El mapa de la contaminación: solo 13 países del mundo respiran aire limpio y 3 de ellos están en Europa pero España no aparece en la lista

Publicado el: 1 de abril de 2026 a las 08:02
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Mujer respirando aire limpio en la naturaleza frente a la contaminación global según el informe IQAir 2025.

Hay días en los que el cielo parece limpio, pero el aire “pica” en la garganta y deja ese regusto a humo o a polvo. El Informe Mundial sobre la Calidad del Aire de IQAir pone números a esa sensación, en 2025 solo 13 países y territorios estuvieron dentro de la guía anual de la OMS para las partículas finas PM2.5 y apenas el 14% de las ciudades analizadas quedó dentro de ese umbral.

Europa tampoco sale bien parada. Según el mismo informe, únicamente Andorra, Estonia e Islandia cumplieron el límite anual recomendado, mientras la mayoría de países europeos siguen por encima. Y lo más inquietante es el patrón que se repite, más incendios, más episodios extremos y más contaminación que viaja miles de kilómetros.



Un mundo por encima del límite

IQAir ha trabajado con datos de 9.446 ciudades en 143 países, regiones y territorios. La información procede de más de 40.000 estaciones oficiales y sensores de bajo coste, una red amplia para comparar tendencias.

El resultado es claro. 130 de esos 143 países y territorios no alcanzan la guía anual de la OMS, lo que equivale a un 91% del total. La lista de los 13 “aprobados” es corta y combina algunos países con varios territorios repartidos por el mundo.



Los extremos ayudan a entender la escala. Los cinco países con peor media anual de PM2.5 fueron Pakistán, Bangladesh, Tayikistán, Chad y la República Democrática del Congo, mientras que la ciudad más contaminada fue Loni (India) con 112,5 µg/m³. En el otro lado, Nieuwoudtville (Sudáfrica) apareció como la ciudad más limpia con 1,0 µg/m³.

Qué son las PM2.5

Las PM2.5 son partículas tan pequeñas (menos de 2,5 micras) que pueden colarse hasta el fondo de los pulmones. Parte de esas partículas puede pasar al torrente sanguíneo, por eso preocupan tanto.

La OMS recomienda no superar una media anual de 5 µg/m³ y, para episodios puntuales, un promedio diario de 15 µg/m³. En su ficha sobre contaminación atmosférica exterior recuerda que la exposición se asocia con enfermedades cardiovasculares y respiratorias, además de cáncer, y estima 4,2 millones de muertes prematuras en 2019 solo por aire exterior.

Europa también se ensucia

El informe de IQAir describe un 2025 con tendencias mixtas en Europa. En 23 países subieron las concentraciones medias anuales de PM2.5 y en 18 bajaron, un vaivén que encaja con un continente cada vez más expuesto a episodios extremos.

Hay ejemplos concretos que lo ilustran bien. Suiza y Grecia registraron aumentos superiores al 30% por una combinación de humo de incendios que llegó desde Norteamérica y polvo sahariano, mientras que Malta anotó el mayor descenso, cerca del 24%.

En el día a día, esto se traduce en temporadas muy marcadas. En invierno, la quema doméstica de biomasa y leña puede disparar la contaminación en algunos puntos. En verano, el humo de incendios y la calima hacen el resto.

Humo, polvo y fertilizantes

La contaminación no respeta fronteras. IQAir señala que el humo de incendios se convirtió en un factor clave para empeorar la calidad del aire en 2025, en buena parte porque los fuegos son más intensos y frecuentes con el calentamiento global.

En marzo de 2026, además, el Servicio de Vigilancia Atmosférica Copernicus (CAMS) advirtió de un episodio de PM2.5 en varios países europeos ligado a las emisiones estacionales de amoniaco de los fertilizantes. Ese amoniaco puede reaccionar con otros contaminantes (como los óxidos de nitrógeno del tráfico) y formar aerosoles que se quedan cerca del suelo cuando el tiempo está estable y hay poco viento.

Medir es la mitad del trabajo

Hay otra idea que atraviesa el informe de IQAir. Sin datos, es difícil actuar, porque no sabes qué estás respirando ni dónde atacar el problema primero.

La propia compañía recuerda que solo una fracción de la población mundial tiene acceso a información hiperlocal y en tiempo real. El fin del programa de monitorización de calidad del aire del Departamento de Estado de Estados Unidos en marzo de 2025 dejó a millones de personas sin ese acceso, y el centro CREA ha advertido de un debilitamiento del seguimiento en decenas de países.

El CEO de IQAir, Frank Hammes, lo resume con una frase que no necesita adornos, “sin monitorización, no podemos entender del todo qué contiene el aire que respiramos”. No es poca cosa.

Qué puede hacer un lector

La primera recomendación es simple. Mirar la calidad del aire antes de salir a correr, llevar a los niños al parque o ventilar la casa, igual que miramos si va a llover. Aplicaciones y mapas públicos ayudan a ver si hay un pico de partículas o si la calima está entrando.

En días malos conviene reducir el ejercicio intenso al aire libre, sobre todo cerca de tráfico denso, y priorizar calles interiores o zonas verdes. A medio plazo, el “aire limpio” se gana con transporte menos contaminante, movilidad eléctrica donde tenga sentido, energía renovable y una agricultura que recorte amoniaco sin perder productividad.

El comunicado oficial del Informe Mundial sobre la Calidad del Aire 2025 ha sido publicado en IQAir.

Imagen autor

Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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