Cuatro toneladas de basura espacial de SpaceX acaban de chocar contra la Luna: la NASA confirma el impacto y advierte de que este problema irá a peor con más misiones lunares

Publicado el 13 de septiembre de 2026 a las 09:42
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Nuevo cráter de impacto sobre la superficie de la Luna tras el choque de basura espacial

La NASA ha confirmado que una etapa superior usada de un Falcon 9 de SpaceX chocó contra la superficie lunar durante la madrugada del pasado 5 de agosto. El impacto se produjo cerca de los cráteres Einstein y Bell, sin poner en peligro a la Tierra ni a las misiones lunares activas.

Esto explica las observaciones registradas por diversos astrónomos, ya que el objeto llevaba más de un año en una órbita inestable tras haber participado en el lanzamiento de dos módulos hacia la Luna.

Qué cayó sobre la Luna

El cohete despegó el 15 de enero de 2025 para transportar el módulo Blue Ghost 1, de Firefly Aerospace, y el Resilience, de la compañía japonesa ispace.

El Blue Ghost logró aterrizar con éxito el 2 de marzo de ese mismo año cargado con diez instrumentos científicos de la NASA. Sin embargo, la segunda etapa del cohete quedó en una órbita alta cruzando la trayectoria de la Luna tras cumplir su cometido.

Varios astrónomos independientes fueron los primeros en detectar que el resto del cohete acabaría estrellándose contra la superficie lunar, algo que la propia NASA confirmó al calcular una probabilidad de impacto del 100%.

Normalmente, SpaceX realiza reentradas controladas de estas estructuras sobre el océano. El problema es que en misiones de alta energía no suele quedar combustible suficiente en los tanques para ejecutar esa maniobra de retorno.

Un nuevo cráter lunar

Antes de que se produjera la colisión, los científicos estimaron que la etapa pesaba unas cuatro toneladas y que alcanzaría el suelo lunar a una velocidad de 8.700 kilómetros por hora.

Con esos datos sobre la mesa, los modelos teóricos calculaban que la caída terminaría provocando un cráter de entre 20 y 30 metros de diámetro.

La sonda surcoreana Danuri consiguió fotografiar la zona antes y después del choque. Sus primeras imágenes dejan ver cambios claros en el terreno y un área más oscura alrededor del punto exacto donde cayó.

Desde la Tierra, investigadores del Instituto de Astrofísica de Andalucía también lograron registrar la nube de polvo y material levantada por el golpe. De hecho, el Very Large Telescope detectó rastros de sodio y litio en esa masa expulsada durante varios minutos.

Un accidente útil para la ciencia

Aunque el impacto no estaba planificado dentro de la misión, la caída ha terminado ofreciendo una oportunidad científica poco habitual. Al tratarse de un objeto humano, los investigadores conocen de antemano la masa, el tamaño, la velocidad y la trayectoria exacta, algo imposible de saber cuando se trata de un meteoroide natural.

Esto permitirá analizar cómo se forma un cráter cuando el cuerpo que impacta es hueco, alargado y viaja bastante más lento que las rocas espaciales habituales.

En realidad existe un precedente similar. En el año 2009, la misión LCROSS de la NASA estrelló a propósito una etapa Centaur cerca del polo sur de la Luna. La masa de material que saltó por los aires sirvió en su momento para confirmar que hay hielo de agua en esas regiones sumidas en una sombra permanente.

La NASA estudiará el cráter

El siguiente paso lo dará la sonda Lunar Reconnaissance Orbiter, que intentará capturar fotos de mayor resolución durante sus próximos sobrevuelos. La idea de los científicos es estudiar la forma y profundidad exactas del agujero, además de medir qué distancia recorrieron los escombros.

Toda esta información servirá también para calcular los riesgos que supone el polvo en suspensión levantado por futuros choques de cara a la presencia de astronautas, vehículos o instalaciones en el suelo lunar.

Por su potencia, la caída de esta parte del Falcon 9 no destaca especialmente frente a otros eventos espaciales. Su verdadero interés científico está en otra parte: pocas veces se puede analizar la formación de un nuevo cráter conociendo al detalle qué objeto lo ha provocado y cómo ha llegado hasta allí.

La información sobre el impacto ha sido facilitada por la NASA.

Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y tecnología publicitaria. Ha dirigido proyectos en análisis de datos, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. También colabora en iniciativas científicas relacionadas con la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de comunicación científicos, tecnológicos y medioambientales, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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