Agricultores registran pérdidas del 60% en los olivares por una peligrosa plaga protegida por la Unión Europea que avanza sin control

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Publicado el: 15 de mayo de 2026 a las 22:02
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Plaga de algodoncillo en flores de un olivo afectado en Jaén.

El olivar de Las Villas vuelve a mirar de reojo a una plaga pequeña, blanca y muy incómoda. El algodoncillo aparece por tercer año consecutivo en la comarca jiennense y los agricultores advierten de que la zona afectada podría superar las 22.000 hectáreas, con focos entre Villanueva del Arzobispo, Iznatoraf y Sorihuela del Guadalimar, además de puntos en Beas de Segura, Chiclana de Segura y Castellar.

La preocupación llega en un momento clave para el árbol. No hablamos solo de una mancha blanca en las ramas, sino de un insecto que se coloca en brotes e inflorescencias, succiona savia y puede interferir en la floración y en el cuajado. Si la flor no cuaja, la aceituna no llega. Así de simple.

Qué está pasando

La zona más señalada vuelve a ser Las Villas, donde los olivareros aseguran que los tratamientos usados en campañas anteriores no han conseguido cortar el problema de raíz. Lo han visto demasiadas veces en la finca. Se trata, según los afectados, de una plaga que reaparece cuando el árbol entra en una fase especialmente sensible.

Pablo Ruiz, uno de los agricultores afectados, resume el daño con una imagen clara. La masa algodonosa provoca «asfixia» y no deja que el fruto pueda abrir y cuajar con normalidad, según explicó en declaraciones recogidas por Radio Jaén. Y eso, en una campaña de olivar, se nota mucho.

Qué es realmente

El algodoncillo del olivar es Euphyllura olivina, un psílido. A simple vista, lo que más llama la atención es esa capa blanca parecida al algodón, pero dentro se encuentran ninfas, adultos y huevos protegidos por una sustancia cerosa.

La Red de Alerta e Información Fitosanitaria de Andalucía recuerda que suele considerarse una plaga secundaria, porque en niveles bajos o moderados no siempre provoca daños graves. El problema aparece cuando coinciden primaveras suaves, humedad, brotes tiernos y un cultivo con demasiado vigor. Ahí cambia el guion.

Por qué preocupa ahora

La plaga no daña igual en cualquier momento del año. Su impacto depende mucho de si aparece cuando el olivo está formando sus estructuras reproductivas. En esa fase, una población alta puede debilitar brotes, afectar a inflorescencias y complicar el cuajado del fruto.

También hay un daño menos visible. La melaza que producen estos insectos favorece hongos como la fumagina, resta capacidad fotosintética al árbol y puede atraer hormigas que protegen a la plaga frente a sus enemigos naturales. En el fondo, el olivar pierde equilibrio.

El producto que piden

Los agricultores reclaman que se habilite de forma extraordinaria un producto que, según recuerdan, funcionó hace casi una década en Córdoba y que ahora está prohibido en la Unión Europea. La petición busca una materia que permanezca más tiempo en el árbol, porque los tratamientos actuales obligan, según los afectados, a repetir aplicaciones y encarecen una campaña ya apretada.

La frase que deja el campo es dura. Con cuatro o cinco tratamientos para salvar una producción de unos 20 kilos por olivo, Pablo Ruiz concluye que «no es viable». No es solo una cuestión de plaga. Es gasoil, mano de obra, maquinaria, producto y tiempo. Todo suma.

Lo que permite la norma

La vía excepcional existe, pero no es una barra libre. La Junta de Andalucía recuerda que el artículo 53 del Reglamento 1107/2009 permite autorizar productos fitosanitarios en circunstancias especiales, durante un periodo no superior a 120 días y siempre para un uso controlado y limitado.

En el listado de sustancias activas para producción integrada en olivar figura una autorización excepcional temporal para productos a base de piretrinas 4,65 % como extracto de pelitre, destinada al algodoncillo en Jaén entre el 1 de febrero y el 31 de mayo de 2026. El mismo documento también aconseja consultar fuentes oficiales porque el listado puede cambiar.

No todo es insecticida

La RAIF insiste en que el control debe plantearse desde la gestión integrada de plagas. Eso significa podar para airear la copa, moderar la fertilización, evitar excesos de riego y no abusar de tratamientos que puedan eliminar la fauna auxiliar. Dicho de otra forma, no se trata solo de matar insectos, sino de impedir que el olivar se convierta en un lugar perfecto para ellos.

También recomienda que el control químico sea el último recurso, tras muestreos técnicos y con productos registrados. Además, se debe evitar la aplicación en plena floración para proteger a los polinizadores. Es una línea fina entre salvar cosecha y no romper más el ecosistema de la finca.

El reloj corre

El momento es delicado porque el algodoncillo no espera a que las administraciones, los técnicos y los agricultores se pongan de acuerdo. Si la plaga avanza durante la floración, el daño puede quedar decidido mucho antes de que se vea la aceituna en el árbol.

Por eso, la clave para los olivareros de Las Villas será actuar pronto, con seguimiento técnico y con medidas autorizadas que sean eficaces de verdad. La plaga no siempre es grave, pero cuando llega en el momento equivocado puede convertir una primavera prometedora en una campaña mucho más corta.

La nota técnica más reciente sobre las estrategias de manejo del algodoncillo en el olivar ha sido publicada por la Red de Alerta e Información Fitosanitaria de la Junta de Andalucía.


Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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