Los científicos detectan que la mayoría de los microplásticos del aire urbano vienen de un sitio inesperado: los neumáticos

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Publicado el: 2 de mayo de 2026 a las 22:01
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Desgaste de neumáticos liberando microplásticos en una calle con tráfico urbano.

En la ciudad solemos pensar en la contaminación como algo que sale del tubo de escape. Pero hay otra nube, mucho más discreta, que aparece cada vez que una rueda gira sobre el asfalto. Y está en el aire que respiramos cuando caminamos hacia el trabajo o esperamos el autobús.

Un estudio realizado en Leipzig ha puesto cifras a ese problema invisible y la conclusión es bastante clara. ¿Qué significa esto si vives pegado a una avenida? Cerca de dos tercios de los micro y nanoplásticos detectados en el aire urbano proceden del desgaste de los neumáticos, así que electrificar el tráfico no basta por sí solo.

El dato que no sale del escape

El equipo analizó muestras de partículas recogidas en una calle muy transitada de Leipzig, con equipos de monitorización estándar. Después identificó los plásticos con una técnica que revela qué polímeros hay en esa mezcla.

El promedio de micro y nanoplásticos en la fracción PM10 fue de 0,6 microgramos por metro cúbico y las fracciones fina y gruesa aportaron de forma parecida. En masa, estos plásticos aportaron alrededor del 3,6% del PM10 medido, y las partículas de desgaste de neumático fueron la familia dominante con una cuota cercana al 65% del total.

Es el primer estudio así en Alemania y se suma a detecciones en otras ciudades, como Graz, Kioto o Shanghái. En la nota del instituto que lideró el trabajo, el director del equipo lo resumió así «With around two-thirds of microplastics coming from tyre abrasion, this shows that action is needed». Y añadió que el problema del polvo fino no se resuelve solo cambiando a movilidad eléctrica.

Qué son PM10 y PM2,5

Cuando lees PM10 o PM2,5 estás viendo el tamaño de las partículas en el aire. PM10 incluye las más pequeñas de 10 micras, y PM2,5 se refiere a las de 2,5 micras o menos, que son las que llegan más lejos dentro de las vías respiratorias.

Para hacerse una idea, un cabello humano suele medir decenas de micras. Hablamos de polvo tan fino que no se ve, pero que flota y se cuela en la rutina, sobre todo cerca de avenidas y rotondas con tráfico continuo.

Por qué los neumáticos sueltan partículas

Los neumáticos no son eternos y su superficie se va agrietando a escala microscópica con la fricción, el calor y la presión. Esas microgrietas se abren, se rompen y liberan fragmentos que se mezclan con polvo del asfalto y otras partículas del tráfico.

El peso del vehículo, la velocidad y la forma de conducir cambian mucho la cantidad que se desprende. No es lo mismo circular suave que ir encadenando acelerones y frenazos en hora punta, cuando el tráfico se convierte en un acordeón. Y eso se nota.

Un trabajo reciente que midió partículas de frenos y neumáticos en condiciones de conducción realista vio una influencia clara de la masa del vehículo y de la estrategia de frenado. También observó que la frenada regenerativa puede reducir buena parte del polvo de freno, aunque el neumático sigue siendo una fuente constante de partículas.

Qué se sabe sobre salud

En Leipzig, los investigadores estimaron que una persona expuesta de forma continua junto a una vía muy transitada podría inhalar alrededor de 2,1 microgramos de plástico al día, que serían unos 0,7 miligramos al año. A partir de modelos epidemiológicos ya usados para otras partículas, el equipo calculó un aumento potencial del riesgo de mortalidad de entre el 5% y el 9% para enfermedades cardiopulmonares y de entre el 8% y el 13% para cáncer de pulmón.

Conviene leer estas cifras con calma. Son estimaciones y el propio trabajo insiste en que hacen falta mediciones estandarizadas y estudios a largo plazo para confirmar la toxicidad de cada tipo de plástico y sus dosis seguras. Aun así, el mensaje de fondo es inquietante.

Además, las partículas de neumático no son solo goma. El análisis detectó compuestos asociados a neumáticos, como los benzotiazoles y un derivado de 6PPD, que se usan como marcadores de este tipo de contaminación. Ese detalle importa porque no solo hablamos de partículas, sino también de lo que pueden transportar.

Euro 7 y las emisiones que nadie miraba

Durante décadas, las normas han recortado los gases del escape y eso se ha notado. La EPA recuerda que los coches nuevos son hoy casi un 99% más limpios para contaminantes habituales que los modelos de 1970.

El problema es que el tráfico también contamina sin quemar combustible, y ahí entran frenos y neumáticos. La Unión Europea ya ha aprobado Euro 7, una normativa que incluye por primera vez requisitos para emisiones no relacionadas con el escape, además de otros elementos como la durabilidad de las baterías. En la práctica, esto empuja a medir y a reducir lo que antes quedaba fuera del foco.

Euro 7 empezará a aplicarse a los nuevos modelos de turismos y furgonetas en la UE a partir del 29 de noviembre de 2026, y se extenderá a todos los vehículos nuevos de esas categorías un año después. Para los vehículos pesados, las fechas se van a 2028 y 2029, con un margen largo en un problema que ya está aquí.

Lo que puedes hacer desde hoy

A nivel individual no hay una solución mágica, pero sí pequeños gestos que suman. Mantener la presión correcta de los neumáticos, evitar sobrecargar el coche y conducir con suavidad reduce el desgaste y, de paso, el consumo, algo que también se refleja en la factura.

Si caminas o vas en bici, una medida sencilla es separarte unos metros de las vías más transitadas cuando sea posible, incluso cambiando de acera o eligiendo calles paralelas. En días con mucha polución y en trayectos pegados al tráfico, una mascarilla FFP2 bien ajustada puede filtrar parte de las partículas finas.

A nivel de ciudad, la clave es bajar el volumen de tráfico y reducir la conducción brusca, con límites de velocidad coherentes y más transporte público. También ayuda diseñar barrios donde no tengas que cruzar una autopista urbana para comprar el pan. No es poca cosa.

Este trabajo pone el foco en lo que no vemos en la contaminación urbana. El estudio ha sido publicado en Communications Earth & Environment.


Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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