Ciencia

Científicos japoneses descubren un tercer tipo de célula que faltaba para regenerar el pelo por completo, y logran que folículos creados en laboratorio pasen por su ciclo natural de crecimiento

Científicos japoneses logran regenerar folículos con un nuevo tipo de célula y acercan la investigación contra la alopecia.

Científicos japoneses descubren un tercer tipo de célula que faltaba para regenerar el pelo por completo, y logran que folículos creados en laboratorio pasen por su ciclo natural de crecimiento

Un equipo de OrganTech y del Centro RIKEN para la Investigación de la Dinámica de Biosistemas ha identificado una población celular que parecía faltar en los intentos de reconstruir un folículo piloso completo. Al combinarla con dos tipos de células ya conocidos, los investigadores lograron que folículos creados con células adultas de ratón formaran pelo y reprodujeran partes esenciales de su ciclo de crecimiento dentro de piel artificial.

El avance abre una vía interesante para estudiar la alopecia y desarrollar tratamientos regenerativos en el futuro, pero conviene dejar algo claro desde el principio. No se ha curado la calvicie humana, no se ha probado el método en pacientes y los experimentos se realizaron con células procedentes de folículos de bigotes de ratón. Es una pieza importante del puzle, no el tratamiento definitivo.

La pieza que faltaba

El folículo piloso es un pequeño órgano de la piel. En su interior, distintas células coordinan el nacimiento del pelo, su crecimiento, la fase de regresión y el periodo de descanso antes de comenzar de nuevo. Parece sencillo cuando vemos un cabello crecer frente al espejo, pero por debajo hay una maquinaria biológica muy precisa.

Hasta ahora, el equipo trabajaba con células madre epiteliales y células de la papila dérmica. Juntas podían formar la base del folículo, pero en el laboratorio el proceso se detenía antes de completar el crecimiento hacia abajo y producir un tallo piloso. Cuando aquellas estructuras se trasplantaban a tejido vivo, otras células del entorno acudían en su ayuda. Ahí estaba la pista.

Qué es la tercera célula

Los investigadores separaron distintas poblaciones de células mesenquimales de la dermis adulta y las incorporaron a los folículos reconstruidos. Solo una población marcada por las proteínas PDGFRα, CD34 y Sca1 permitió de forma reproducible que el bulbo descendiera y que apareciera pelo. Su posición también importaba, ya que debía quedar colocada con una organización tridimensional concreta.

Estas células se localizaron alrededor de la zona conocida como «bulge», un área del folículo que alberga células madre. Por eso el equipo las relaciona con el mesénquima que rodea esa región y las denomina células de apoyo a la regeneración folicular. La expresión «tercera célula» funciona bien como titular, aunque en realidad describe una población accesoria que ahora se reconoce como indispensable dentro de este modelo experimental.

Folículos con su propio ciclo

El grupo integró las tres poblaciones celulares en gérmenes foliculares bioingenierizados y los introdujo en un equivalente de piel tridimensional. Durante 23 días, los folículos maduraron, se alargaron hacia capas más profundas y generaron tallos de pelo que llegaron a emerger. No es poca cosa.

Con un cultivo más prolongado, los folículos pasaron varias veces entre la fase anágena de crecimiento y la fase catágena de regresión. La primera duró una media aproximada de nueve días y la segunda unos seis días, valores comparables a los observados en los folículos regenerados de ratón dentro de un organismo vivo. Estas cifras pertenecen al modelo murino y no deben trasladarse al ciclo del cabello humano.

El folículo también crece hacia abajo

Uno de los resultados más llamativos tiene que ver con la dirección del crecimiento. Mientras el pelo visible avanza hacia la superficie, la parte inferior del folículo se alarga hacia el tejido subcutáneo. Es como si el tubo que fabrica el cabello se extendiera hacia abajo al mismo tiempo que el tallo aparece por arriba.

Las imágenes tridimensionales mostraron que las nuevas células de apoyo se transformaban en células de la vaina de tejido conectivo y rodeaban el folículo en formación. Además, presentaban una mayor actividad de genes vinculados al citoesqueleto y a la contracción del músculo liso. Esto sugiere que no actúan como un simple andamio, sino que podrían ayudar de forma activa a estabilizar o impulsar ese descenso.

Por qué importa para la alopecia

En el fondo, el estudio define el conjunto mínimo de células adultas que necesita este sistema para reconstruir un folículo funcional en el laboratorio. Ese conjunto incluye células madre epiteliales, células de la papila dérmica y la nueva población de apoyo. Tener una receta celular más precisa puede facilitar el estudio de la caída del cabello y la evaluación de posibles medicamentos sin depender siempre de un animal vivo.

OrganTech sostiene que esta plataforma podría servir en el futuro para desarrollar medicina regenerativa contra distintas formas de alopecia. La empresa afirma que ya trabaja en la adaptación de estas células a modelos humanos y en la preparación de investigación clínica, aunque no ha comunicado una fecha para disponer de una terapia ni ha presentado resultados en personas.

«Este trabajo define una configuración celular básica para la regeneración funcional del folículo piloso», afirmó Yoshio Shimo, director ejecutivo de OrganTech. La declaración resume la importancia científica del hallazgo, pero también procede de la empresa que cofinanció la investigación y que desarrolla esta tecnología. Conviene tener presente ese contexto.

Lo que todavía falta

El salto desde un folículo de bigote de ratón hasta un tratamiento para el cuero cabelludo humano es enorme. Será necesario comprobar que el sistema funciona con células humanas, que puede producirse a gran escala y que mantiene su comportamiento de forma segura y estable. También habrá que estudiar su utilidad en diferentes tipos de pelo y en las distintas causas de alopecia.

Los propios autores señalan que quedan por perfeccionar las condiciones de cultivo, identificar los mediadores moleculares y evaluar la robustez y la escalabilidad del método. ¿Qué significa esto para quien pierde pelo hoy? Que el descubrimiento es prometedor como plataforma de investigación, pero todavía no sustituye una consulta médica ni los tratamientos disponibles. El reloj científico sigue corriendo, aunque la clínica va más despacio.

Ahí se detallan los métodos, los resultados y las limitaciones del trabajo realizado con células de ratón. 

El estudio completo ha sido publicado en la revista Biochemical and Biophysical Research Communications.

Lo más leído

  1. Mientras toda España está pendiente del eclipse solar del 12 de agosto pocos saben que ese mismo día llegan las perlas de Baily, un fenómeno inaudito que no volverá a repetirse en 159 años
  2. Con 474.000 hectáreas y 138.333 toneladas de aceite de oliva, Castilla-La Mancha destrona a Italia y se convierte en la segunda potencia mundial del olivar
  3. La reflexión de Stephen Hawking, científico, que es un lema de vida: «Las personas tranquilas y silenciosas son las que tienen las mentes más fuertes y ruidosas»
  4. Quedan días y los científicos piden a España que se prepare: el único país de toda Europa que presenciará un fenómeno astronómico sin precedentes que no volverá a repetirse en más de 150 años
  5. Mientras Italia se prepara para lo peor, España sigue sin tomar soluciones y el problema es más grave de lo que se creía: las ciudades afectadas

Relacionados