Mia Heller, una joven de 18 años de Warrenton (Virginia, Estados Unidos), ha desarrollado un prototipo que retiró el 95,52 % de los microplásticos en sus ensayos. El dispositivo utiliza un aceite magnético para capturar las partículas y recupera buena parte de ese líquido para volver a emplearlo.
El proyecto nació de una preocupación doméstica y busca reducir el mantenimiento de los filtros de agua. Los resultados son prometedores, pero antes de imaginarlo bajo el fregadero de cualquier casa hace falta comprobar de forma independiente su rendimiento y la calidad del agua que sale.
Del grifo al garaje
Según relató Heller a Smithsonian Magazine, una noticia sobre problemas de calidad del agua en su comunidad despertó su interés. Su familia instaló un sistema de filtración y ella observó el trabajo que suponía sustituir sus membranas, las barreras que retienen contaminantes.
«Me inspiró a diseñar un filtro sin utilizar membranas», explicó a la revista. La idea respondía a algo muy cotidiano, reducir los recambios y el mantenimiento de un equipo pensado para mejorar el agua de casa.
Heller desarrolló el proyecto mientras estudiaba en Kettle Run y participaba en el programa de Mountain Vista Governor’s School. Tras varias versiones construidas en su garaje y su cocina, llegó a un dispositivo de tres módulos, con capacidad para tratar alrededor de un litro por tanda.
Un aceite que responde al imán
El protagonista del sistema es el ferrofluido, un líquido de base oleosa que responde a un campo magnético. Las partículas de plástico se adhieren a él y después pueden separarse del agua mediante magnetismo.
Un módulo almacena el agua que se quiere tratar, otro contiene el ferrofluido y un tercero realiza la separación. La intención es que el líquido magnético circule, capture los microplásticos y se recupere para repetir el proceso, sin tener que desecharlo entero después de cada uso.
El resumen oficial añade un detalle que conviene conservar cuando se explica el invento. La mezcla pasa por un separador magnético y un filtro por capas, por lo que evitar las membranas convencionales no equivale a prescindir de cualquier elemento filtrante.
Qué significa ese 95,52 %
La documentación presentada en Regeneron ISEF 2025 confirma el porcentaje de retirada y menciona ensayos con partículas de PET. Esa precisión importa, porque probar un material no permite asegurar el mismo resultado con todos los plásticos, tamaños y mezclas que pueden aparecer en el agua.
Smithsonian explica que Heller construyó un sensor de turbidez para evaluar el proceso y presenta la retirada como un porcentaje basado en el peso. Por eso, el dato no debe interpretarse automáticamente como un recuento del 95,52 % de todas las partículas presentes.
¿Significa que el agua ya se puede beber con todas las garantías? El resumen no aporta una evaluación completa de potabilidad ni resultados de eliminación de PFAS, otros contaminantes mencionados en la historia que inspiró el proyecto. Tampoco detalla los tamaños ensayados o el número de repeticiones, información necesaria para valorar hasta dónde se pueden generalizar sus resultados.
Recuperar también cuenta
El segundo resultado destacado es la recuperación del 87,15 % del ferrofluido utilizado. Reutilizar ese material podría reducir las necesidades de reposición, aunque la cifra también deja claro que la recuperación no fue completa.
Ese porcentaje, por sí solo, tampoco indica dónde terminó la parte no recuperada. Para valorar el balance ambiental habrá que conocer tanto los residuos generados como el destino del plástico separado y el consumo de materiales durante muchos ciclos de funcionamiento.
El salto que todavía falta
El trabajo recibió un premio de 500 dólares de la Patent and Trademark Office Society en Regeneron ISEF 2025. El reconocimiento figura en el comunicado oficial de la organización y corresponde al proyecto ENEV053, presentado por Heller desde Mountain Vista Governor’s School.
Para pasar del prototipo a un aparato doméstico hacen falta más comprobaciones. Entre las cuestiones pendientes están su comportamiento con aguas diferentes, la duración de sus componentes y el coste real de mantenerlo, además de verificar que el tratamiento no deje residuos indeseados.
La posibilidad de combinar captura magnética y reutilización merece seguir investigándose, pero el resultado disponible corresponde a un proyecto experimental. El resumen oficial del trabajo está publicado en la base de proyectos de Society for Science, organizadora de Regeneron ISEF.
Imagen: Gregory F. Maxwell / Wikimedia Commons (GFDL 1.2)







