A 5.000 metros de altitud y con fríos extremos, científicos investigan por primera vez la montaña donde encalló el Arca de Noé, según el Génesis; ya están excavando roca que podría guardar miles de años de historia humana capa por capa

Publicado el 7 de septiembre de 2026 a las 12:51
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Científicos investigando el hielo del monte Ararat a más de 5.000 metros de altitud

A más de 5.000 metros de altura, un equipo germano-turco acaba de pasar este pasado mes de julio, dos semanas midiendo por primera vez con detalle el casquete glaciar del monte Ararat, en el este de Turquía. Los datos que hayan obtenido deben valer para elegir dónde intentar extraer el primer núcleo de hielo continuo de esta montaña.

El Ararat está ligado desde hace siglo, al Arca de Noé, pero la expedición no busca restos del arca. El objetivo esta misión es poder reconstruir el clima y la actividad humana del pasado utilizando el hielo como si de un archivo natural se tratara.

Un archivo bajo el hielo

Un núcleo de hielo es un cilindro obtenido mediante la perforación de un glaciar. Sus diferentes capas pueden conservar polvo, partículas, cenizas volcánicas y señales sobre la composición de la atmósfera de épocas pasadas.

Achim Lichtenberger, director del proyecto, de la Universidad de Münster, está convencido d que el hielo del Ararat conserva una crónica de la actividad humana que allí se llevó adurante miles de años.

Entre otras cosas, permitiría estudiar cómo afectaron a esta región periodos como la etapa cálida de época romana o el enfriamiento de la Antigüedad tardía.

Cómo se midió el glaciar

Antes de perforar, los investigadores necesitaban conocer el espesor del hielo y la forma de la roca situada debajo.

Para ello utilizaron un radar terrestre, que enviaba ondas y registraba su eco, junto con pequeñas vibraciones controladas que permiten estudiar el subsuelo.

Ahora ya tienen lo necesario para poder analizar todos esos datos y poder localizar el tramo de hielo más largo y continuo, donde debería haber más posibilidades de recuperar una secuencia histórica completa.

Qué podría esconder

El futuro núcleo podría contener partículas transportadas por el viento desde lugares lejanos, ceniza volcánica y variaciones en el polvo atmosférico.

Haber elegido Ararat no es casualidad, es especialmente interesante porque se encuentra entre Anatolia, Mesopotamia y el Cáucaso. En estos territorios aparecieron algunos de los primeros centros agrícolas y metalúrgicos.

Los investigadores también buscarán señales relacionadas con la actividad humana, como metales liberados por antiguos hornos o residuos procedentes de prácticas agrícolas. Otros núcleos de hielo ya han permitido reconstruir, por ejemplo, episodios de contaminación por plomo vinculados a la minería y la metalurgia antiguas.

El hielo está desapareciendo

La investigación tiene cierta urgencia. Datos del Servicio Geológico de Estados Unidos indican que la superficie glaciar del Ararat pasó de unos 8,9 kilómetros cuadrados en 1977 a 5,3 en 2013, una reducción cercana al 40%.

La Universidad de Münster advierte de que el casquete continúa disminuyendo y que cada verano puede desaparecer información imposible de recuperar posteriormente.

Todavía no se ha perforado

Por ahora, ningún equipo ha extraído el núcleo de hielo que busca esta investigación y tampoco se han anunciado descubrimientos arqueológicos ni restos relacionados con el Arca de Noé.

La campaña de julio ha servido para elaborar el mapa necesario para decidir dónde perforar, así que la siguiente expedición tiene como misión poder recuperar el cilindro, fechar sus capas y determinar cuánto historia conserva.

Solo entonces podrá saberse si el hielo del monte Ararat es realmente el archivo climático y humano de miles de años que los investigadores esperan encontrar.

La nota de prensa se ha publicado en la Universidad de Münster.

Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y tecnología publicitaria. Ha dirigido proyectos en análisis de datos, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. También colabora en iniciativas científicas relacionadas con la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de comunicación científicos, tecnológicos y medioambientales, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.