El colegio cuando ibas de pequeño, una calle que no conoces o que no existe, alguien que llevas años sin ver… los sueños dan para muchas cosas, algunas inexplicables. ¿Es solo ruido? Un nuevo estudio sugiere que no, aunque tampoco revela una fórmula que permita interpretar los sueños.
Un equipo se ha aventurado a analizar más de 3.700 sueños y experiencias de vigilia de 287 italianos de edad adulta. La conclusión principal, y que tampoco escapa mucho de la lógica, es que los sueños mezclan recuerdos, preocupaciones y rasgos propios de la personalidad de cada uno, pero la forma en que los reorganiza, cómo los visualiza suelen ser extraños y muy intensos emocionalmente.
Un mapa de miles de sueños
Valentina Elce, investigadora de la Escuela IMT de Estudios Avanzados de Lucca, lideró dos estudios, uno del 2020 al 2024, en el que participaban 207 adultos, y otro durante el confinamiento en el año 2020.
Durante 15 días, los participantes, nada más despertarse, grababan todo lo que recordaban, y también debían describir experiencias de vigilia. También completaron pruebas de personalidad, memoria y calidad del sueño.
Después fue un modelo de lenguaje el encargado de analizar algunas características como viveza visual, emoción, rareza o cambios de escenario. Las puntuaciones que se obtuvieron fueron bastante similares a las evaluaciones humanas.
La mente no copia el día
Los sueños aportaban más detalles visuales y espaciales que los estados de vigilia. También más interacciones sociales y más cambios bruscos de lugar. Pero también eran más extraños, más intensos y más negativos.
En estado de vigilia, los pensamientos eran más abstractos, había una mejor percepción del paso del tiempo y una sensación de poder controlar cada una de las acciones.
Lo que parece es que el sueño no repite lo vivido como si se grabara un vídeo y le dieran al “play” para verlo, más bien, reorganiza recuerdos y experiencias, las mezcla con personas, lugares y situaciones que se transforman.
Tu forma de pensar deja huella
Quienes mostraron una actitud positiva hacia los sueños en un primer momento, ofrecían relatos posteriores más visuales, intensos y raros. Quienes tienden a dejar vagar más la mente, experimentan sueños más raros y con un elevado salto de escenarios.
Eso no quiere decir que quienes crean en los sueños, experimenten experiencias mejores, la idea se acerca más a que, quienes le prestan más atención, podrían recordarlos con mayor detalle.
El confinamiento también apareció en los sueños
Los experimentos llevados a cabo durante el confinamiento del coronavirus, mostraron más sueños relacionados con limitaciones, relaciones sociales, sensaciones corporales, cambios de escenario y emociones intensas.
Después del confinamiento, estas señales fueron disminuyendo y el tono emocional era cada vez más positivo. Una evidencia tras el paso más duro de la pandemia.
La conclusión es que los sueños son una reinterpretación de lo vivido, una reconstrucción que mezcla la memoria, la personalidad y el contexto.
El estudio se ha publicado en Communications Psychology.



