El experimento chino que inquieta a Elon Musk: desarrolla un láser de 2W que amenaza a los satélites de Starlink

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Publicado el: 6 de abril de 2026 a las 20:49
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Estación china de comunicación láser con satélites capaz de transmitir datos a 1 Gbps desde órbita geoestacionaria.

Un equipo chino ha demostrado un enlace láser del satélite a la Tierra capaz de descargar datos a 1 Gbps desde órbita geoestacionaria con solo 2 vatios de potencia. La prueba se realizó con una estación terrestre en Lijiang (Yunnan) y está descrita en un artículo científico publicado en Acta Optica Sinica.

El titular suena a ciencia ficción, pero la idea es muy concreta. La comunicación láser promete tasas muy altas y gran ancho de banda, con buena resistencia a interferencias, aunque la atmósfera lo complica y obliga a pensar en nodos grandes. De momento, más autopistas de datos que internet doméstico.

Qué se ha logrado

En el estudio se describe un enlace de unos 36.702 km y una transmisión estable a 1 Gbps con modulación BPSK, usando un láser de 2 W en 1550,52 nm. Es una combinación llamativa porque habla de mucha velocidad desde una distancia enorme, la típica de la órbita geoestacionaria.

El dato que más pesa es la fiabilidad. En condiciones de funcionamiento en lazo cerrado, la probabilidad de mantener una tasa de error por bit por debajo de 1×10-3 subió del 72,0% al 91,1% gracias al método de recepción propuesto por el equipo. Y eso se nota.

La atmósfera es el verdadero obstáculo

En el espacio, la luz viaja sin “baches”. Al entrar en la atmósfera, la turbulencia deforma el frente de onda, altera la fase y hace que la intensidad fluctúe, lo que puede impedir que el receptor reconstruya bien los datos.

Y luego está la meteorología, que es aún más directa. El propio artículo recuerda que lluvia intensa, nieve, viento fuerte o nubes densas pueden bloquear el haz y cortar el enlace por completo. No hay magia aquí.

Por eso, cuando se habla de llevar estos enlaces a algo operativo, aparece una idea recurrente, usar varias estaciones terrestres. Si un punto está cubierto de nubes, otro puede estar despejado y mantener el servicio, aunque eso aumenta costes y gestión.

La receta que lo hace posible

La propuesta une dos técnicas conocidas, pero integradas como un conjunto. La óptica adaptativa corrige en tiempo real las distorsiones del aire, mientras que la recepción con diversidad de modos aprovecha que el haz llega “repartido” y extrae las partes más útiles.

En Lijiang, el sistema se apoya en un telescopio de 1,8 m y un espejo deformable con 357 actuadores, junto a un sensor con 316 microlentes efectivas. Dicho de forma sencilla, es un sistema que mide cómo llega de “arrugada” la luz y la intenta dejar lo más plana posible antes de procesarla.

Luego entra la diversidad de modos. El montaje usa un convertidor de luz multiplano (MPLC) con una pérdida de inserción de 1,2 dB y trabaja con tres canales de recepción coherente, combinando la señal por selección según cuál rinde mejor en cada momento.

Starlink no es un rival directo

Algunos medios compararon este resultado con Starlink y hablaron de “cinco veces más rápido”. Esa frase nace de la cobertura periodística y es importante leerla con calma, porque no es una comparación estándar de laboratorio y las prestaciones de Starlink pueden variar por zona, saturación y terminal.

Además, juegan a cosas distintas. Starlink está pensado como un servicio comercial con satélites en órbita baja (por debajo de 600 km) y terminales para usuarios finales, mientras que aquí hablamos de un enlace óptico desde geoestacionaria hacia una estación terrestre muy especializada.

En la práctica, pueden encajar como piezas diferentes. Un enlace óptico desde GEO puede servir como gran “autopista” de datos hacia un nodo terrestre potente, y una constelación LEO puede seguir resolviendo la conectividad de la última milla.

Qué significa para la sostenibilidad

¿Dónde entra lo ambiental en todo esto? En la eficiencia. Mover 1 Gbps con 2 vatios apunta a una mejora clara de energía por bit, aunque la huella final depende del sistema completo, desde la fabricación del satélite hasta el consumo eléctrico y el mantenimiento de la estación en tierra.

También importa para entender mejor el planeta. Los satélites que vigilan incendios, deforestación, océanos o emisiones de CO2 generan cada vez más datos, y bajarlos más rápido puede acelerar alertas y análisis cuando el tiempo apremia.

Aun así, no es una solución “para cualquiera” a corto plazo. Depende del tiempo, de una alineación muy precisa y de infraestructura cara, así que el siguiente paso lógico es probarlo en más condiciones y pensar en redes híbridas que combinen radio y láseres sin venirse abajo cuando el cielo se tapa.

El estudio científico ha sido publicado en Acta Optica Sinica.


Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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