El mayor parque eólico marino del mundo acaba de dar su primera gran señal desde el Mar del Norte. Hornsea 3, el enorme proyecto de Ørsted frente a la costa británica, ya ha colocado y llevado hasta tierra su primer cable de exportación, una pieza clave para que la electricidad viaje desde las turbinas hasta la red cuando el parque entre en funcionamiento. No es poca cosa.
El dato importante es este. Hornsea 3 todavía no está alimentando hogares, porque el proyecto sigue en construcción. Lo que ha ocurrido es la primera conexión física de su sistema de evacuación eléctrica, un paso necesario para un parque de unos 2,9 GW que está diseñado para producir energía suficiente para más de 3,3 millones de hogares británicos.
Un cable que toca tierra
Según la actualización difundida por Ørsted, el primer cable de exportación de Hornsea 3 fue tendido y llevado hasta la costa el 26 de marzo. En una obra marina de este tamaño, este gesto es casi como abrir la puerta antes de encender la luz. Todavía queda mucho trabajo, pero la ruta eléctrica ya empieza a tomar forma.
El cable no va solo. Está formado por dos líneas de corriente continua de alta tensión y un cable de fibra óptica, que enviará datos al centro de operaciones del parque. Esa fibra será esencial para controlar lo que ocurre mar adentro sin depender solo de revisiones físicas en un entorno tan duro como el Mar del Norte.
Por qué importa tanto
Puede sonar a tecnicismo, pero el cable de exportación es la autopista del parque. Sin esa línea, las turbinas podrían girar, pero la energía no llegaría a los enchufes, a las fábricas ni a esa factura de la luz que todos miramos con algo de respeto. En la práctica, la energía limpia necesita cables, convertidores y red.
Hornsea 3 usará tecnología HVDC, es decir, corriente continua de alta tensión. Hitachi Energy explica que el sistema convierte la electricidad para enviarla por cables submarinos y luego la vuelve a convertir para integrarla en la red terrestre. Es una solución pensada para distancias largas y grandes cantidades de energía.
La ruta hasta la red
El parque se está construyendo a 121 kilómetros de la costa de Norfolk y a 160 kilómetros de la costa de Yorkshire. En tierra, la infraestructura incluye un cable subterráneo de 54 kilómetros desde el punto de llegada en Weybourne hasta la estación convertidora de Swardeston. Así lo recoge la nota oficial de progreso de Hornsea 3.
La parte terrestre también tiene su propia complejidad. En marzo de 2026, Ørsted señalaba que los conductos ya estaban completados, que las perforaciones direccionales horizontales también habían terminado y que 50 de las 51 cámaras de empalme estaban listas. La empresa añade que la restauración del terreno se había completado en 52 de las 72 zonas.
Un gigante del Mar del Norte
Hornsea 3 será el tercer gran proyecto de Ørsted en la zona Hornsea, tras Hornsea 1 y Hornsea 2. La escala ha crecido muy rápido. El nuevo parque tendrá una potencia mayor que la suma aproximada de sus dos predecesores y, según Ørsted, será el mayor parque eólico marino construido como un único proyecto.
Duncan Clark, responsable de Ørsted en Reino Unido e Irlanda, lo resumió así cuando la empresa tomó la decisión final de inversión. Hornsea 3 será «una piedra angular» para los objetivos climáticos y de energía limpia del Reino Unido. La frase suena grande, pero el tamaño del proyecto también lo es.
La estación que prepara la electricidad
El cable no trabaja aislado. Hornsea 3 contará con estaciones convertidoras marinas y terrestres para preparar la electricidad antes de enviarla a la red. A finales de marzo, Heerema Marine Contractors completó la instalación de la primera estación convertidora marina del proyecto, formada por la estructura inferior y la parte superior.
Estas estaciones son menos conocidas que las turbinas, pero son igual de importantes. Reciben la energía generada en el mar, la transforman para el viaje hasta tierra y ayudan a que el sistema sea manejable. Es la parte menos fotogénica de la energía eólica, pero sin ella no hay transición energética real.
Empleos y piezas enormes
La obra también deja ver otro lado de la transición energética. No basta con tener viento. Hace falta fabricar cables, mover monopilotes, preparar puertos y coordinar barcos especializados. NKT fabrica los cables, Jan De Nul se encarga de transportar e instalar 680 kilómetros de cable de exportación y Cadeler ha movilizado buques para los trabajos de cimentación.
Las primeras cimentaciones llegaron a Teesworks desde Bilbao en febrero. Eran seis monopilotes, los primeros de un total de 197, con una longitud media de 90 metros y un peso medio de 1.670 toneladas cada uno. Para imaginarlo mejor, no hablamos de piezas grandes. Hablamos de estructuras industriales gigantes.
Lo que falta por delante
El siguiente paso será seguir instalando cimentaciones, completar el tendido de cables y avanzar hacia el montaje de las turbinas. La previsión sigue siendo que Hornsea 3 esté operativo en 2027, aunque en proyectos de esta escala siempre pesan el clima, la logística y la cadena de suministro. El reloj corre, pero el mar no perdona.
Para el Reino Unido, Hornsea 3 encaja en una meta más amplia. Su plan de energía limpia para 2030 apunta a alcanzar entre 43 y 50 GW de eólica marina, junto con más eólica terrestre, solar, baterías y almacenamiento de larga duración. En el fondo, lo que busca es depender menos del gas y de sus precios imprevisibles.
El comunicado de progreso oficial sobre la instalación de cables de Hornsea 3 correspondiente a marzo de 2026 ha sido publicado por Ørsted.









