Ingenieros colocan placas magnéticas en el lateral de las vías de tren para reflejar el 85% de la luz solar y bajar la temperatura de los raíles casi 11 grados sin necesidad de utilizar agua
¿Puede una simple tela evitar que una ola de calor frene un tren? Ingenieros del Instituto Coreano de Investigación Ferroviaria han creado un tejido blanco desmontable que se fija con imanes y refleja más del 85 por ciento de la luz solar.
En pruebas de campo, el sistema redujo la temperatura del carril hasta 10,9 grados sin consumir agua ni electricidad. La cifra importa porque Korail ordena reducir la velocidad a partir de 55 grados y detener el servicio cuando el carril alcanza 64. El estudio recoge 67 retrasos por calor en julio de 2025.
Por qué el calor frena los trenes
Muchas líneas modernas usan carriles soldados de forma continua, sin las juntas de las vías antiguas. El acero intenta alargarse al calentarse, pero las fijaciones lo mantienen en su sitio y esa fuerza queda acumulada.
Si el apoyo es irregular o hay una curva vulnerable, el carril puede desplazarse lateralmente. Es el llamado pandeo, parecido a una regla metálica que se arquea al empujarla por los dos extremos.
El principio de reflejar el sol ya se utiliza fuera de Corea del Sur. Network Rail pinta de blanco algunos tramos británicos y calcula que quedan entre cinco y diez grados más fríos, aunque la propuesta coreana añade un formato desmontable y reutilizable.
Cómo funciona el tejido
El material combina fibra de vidrio, una capa reflectante y piezas magnéticas. Se coloca sobre el alma del carril, la franja vertical que une la parte superior con la base, porque cubrir esa zona bastó para reducir el calentamiento.
También queda una fina cámara de aire entre la tela y el acero, que frena parte de la transferencia de calor. En la práctica, el sistema actúa como una sombrilla pegada al lateral de la vía.
El trabajo fue firmado por Juyeop Park, Donghoon Kang y Hak-Sung Kim, con participación del instituto ferroviario y la Universidad de Hanyang. Una investigación anterior de Park y Kang ya había afinado la fabricación del tejido y la aplicación de la pintura reflectante.
Pruebas en vías reales
El equipo ensayó la tecnología en la línea convencional de Gwangju durante 2024 y en la línea de alta velocidad Jungbu Naeryuk durante 2025. El comunicado del instituto informa de una bajada máxima de 10,9 grados.
El artículo científico es algo más prudente. Registró descensos medios de entre cuatro y cinco grados y un máximo de 9,7, mientras que la cifra superior procede de la campaña de demostración comunicada después por el KRRI.
La tela siguió fijada con trenes KTX circulando a 300 kilómetros por hora, y el anclaje se diseñó para soportar vientos de 66 metros por segundo. Además, una máquina limpia el carril, instala el material y lo retira a más de dos kilómetros por hora.
Menos agua, no riesgo cero
Korail tenía en julio de 2025 un total de 457 sistemas de riego repartidos por unos 220 kilómetros de vía. Estos equipos se activan en las líneas de alta velocidad cuando el carril supera 48 grados, una solución eficaz que exige suministro continuo de agua.
El tejido magnético podría reducir esa dependencia y limitar los días con restricciones, sobre todo donde el sol castiga más. Pero una reducción máxima de casi 11 grados no elimina todos los riesgos, ya que también cuentan las curvas, las fijaciones y la cama de piedra que sostiene la vía.
«Esta tecnología va más allá de reducir la temperatura del carril», afirmó Donghoon Kang, investigador principal del KRRI. El instituto ya ha transferido el sistema a PitchCable para avanzar hacia su comercialización.
El estudio principal se ha publicado en Construction and Building Materials.
Imagen: Trougnouf (Benoit Brummer) / Wikimedia Commons (CC BY 4.0)












