias de forma sincera, es un gesto sencillo que alegra el momento, tanto de quien lo dice, como quien lo recibe, y gracias a ello, ayuda mejorar la vida. Lo que no hace es dictar la personalidad del individuo que da siempre las gracias cuando siente que ha recibido una ayuda o que ha hecho algo que pueda beneficiarle.

El estudio principal se ha publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences.

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