En un país con recursos naturales de agua muy limitados, abrir el grifo depende en gran medida del mar y de instalaciones desalinizadoras que deben funcionar con gran fiabilidad. Dubái ha añadido una capa de seguridad casi invisible, guardar a para recuperarla cuando una avería, una crisis o un pico de demanda ponga presión sobre la red.
La Autoridad de Electricidad y Agua de Dubái (DEWA) afirmó el 24 de junio de 2026 que el sistema tiene una capacidad declarada de 6.000 millones de galones, unos 27.300 millones de litros. Sus especificaciones anteriores contemplan más de 50 millones de galones diarios durante 90 días de emergencia y la entidad lo presenta como el mayor proyecto de su clase del mundo.
Una reserva invisible
El sistema se conoce como ASR, las siglas en inglés de almacenamiento y recuperación en acuíferos. El agua desalinizada se introduce mediante pozos en formaciones subterráneas y después se bombea de vuelta a la red cuando hace falta.
No es un enorme tanque hueco enterrado en la arena. El agua ocupa espacios disponibles en el acuífero, por lo que la geología, la química del terreno, la presión y el diseño de los pozos deciden cuánto puede guardarse y recuperarse con seguridad.
El calendario real
DEWA terminó la construcción de la primera fase en marzo de 2022 y entonces inició las operaciones y las pruebas. En junio de 2024 todavía situaba la capacidad completa en 2025, mientras que su actualización de junio de 2026 ya describe la reserva como accesible de inmediato durante una emergencia.
Hay un matiz importante. El último comunicado confirma la capacidad del sistema, pero no detalla qué porcentaje de los 6.000 millones de galones está almacenado actualmente ni cuánto se ha recuperado en ensayos prolongados. Esa diferencia importa.
Por qué bajo tierra
Guardar agua en el subsuelo la protege de la evaporación, de fenómenos meteorológicos extremos y de parte de la contaminación exterior. La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos considera que esa protección puede hacer más resistente el suministro frente a condiciones extremas.
¿Qué significa esto en la práctica? En un clima donde el calor aprieta durante meses, evitar una gran superficie de agua expuesta impide que parte de la reserva vaya desapareciendo bajo el sol. Y eso, en el desierto, no es poca cosa.
Del mar al acuífero
El agua no llega directamente desde el Golfo al subsuelo. Primero pasa por ósmosis inversa, una tecnología que empuja el agua de mar a través de membranas para separar las sales, y DEWA sostiene que el modelo empleaenergía solar para reducir la huella de esa producción.
Después, el excedente potable se inyecta en el acuífero y puede regresar a la red mediante pozos de recuperación. En el fondo, Dubái busca producir cuando existe capacidad disponible y reservar una parte para el momento en que fallen plantas, tuberías o sistemas eléctricos.
La escala de la reserva
Las comunicaciones oficiales anteriores especifican que se trata de galones imperiales. Los 6.000 millones equivalen a unos 27,3 millones de metros cúbicos, mientras que el caudal de 50 millones de galones representa cerca de 227 millones de litros cada día.
Eso no significa automáticamente que la reserva cubra por sí sola todo el consumo de Dubái durante tres meses. DEWA la define como una fuente adicional capaz de entregar ese caudal durante 90 días, una red de seguridad que permite ganar tiempo mientras se resuelve una interrupción.
El coste que no se ve
El proyecto reduce las pérdidas propias de un embalse abierto, pero no convierte el agua desalinizada en un recurso sin impacto. LaAgencia Internacional de la Energía calcula que la ósmosis inversa de agua de mar utiliza normalmente entre 2,5 y 6 kWh por metro cúbico cuando se incluyen la captación, el tratamiento, la salmuera y los controles.
También queda la salmuera, un residuo con una concentración de sales mucho mayor que la del agua original. ElPrograma de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente advierte de que una mala gestión puede elevar la salinidad, reducir el oxígeno y perjudicar a organismos marinos. La energía solar ayuda, pero no borra este problema.
El agua cambia bajo tierra
Almacenar agua potable en un acuífero exige vigilancia continua. La química del líquido inyectado puede reaccionar con la roca y movilizar elementos como arsénico, hierro o manganeso, además de favorecer obstrucciones si las condiciones no están bien ajustadas.
Eso no significa que el sistema sea inseguro. Significa que necesita análisis, desinfección, seguimiento de la presión y controles antes de devolver el agua a la red. Un banco de agua solo funciona si lo recuperado conserva la calidad necesaria para beber.
Una estrategia más amplia
La reserva forma parte de una política que va mucho más allá de construir grandes infraestructuras. LaEstrategia de Seguridad Hídrica de Emiratos Árabes Unidos para 2036 plantea reducir la demanda total de agua un 21 %, rebajar el índice de escasez y elevar al 95 % la reutilización del agua tratada.
Por eso, almacenar no basta. También hacen falta menos fugas, consumo responsable, reutilización, conexiones entre emiratos y desalinizadoras con menor huella energética. El proyecto puede ser una pieza decisiva, pero no sustituye a usar mejor cada litro.
Lo que habrá que vigilar
Los próximos datos deberían aclarar el volumen realmente almacenado, la eficiencia de recuperación, la calidad tras meses bajo tierra y la energía utilizada por cada metro cúbico recuperado. También será clave conocer la gestión de la salmuera y comprobar si el sistema mantiene su rendimiento cuando debe extraer agua durante muchos días.
Saeed Mohammed Al Tayer, director general y consejero delegado de DEWA, resumió el motivo al señalar que la seguridad energética y del agua es «un aspecto central de la seguridad nacional».
La nota oficial más reciente sobre el proyecto fue publicada porDubai Electricity and Water Authority (DEWA).



