Una carretera del oeste de Oahu se convirtió en 2022 en un laboratorio a escala real. El pavimento parece convencional, soporta tráfico diario y no deja ver el material reciclado que contiene. Sin embargo, bajo su superficie existe una pequeña proporción de polímero recuperado cuyo comportamiento puede influir en el futuro de las carreteras sostenibles.
El experimento no consistió en enterrar miles de botellas ni en sustituir completamente el asfalto. El Departamento de Transporte de Hawái incorporó plástico reciclado a 1.950 toneladas de mezcla asfáltica utilizada en Fort Weaver Road, en Ewa Beach. Según el organismo, el polímero aprovechado equivalía al contenido de unas 195.000 botellas que podrían haber terminado en un vertedero.
La gran pregunta no era únicamente si la carretera resistiría el tráfico. Los investigadores necesitaban averiguar si el plástico permanecería integrado en el pavimento o acabaría liberando partículas y aditivos debido al agua, el calor, la radiación solar y el desgaste. Los resultados preliminares de una fase posterior ofrecen una primera respuesta tranquilizadora, aunque todavía no permiten cerrar el debate.
La carretera de plástico de Hawái utilizó 1.950 toneladas de asfalto modificado
Los trabajos comenzaron el 11 de octubre de 2022 en un tramo de Fort Weaver Road situado entre North Road y Cormorant Avenue. La carretera incluía zonas experimentales y una sección de control fabricada con asfalto modificado con polímeros convencionales. Esta comparación era fundamental para separar el comportamiento del plástico reciclado de los problemas que también aparecen en cualquier otro pavimento.
La cifra de 195.000 botellas debe interpretarse correctamente. Las 1.950 toneladas correspondían al conjunto de la mezcla asfáltica, no al peso del plástico. Las botellas eran una equivalencia utilizada para explicar la cantidad de residuo recuperado, que se procesó antes de incorporarse al ligante.
El proyecto también evaluó mezclas independientes con un 50 % de pavimento asfáltico recuperado. El objetivo era obtener datos que permitieran aumentar el uso de asfalto procedente de antiguas carreteras y reducir la dependencia de materias primas vírgenes. El HDOT programó una evaluación de aproximadamente 18 meses para observar el rendimiento y los posibles efectos ambientales.
Hawái no es el único territorio que estudia esta alternativa. Las carreteras plásticas construidas en Nepal también buscan aprovechar envases difíciles de reciclar, aunque sus promotores reconocen que el rendimiento frente al agua no basta para demostrar que la tecnología sea ambientalmente segura.
El experimento de Fort Weaver Road buscaba microplásticos en el agua
Una carretera reciclada puede reducir residuos y, al mismo tiempo, crear un nuevo foco de contaminación si sus componentes se desprenden. Por ese motivo, el HDOT encargó a investigadores de la Universidad de Hawái en Mānoa y de la Universidad del Pacífico de Hawái que evaluaran tanto el rendimiento del firme como su posible liberación de microplásticos.
La comparación tenía una dificultad poco evidente. El pavimento utilizado habitualmente en Hawái ya contiene polímeros como el estireno butadieno estireno, conocido como SBS, para aumentar su elasticidad y resistencia frente a grietas, deformaciones y daños causados por el agua. La prueba real no enfrentaba una carretera con plástico contra otra completamente libre de polímeros. Comparaba diferentes tipos y procedencias de materiales incorporados al asfalto.
Los científicos estudiaron polvo procedente de la carretera, muestras sometidas a pruebas mecánicas y escorrentía producida mediante lluvia simulada. También analizaron partículas relacionadas con los neumáticos, ya que el tráfico genera residuos de caucho y polímeros que pueden confundirse con fragmentos desprendidos del pavimento.
Este matiz también aparece en el debate sobre el asfalto cauchutado. Utilizar neumáticos fuera de uso puede mejorar determinadas propiedades del firme, pero no elimina la necesidad de estudiar la lixiviación de compuestos y la dispersión de partículas durante toda la vida útil de la carretera.
Los primeros resultados apuntan más a los neumáticos que al pavimento reciclado
La investigación dio un nuevo paso con una fase que utilizó polietileno procedente de contenedores de reciclaje de Honolulu y de redes de pesca retiradas del océano. Tras unos once meses de circulación normal, los investigadores recogieron polvo y agua de escorrentía en diferentes secciones experimentales.
Los resultados iniciales se presentaron el 22 de marzo de 2026 en una reunión de la American Chemical Society. Según el equipo, los pavimentos fabricados con polietileno reciclado no liberaron más polímeros que la sección de control modificada con SBS en las pruebas realizadas hasta ese momento.
Los análisis detectaron partículas con tamaño de microplástico, pero muy pocas pudieron identificarse como polietileno. Los investigadores explicaron que el plástico se funde e integra en el ligante, por lo que las partículas desprendidas suelen contener una combinación de áridos, betún y cadenas poliméricas, en lugar de fragmentos aislados de plástico reciclado.
La señal asociada al desgaste de los neumáticos fue mucho mayor que la correspondiente al polietileno incorporado al pavimento. Este resultado cambia parcialmente el enfoque del problema. La carretera experimental no parece haber añadido una liberación detectable superior a la del pavimento de control, pero el tráfico continúa generando una cantidad considerable de partículas independientemente del material reciclado utilizado.
Los investigadores calificaron estos datos como iniciales. Todavía se necesitan evaluaciones más prolongadas para determinar la durabilidad, el comportamiento frente al envejecimiento y lo que ocurrirá cuando el firme sea fresado, reparado o reciclado nuevamente.
La carretera de Hawái no demuestra que todo el plástico pueda convertirse en asfalto
El proyecto de Fort Weaver Road ofrece una lección más útil que un simple titular sobre 195.000 botellas. Incorporar residuos a una infraestructura no garantiza por sí solo que exista economía circular. Es necesario conocer la composición del plástico, controlar su procesado, medir posibles emisiones y planificar qué ocurrirá con el material al final de la vida útil de la carretera.
La misma cautela debe aplicarse a otros usos emergentes, como los ladrillos de plástico reciclado. Convertir residuos en productos duraderos puede resultar útil, pero su seguridad depende de ensayos, trazabilidad, resistencia al fuego, degradación y posibilidades reales de reutilización.)
La carretera de Hawái tampoco puede considerarse un fracaso. Los primeros análisis no encontraron una liberación mayor de polímeros reciclados respecto al pavimento de control y revelaron que el desgaste de los neumáticos puede representar una fuente mucho más importante. La prueba definitiva será comprobar si estas mezclas duran más, reducen realmente el consumo de materiales vírgenes y pueden volver a reciclarse sin trasladar el problema del vertedero al agua, al suelo o al aire.
El comunicado oficial ha sido publicado por la American Chemical Society.










