Una gran corriente del núcleo líquido de la Tierra ha invertido su dirección bajo el Pacífico desde 2010 y los científicos aún no saben por qué

Publicado el 18 de septiembre de 2026 a las 15:45
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Ilustración del interior de la Tierra con el núcleo líquido

A 2.900 kilómetros bajo nuestros pies, una gran corriente del núcleo líquido de la Tierra ha invertido su dirección bajo el Pacífico desde 2010: los científicos aún no saben por qué ni cuáles son sus consecuencias

A unos 2.900 kilómetros bajo nuestros pies, un océano de metal líquido ayuda a mantener en marcha el campo magnético terrestre. Un nuevo estudio ha reconstruido un cambio inesperado bajo el Pacífico ecuatorial. Alrededor de 2010, una gran corriente pasó de desplazarse débilmente hacia el oeste a hacerlo con fuerza hacia el este.

El hallazgo no significa que el núcleo entero haya girado al revés ni que los polos magnéticos estén a punto de intercambiarse. Muestra algo más sutil y quizá más revelador. Partes del núcleo externo pueden reorganizarse en apenas una década, aunque la causa siga abierta.

Una corriente cambió

Frederik Dahl Madsen, Isobel Howard, William J. Brown y Kathryn A. Whaler, de la Universidad de Edimburgo y el British Geological Survey, analizaron observaciones recogidas entre 1997 y 2025. El equipo combinó mediciones terrestres con datos de los satélites Ørsted, CHAMP, CryoSat-2 y Swarm.

Los investigadores aplicaron el análisis de componentes principales, una herramienta estadística que separa un conjunto complejo de datos en sus patrones dominantes. Así aislaron la circulación más estable del núcleo y el cambio regional del Pacífico, cuyo flujo hacia el este parece haberse debilitado desde 2020.

Un motor bajo la roca

El núcleo interno es sólido, mientras que el núcleo externo contiene metal líquido en movimiento. Ese material conductor funciona como una enorme dinamo natural, pues genera corrientes eléctricas que sostienen el campo magnético.

Nadie puede medir ese flujo de forma directa. Los científicos leen pequeñas variaciones del campo magnético desde la superficie y el espacio, como quien deduce el movimiento del agua observando las ondas que llegan a la orilla.

La causa sigue abierta

El cambio coincide en el tiempo con alteraciones detectadas en el comportamiento del núcleo interno. Un estudio de 2024 publicado en Nature encontró que su movimiento relativo se ralentizó y retrocedió tras finales de la década de 2000, pero la coincidencia no demuestra que un fenómeno causara el otro.

Los autores contemplan otra posibilidad, que las diferencias de calor en el límite entre el núcleo y el manto favorezcan corrientes hacia el este. “La inversión a gran escala bajo el Pacífico plantea nuevas preguntas sobre el interior profundo de la Tierra”, señaló Madsen.

No es una inversión de polos

La Agencia Espacial Europea subraya que estos procesos no representan un peligro para las personas ni para el clima. Tampoco se trata de una inversión súbita del campo magnético, sino de un cambio lento y regional en el movimiento del metal líquido.

Sí importa para mejorar los modelos de un campo que cambia con el tiempo y que se utiliza en navegación, operaciones espaciales y estudios del clima espacial. En la práctica, comprender su motor profundo ayuda a mantener actualizados esos modelos, no anuncia un desastre inminente.

Qué falta por descubrir

Los datos aún no revelan si el cambio fue una fluctuación breve, parte de una oscilación que volverá a repetirse o un nuevo equilibrio de la circulación. El debilitamiento observado desde 2020 convierte los próximos años en una prueba clave.

Las futuras series de satélites y observatorios permitirán comprobar si el patrón se repite y cómo se conecta con las capas más profundas. Por ahora, el núcleo ha abierto una pregunta más que una alarma.

El estudio se ha publicado en el Journal of Studies of Earth’s Deep Interior.

Imagen: ESA

Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y tecnología publicitaria. Ha dirigido proyectos en análisis de datos, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. También colabora en iniciativas científicas relacionadas con la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de comunicación científicos, tecnológicos y medioambientales, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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