Energía

China ha encendido una turbina eólica de 20 megavatios capaz de generar electricidad para 96.000 personas al año y los científicos estudian cómo altera las corrientes de aire

China conecta una turbina eólica de 20 MW y los científicos analizan cómo puede alterar las corrientes de aire.

China ha encendido una turbina eólica de 20 megavatios capaz de generar electricidad para 96.000 personas al año y los científicos estudian cómo altera las corrientes de aire

China ya tiene en funcionamiento la primera turbina eólica de 20 megavatios instalada, puesta en servicio y conectada a la red en mar abierto. La unidad comenzó a entregar electricidad el 5 de febrero de 2026 en el parque Zhangpu Liuao II, a más de 30 kilómetros de la costa de Fujian y en aguas de más de 40 metros de profundidad.

China Three Gorges Corporation calcula que puede generar más de 80 millones de kilovatios hora al año, suficientes para cubrir el consumo anual de unos 44.000 hogares. Su tamaño ha reavivado una pregunta inevitable. ¿Una máquina así puede cambiar el clima de la zona?

Una máquina fuera de escala

El buje se encuentra a 174 metros sobre el nivel del mar y cada pala mide 147 metros. El rotor alcanza los 300 metros de diámetro y barre una superficie comparable a diez campos de fútbol, una imagen que ayuda a entender por qué instalarla en alta mar ha sido todo un desafío de ingeniería.

El fabricante también ha reducido en más de un 20 % el peso por megavatio frente al promedio de la industria, según la empresa. Jiang Guangqiu, responsable de la filial de CTG en Fujian, afirmó que la máquina ofrece «un apoyo tecnológico crucial para desarrollar la eólica marina en aguas más profundas».

Dos récords mezclados

Parte de la confusión procede de otro aerogenerador de 20 MW presentado por Mingyang Smart Energy en Hainan en agosto de 2024. La propia compañía habló de un rotor de entre 260 y 292 metros, una producción anual estimada de 80 millones de kilovatios hora y electricidad equivalente al consumo de 96.000 residentes, no de 96.000 viviendas.

China también ha fabricado un prototipo marino de 26 MW, por lo que decir simplemente «la mayor turbina del mundo» ya no basta. El récord verificable de la unidad de Fujian es más concreto. Es la primera turbina de 20 MW instalada en el mar, puesta en marcha y conectada a una red eléctrica.

Qué deja tras las palas

Una turbina no se limita a recibir el viento y convertirlo en electricidad. Al extraer parte de su energía, deja detrás una corriente más lenta y turbulenta, parecida al aire revuelto que se nota al circular detrás de un camión, aunque a una escala mucho mayor.

Esa estela puede mezclar capas de aire con distinta temperatura y humedad. El resultado puede ser un pequeño calentamiento, enfriamiento o cambio de humedad dentro de una zona concreta, pero no una creación neta de calor ni un cambio automático del clima regional.

Hasta dónde llega la estela

Un estudio publicado en 2026 analizó 7.122 imágenes de los satélites Sentinel-1A y Sentinel-1B tomadas entre 2020 y 2022 sobre más de 60 parques eólicos marinos de Europa y Asia. Los investigadores observaron que, con condiciones favorables, las señales de las estelas podían superar los 100 kilómetros y reducían la velocidad del viento cerca de la superficie en una media de 0,99 metros por segundo, alrededor de un 12,4 %.

La cifra impresiona, pero necesita contexto. El trabajo estudió agrupaciones de parques y no esta turbina concreta, y la distancia de una estela depende de factores como la estabilidad de la atmósfera, la dirección del viento y el número de aerogeneradores en funcionamiento.

El mar también responde

Las alteraciones del viento pueden trasladarse al agua porque modifican la fuerza que el aire ejerce sobre la superficie marina. Un estudio de 2024 examinó seis parques mediante datos del satélite MODIS y detectó una señal clara junto a una instalación de la provincia china de Jiangsu, mientras que no encontró patrones coherentes en las otras cinco.

Ese contraste es importante. Las estelas pueden favorecer movimientos de agua hacia arriba y hacia abajo, con posibles cambios en la temperatura superficial, la estratificación y la concentración de clorofila, pero el efecto no aparece igual en todos los lugares ni implica por sí solo un daño ecológico.

No cambia el clima regional

Un informe de la Oficina de Gestión de la Energía Oceánica de Estados Unidos, centrado en instalaciones frente a la costa atlántica del país, resume bien la diferencia. Los parques eólicos marinos pueden producir cambios localizados en el viento, la temperatura o la humedad, pero esos efectos responden en gran medida a una redistribución de masas de aire y no a un calentamiento neto de la atmósfera.

Por ahora, no hay una base pública que permita afirmar que la turbina de Fujian ya esté alterando el clima regional. El comunicado oficial de su puesta en marcha no presenta mediciones meteorológicas de ese tipo, mientras que los estudios disponibles describen el comportamiento general de las estelas en parques completos.

Lo que hay que medir

El potencial energético es considerable. CTG estima que la producción anual de la turbina puede sustituir unas 22.000 toneladas de carbón estándar, una medida de equivalencia energética utilizada en China, aunque el ahorro real dependerá de las horas de funcionamiento y de la fuente eléctrica que desplace.

La cuestión ambiental más útil no es si la máquina «crea su propio clima», sino cuánto se extiende su estela, cuándo aparece y cómo afecta a otros parques y al océano cercano. China ha levantado un gigante capaz de producir mucha electricidad con una sola unidad, pero su huella local tendrá que medirse con satélites, boyas y sensores durante años, y no es poca cosa. 

El comunicado oficial sobre la puesta en marcha ha sido publicado por China Three Gorges Corporation, mientras que el estudio científico más reciente sobre la extensión de estas estelas puede consultarse en Communications Engineering.

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