En 1935 la presa Hoover inundó un pueblo de Nevada: 90 años después, el descenso del lago Mead devuelve a la superficie los cimientos de sus casas, su escuela y su oficina de correos
El descenso histórico del lago Mead ha dejado nuevamente al descubierto calles, cimientos, escaleras y cisternas de St. Thomas, un antiguo pueblo de Nevada que desapareció durante el llenado del mayor embalse de Estados Unidos. La localidad no quedó sumergida de forma repentina en 1935. Ese año comenzó a subir el agua y el último residente permaneció allí hasta 1938.
Las ruinas ofrecen algo más que una imagen llamativa. St. Thomas funciona hoy como una regla de hormigón que permite comprender cuánto ha retrocedido el lago Mead y hasta qué punto el suroeste estadounidense depende de un sistema hídrico diseñado hace casi un siglo.
St. Thomas fue un pueblo próspero antes del lago Mead
St. Thomas fue fundado en 1865 por colonos mormones que creían encontrarse todavía dentro de los antiguos territorios de Utah y Arizona. El asentamiento estaba situado cerca de la confluencia de los ríos Muddy y Virgin, en una zona fértil que permitía cultivar en medio del desierto de Mojave.
Después de que los primeros colonos abandonaran el lugar por una disputa relacionada con los impuestos de Nevada, nuevas familias ocuparon las tierras durante la década de 1880. La población llegó a rondar los 500 habitantes y el pueblo contó con escuela, oficina de correos, iglesia, tiendas, talleres, hotel y una popular fuente de refrescos. No había electricidad ni agua corriente en las viviendas, pero St. Thomas se había convertido en una comunidad estable y en una parada importante entre Los Ángeles y Salt Lake City, según el Servicio de Parques Nacionales.
Su historia muestra que los grandes embalses no se limitan a almacenar agua. Estas infraestructuras transforman ríos, economías y paisajes enteros, mientras deciden qué terrenos pueden conservarse y cuáles quedan sacrificados bajo el agua.
La presa Hoover no sumergió St. Thomas en un solo día
El destino del pueblo quedó marcado en 1928, cuando el presidente Calvin Coolidge firmó la ley que autorizaba el Proyecto del Cañón de Boulder. La futura presa Hoover retendría el río Colorado y formaría el lago Mead, cuyo vaso alcanzaría el valle ocupado por St. Thomas.
El Gobierno federal adquirió las propiedades y compensó a los residentes, que fueron marchándose de forma gradual. El embalse comenzó a llenarse en 1935, pero el avance del agua fue lento. Hugh Lord, uno de los últimos habitantes, abandonó su vivienda en una embarcación en 1938, cuando el lago ya alcanzaba la puerta de su casa. En el nivel máximo del embalse, la estructura más alta del pueblo quedó aproximadamente 18 metros bajo la superficie.
Este matiz corrige una idea extendida en algunos titulares. St. Thomas no fue engullido de golpe durante 1935. Aquel año comenzó una cuenta atrás de casi tres años en la que la desaparición administrativa del pueblo precedió a su desaparición física.
El caso también recuerda que las infraestructuras hidroeléctricas históricas pueden seguir condicionando territorios y comunidades muchas décadas después de su construcción. Las presas resuelven necesidades inmediatas, pero dejan consecuencias ambientales, sociales y patrimoniales que atraviesan generaciones.
El descenso del lago Mead hizo emerger St. Thomas
St. Thomas nunca permaneció completamente olvidado. Las fluctuaciones del lago permitieron que partes del pueblo reaparecieran en diferentes momentos y antiguos residentes celebraron encuentros en la zona en 1945, 1963 y 2012. El descenso prolongado iniciado a comienzos del siglo XXI terminó por exponer de forma mucho más amplia sus calles y construcciones.
Actualmente pueden reconocerse los cimientos de viviendas, restos de la antigua escuela, muros de comercios y depósitos de agua. El trazado urbano sigue siendo visible porque muchas estructuras fueron construidas con hormigón y resistieron mejor que la madera a las décadas de inmersión.
El Servicio de Parques Nacionales permite recorrer el antiguo asentamiento cuando las condiciones de acceso son adecuadas. El trayecto incluye una carretera de tierra de unos cinco kilómetros y un sendero hasta las ruinas. Los visitantes deben tener en cuenta las altas temperaturas del desierto, la ausencia de sombra y el carácter protegido de los restos arqueológicos.
El nivel récord del lago Mead convierte las ruinas en una advertencia
La reaparición de St. Thomas coincide con una situación hídrica especialmente delicada. La NASA informó el 24 de agosto de 2026 de que el lago Mead había descendido hasta los 1.039,77 pies sobre el nivel del mar (unos 316,9 metros), el nivel más bajo registrado desde el llenado inicial del embalse.
El problema supera ampliamente el interés arqueológico. El sistema del río Colorado abastece a unos 40 millones de personas y permite regar cerca de cinco millones de acres agrícolas. Cuando disminuye la altura del lago, también se reduce el margen disponible para garantizar el suministro y producir electricidad en la presa Hoover.
No obstante, afirmar que St. Thomas permanecerá expuesto para siempre sería precipitado. Los embalses fluctúan según las precipitaciones, el deshielo, las extracciones y las decisiones de gestión. El contraste con periodos recientes de reservas de los embalses excepcionalmente elevadas en otras regiones demuestra que una fotografía puntual no permite anticipar por sí sola la evolución futura del agua.
St. Thomas es la memoria visible de la crisis del río Colorado
El pueblo no está regresando porque la historia haya retrocedido. Está reapareciendo porque el agua se ha retirado. La misma infraestructura que borró St. Thomas del mapa está revelando ahora sus ruinas debido a la falta de reservas suficientes en el lago Mead.
Más de 90 años después del inicio del llenado, sus restos condensan una contradicción difícil de ignorar. La presa Hoover proporcionó almacenamiento de agua y generación hidroeléctrica a una región en expansión, pero exigió la desaparición de una comunidad. Hoy, la exposición de aquella comunidad perdida advierte de que el sistema del río Colorado opera con un margen hídrico mucho menor que el imaginado por quienes lo diseñaron.
La información oficial sobre St. Thomas ha sido publicada por el Servicio de Parques Nacionales.
Imagen: Andrew Cattoir (Lake Mead National Recreation Area) / Wikimedia Commons (Public domain)










