Muchas de las personas que nacieron en la década de los 50 o 60 se incorporaron al mercado laboral más jóvenes de lo que lo hicieron sus hijos o lo están haciendo ahora sus nietos. En Francia, los datos apuntan a estudios más cortos, a necesidades familiares y a un mercado laboral diferente, pero no quieren atribuir todo ello a una generación.
¿Es posible que ese acceso tan temprano al mercado laboral les hiciera más fuertes? La respuesta de los psicólogos tiene matices, porque tener más responsabilidad a una temprana edad supone más autonomía, favorece el desarrollo de habilidades, pero no hay pruebas directas de que pueda crear un tipo de personalidad determinada.
Trabajar pronto era habitual
La DREES, servicio estadístico de los ministerios sociales franceses, ha ido reconstruyendo las carreras de diferentes generaciones y extrae que, de los nacidos en 1950, dos de cada cinco acumulaban, con solo 30 años, cotizaciones suficientes que evidenciaban que habrían iniciado su vida laboral a los 17 años.
De hecho, la edad media del primer año cotizado es de 18,8 años en el caso de los hombres y de 19,3 años en el caso de las mujeres. Los nacidos en 1950 ya llevaban 11 años cotizados cuando cumplieron 30, tres más que los nacidos en 1976.
La diferencia está en que, con el paso del tiempo, se ha ido alargando el tiempo de estudio, lo que ha provocado el retraso del empleo estable. Las generaciones de los 50 y 60 tenían más dificultades por el aumento del desempleo.
Estudiar más no era fácil
Aunque la educación secundaria se expandió una vez concluida la guerra, los niveles eran bajos. No fue hasta que se aprobó la reforma Berthoin cuando se elevó la escolaridad obligatoria de 14 a 16 años para los nacidos a partir de 1953.
Entre la generación de los 40 y la de los 50, se pasó de una escolarización a los 16 años del 50% al 70%. El acceso a la educación superior continuaba siendo algo minoritario.
Esto para los hombres, porque en el caso de las mujeres, las posibilidades eran aún menores. En 1962, solo el 40% de las mujeres de entre 30 y 50 años figuraban como activas. No fue hasta el año 1965 cuando se reconoció legalmente su derecho a poder trabajar sin consentimiento del marido.
Responsabilidad, autonomía y emociones
Un estudio realizado con 9.971 niños en Estados Unidos relacionó la realización de tareas del hogar durante la infancia con una mayor competitividad años después, y también con una conducta prosocial y autoeficacia. Era solo una relación, no una causa directa.
Por otro lado, Peter Gray, psicólogo, sostiene que el juego libre permite practicar decisiones, resolución de problemas y autocontrol. Pero, al mismo tiempo, señala que autonomía no significa abandono: la investigación sobre la resiliencia destaca también el cuidado, la seguridad emocional y el apoyo familiar y de tu entorno.
Tampoco parece que la supresión emocional sea exclusiva de una generación. Muchos estudios la han relacionado, cuando era algo habitual, con peores relaciones interpersonales y menor bienestar.
Es verdad que los nacidos antes de los años 50 comenzaron antes a trabajar, estudiaron menos y vivieron en entornos sociales y políticos más rígidos, pero esto no se puede relacionar directamente con una personalidad más fuerte. Hay muchos otros factores, como la familia, educación, clase social, empleo y apoyo emocional, que juegan un papel más determinante.
El informe se ha publicado en Les retraités et les retraites de la DREES



