Forestalia ha dado un nuevo paso en Aragón con la construcción prevista de 13 aerogeneradores en Tosos, un municipio zaragozano situado en la comarca de Campo de Cariñena. La actuación tendrá una capacidad conjunta de 77,9 MW y una inversión estimada de más de 70 millones de euros, según la nota oficial publicada por la compañía.
El dato importante no es solo el número de molinos. Tosos concentrará casi la mitad de las turbinas previstas en cuatro parques eólicos de la zona y aportará el 43,6% de la potencia total proyectada en ese conjunto. Para un municipio pequeño, eso cambia el mapa energético local. Y eso se nota.
El peso real de Tosos
Los 13 aerogeneradores se repartirán entre varios desarrollos. Forestalia prevé instalar 2 turbinas en Henar II, con 14,2 MW, 7 en Henar III, con 38,5 MW, y otras 4 en Canteras IV, con 25,2 MW. En Canteras V se ejecutarán obras de infraestructura de evacuación asociadas a las instalaciones energéticas.
En conjunto, los cuatro parques eólicos de la comarca sumarán 27 aerogeneradores y 178,6 MW de capacidad energética. Tosos acogerá el 48,1% de esas turbinas. Dicho de forma sencilla, casi uno de cada dos molinos previstos en este despliegue estará en su término municipal.
¿Qué significa esto en la práctica para la zona? Que Tosos pasa a ocupar una posición central dentro de un corredor renovable que ya tiene mucho peso en Aragón. No es poca cosa.
Más de 70 millones en inversión
La instalación de estos aerogeneradores contempla una inversión superior a los 70 millones de euros. Es una cifra relevante para cualquier territorio rural, sobre todo cuando una parte de la actividad llega durante la obra civil, los trabajos eléctricos, el transporte de componentes y las tareas de montaje.
Forestalia también apunta a un impacto fiscal directo para el municipio. Según la compañía, el proyecto implicará más de 1,8 millones de euros en ICIO, más de 98.000 euros anuales en IAE y más de 160.000 euros anuales en IBICE. Para las arcas locales, esos ingresos pueden pesar bastante.
A cambio, el reto será gestionar bien el despliegue. La energía renovable no se mide solo por los megavatios, sino también por cómo se ejecutan las obras, cómo se ordena el territorio y cómo se atienden las preocupaciones de los vecinos.
No todo son molinos
Un parque eólico no empieza y termina en las palas que se ven desde la carretera. También necesita accesos, cableado, subestaciones y líneas para llevar la electricidad hasta la red. Esa parte suele ser menos llamativa, pero es clave.
En este caso, Forestalia menciona la subestación SET Canteras IV y V, además de una línea de alta tensión de 220 kV entre SET Canteras IV y V y SET Promotores María. Ambas actuaciones tendrán implantaciones específicas en Tosos.
Ahí está una de las claves. Si la energía limpia no puede evacuarse de forma segura y ordenada, el proyecto pierde sentido. La red eléctrica es como la carretera invisible de la electricidad.
Aragón ya es territorio eólico
El movimiento de Forestalia encaja en una comunidad que ya tiene un papel muy destacado en la energía del viento. Red Eléctrica señala que Aragón cerró 2025 como la segunda región española con más potencia eólica instalada, con 6.061 MW, solo por detrás de Castilla y León.
La misma fuente indica que la eólica representa el 44,1% de la potencia instalada regional en Aragón. Es decir, no hablamos de una tecnología secundaria, sino de una pieza central de su sistema eléctrico.
En España, la eólica alcanzó 33.274 MW instalados a 31 de diciembre de 2025 y volvió a situarse como la segunda fuente renovable por potencia, por detrás de la solar fotovoltaica. El viento sigue siendo uno de los pilares de la transición energética.
La transición energética necesita suelo
El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima prevé llegar a 62 GW de eólica en 2030, incluyendo 3 GW de eólica marina. Esa meta obliga a acelerar proyectos, pero también a hilar fino con el territorio.
En el fondo, lo que se busca es producir más electricidad sin depender tanto de combustibles fósiles. Menos gas, menos emisiones directas y más energía autóctona. Pero sobre el terreno, la conversación suele ser más concreta.
Los vecinos no ven un objetivo nacional cuando pasan camiones o cambian los paisajes cercanos. Ven obras, ruido, caminos, líneas y molinos. Por eso, el despliegue renovable necesita algo más que permisos. Necesita confianza.
Lo que dice Forestalia
Ricardo Samper, director general de Forestalia, afirmó que estos proyectos forman parte de una estrategia para acelerar la transición energética y avanzar hacia un sistema eléctrico «más sostenible, eficiente y competitivo».
También defendió que la eólica es «un pilar esencial» en el modelo de crecimiento de la compañía y en la consolidación de un mix energético más descarbonizado. La frase resume bien la apuesta empresarial, aunque la ejecución será la que determine el impacto real.
La compañía sostiene además que la cooperación con la corporación municipal de Tosos ha sido determinante para acelerar los trabajos de instalación de las nuevas turbinas. Ese punto no es menor, porque la coordinación local suele marcar la diferencia entre un proyecto que avanza y otro que se atasca.
Qué habrá que vigilar
La nota oficial confirma el avance administrativo y los primeros pagos vinculados a licencias de obra, pero no concreta una fecha de entrada en operación de los aerogeneradores. Por ahora, lo más prudente es hablar de avance del proyecto, no de generación ya disponible.
También será importante seguir cómo se desarrollan las obras, qué empleo local se genera y cómo se integran las infraestructuras eléctricas asociadas. La energía eólica puede ayudar a reducir emisiones, pero su aceptación depende mucho de los detalles. Y los detalles cuentan.
La nota de prensa oficial ha sido publicada en la web de Forestalia.












