El melón azul de Villaconejos ha ido desapareciendo de los supermercados, y por tanto, también en los campos de Madrid. Pero IMIDRA ha puesto todo de su parte para que este fruto no desapareciera definitivamente, y gracias a las labores de conservación, parece estar recuperando terreno.
El pasado mes de marzo la Comunidad de Madrid puso 55.000 plantones de variedades hortícolas autóctonas a disposición del sector, y ahí se incluía el melón Azul, además de tomates, pimientos, cebollas y otras variedades de melón.
Un rescate que comenzó con semillas
Los trabajos con esta especie comenzaron aproximadamente en el año 2014. Es en ese momento cuando IMIDRA distribuyó 1.520 plantas de tres melones tradicionales de Villaconejos, el Azul, el Mochuelo y el Piel de Sapo Tradicional. Dada la baja producción por esas fechas, se consideraba una especie amenazada.
Ha sido fundamental un banco de germoplasma del organismo, una colección de semillas que se conserva precisamente para que estas variedades, al igual que muchas otras, no desaparezcan definitivamente.
A comienzos de este año, tenían almacenadas 300 muestras que procedían de diferentes municipios de Madrid, y esto ha permitido que puedan regresar al campo canales comerciales por estos nuevos cultivos.
Por qué desapareció de las tiendas
El problema del melón azul es que muchas variedades de siempre estaban siendo desplazadas por híbridos más productivos, no tenía nada que ver con el sabor.
Tal y como se ha puesto el comercio en España y en todo el mundo, un agricultor prioriza cantidad y también estética para poder sobrevivir, y en grandes cadenas, frutos menos uniformes pueden tener peor salida. Se sabe que un fruto con mal aspecto, no tiene por qué ser de mala calidad ni tener mal sabor, pero a la hora de venderlo, sigue produciendo rechazo.
Sin embargo, el melón azul está catalogado como “excelente” en cuanto a sabor entre los consumidores según el catálogo de IMIDRA.
Así es el melón azul
Pese a llevar en el nombre el color azul, su pulpa tiene color crema, la piel es verde, y son las zonas oscuras las que, con reflejos, puede parecer tener tonos azulados.
Su forma es elíptica, pesa alrededor de 2,5 kilos y su ciclo de maduración es largo. Tiene sabores dulces y ácidos, y un aroma que recuerda al pepino y a la sandía.
Al igual que tarda mucho en madurar, también se conserva durante mucho tiempo. Se suele recoger en la época de verano, pero puede guardarse hasta final de año.
Villaconejos mantiene la tradición
Villaconejos presume de ser una de las zonas de España donde más tiempo llevando cultivando este melón, desde el siglo XIX, y es una de las señas de identidad del municipio.
Y no hay una sola variedad, hay 17 según recoge IMIDRA, y 13 de ellas son exclusivas de Villaconejos.
En este 2026 el programa no se ha detenido, de hecho, este año ha aumentado a 55.000 los plantones ofrecidos a los agricultores, 7.000 más que el año pasado, y el melón Azul vuelve a ser una de las variedades protagonistas.
Pero para que siga siendo un fruto del futuro y no se termine por extinguir, todo dependerá de que los agricultores sigan apostando para esta variedad, y que luego los consumidores lo compren.
El trabajo se ha publicado en la Memoria 2014 del IMIDRA y en el Catálogo de variedades de melón tradicionales españolas.














