Ciencia

Hallazgo sin precedentes en Atapuerca: la primera necrópolis infantil documentada, con niños de 6, 7 y 9 años de hace 5.000 años

Hallan en Atapuerca la primera necrópolis infantil documentada de hace 5.000 años con restos de 14 niños y dos adultos.

Hallazgo sin precedentes en Atapuerca: la primera necrópolis infantil documentada, con niños de 6, 7 y 9 años de hace 5.000 años

España acaba de sumar una pieza inesperada al gran puzle de la prehistoria. En la Galería del Sílex, dentro de la Sierra de Atapuerca, un equipo de investigadores ha identificado una necrópolis infantil calcolítica con restos de al menos 14 menores y dos adultos, fechados entre hace 5000 y 4500 años. No es un detalle menor. Hablamos de la Edad del Cobre, cuando las primeras comunidades metalúrgicas empezaban a cambiar su forma de vivir, trabajar y también de despedir a sus muertos.

Lo que hace especial este hallazgo no es solo la antigüedad de los huesos. La clave está en quiénes estaban allí. La mayoría eran niños muy pequeños, una distribución que, según los investigadores, aporta por primera vez una prueba directa de que la infancia pudo recibir un tratamiento funerario diferenciado en aquellas comunidades. Dicho de forma sencilla, aquellos niños no fueron olvidados. Y eso cambia la mirada.

Una cueva intacta

La Galería del Sílex es una cavidad de más de 500 metros de longitud descubierta en 1972 por el grupo espeleológico Edelweiss. Permaneció sellada desde finales de la Edad del Bronce, lo que permitió que su interior conservara durante milenios huesos humanos, restos de fauna, cerámicas y más de 50 paneles de pinturas y grabados rupestres.

Ese aislamiento es importante. En arqueología, una cueva así funciona casi como una cápsula del tiempo. No cuenta una historia completa por sí sola, pero conserva pistas que normalmente se pierden por erosión, expolio o simple paso de los siglos.

Qué han encontrado

Los investigadores han documentado al menos 16 individuos. De ellos, 11 eran menores de seis años, tres tenían entre siete y nueve años y solo dos eran adultos. Esta proporción resulta excepcional en el contexto europeo y permite hablar de una auténtica necrópolis infantil calcolítica, según las instituciones que han presentado el hallazgo.

El estudio científico añade otro dato clave. Los autores presentan 11 dataciones radiométricas sobre restos humanos de la zona central de la galería, situadas en el primer tercio del tercer milenio antes de nuestra era, antes del periodo campaniforme. Las fechas no son un adorno. Son las que colocan el hallazgo en su sitio dentro de la historia.

Por qué cambia la idea

Hasta ahora, muchos yacimientos calcolíticos de la Península Ibérica mostraban algo llamativo. Apenas aparecían restos de niños menores de seis años. Eso había llevado a plantear una hipótesis bastante lógica, que quizá los más pequeños eran enterrados en espacios distintos a los adultos. Pero faltaba la prueba directa.

La Galería del Sílex parece llenar ese hueco. Antonio Molina Almansa, primer autor del trabajo, resume la importancia del hallazgo con una idea muy clara. La cueva permite confirmar esa práctica con “datos sólidos”. No es poca cosa, porque una ausencia en el registro arqueológico siempre deja dudas. Aquí, en cambio, los huesos hablan de una forma mucho más concreta.

La infancia cuenta

La presencia mayoritaria de niños pequeños en este espacio no permite saber todo lo que pensaban aquellas comunidades. Nadie puede entrar en su cabeza 5000 años después. Pero sí permite intuir que la infancia tenía un valor social y simbólico mayor del que a veces imaginamos cuando pensamos en la prehistoria.

Mercedes Conde Valverde, coautora de la investigación, apunta precisamente a esa “especial atención hacia la infancia”. En la práctica, esto significa que los niños no eran tratados como una presencia secundaria dentro del grupo. Sus muertes también generaban gestos, espacios y memoria. Y eso se nota.

Atapuerca es más que fósiles antiguos

Atapuerca es conocida en todo el mundo por sus yacimientos pleistocenos y por la información que ha aportado sobre la evolución humana en Europa. Pero la sierra también guarda un conjunto de yacimientos holocenos que abarcan desde la llegada de los primeros agricultores y ganaderos, hace algo más de 7500 años, hasta finales de la Edad del Bronce, hace unos 3500 años.

La Galería del Sílex encaja dentro de ese otro Atapuerca, menos popular para el gran público, pero igual de valioso. No habla de especies humanas remotas, sino de comunidades que ya cultivaban, criaban animales, usaban cerámica y empezaban a vivir en sociedades cada vez más complejas. La cueva pone rostro, aunque sea de manera fragmentaria, a una parte delicada de esa vida.

Lo que no debe exagerarse

Este descubrimiento no significa que todos los niños del Calcolítico europeo fueran enterrados de la misma manera. Tampoco permite afirmar la causa de la muerte de esos menores. Lo que muestra, con mucha fuerza, es una pauta funeraria concreta en un lugar concreto, y eso ya es mucho para entender mejor aquel periodo.

De hecho, el propio estudio compara la Galería del Sílex con otros dos yacimientos contemporáneos de la región de Atapuerca y señala que las cuevas tuvieron usos funerarios durante más de tres siglos. Pero cada una muestra prácticas distintas, especialmente en el tratamiento de los niños. El mensaje es claro. La prehistoria no era uniforme. Había normas, diferencias y quizá identidades propias entre grupos cercanos.

Un mensaje desde hace 5000 años

A veces, los grandes hallazgos no son objetos de oro ni armas espectaculares. A veces son huesos pequeños, dispersos en una galería oscura, que obligan a hacer nuevas preguntas. ¿Cómo se despedía una comunidad de sus niños? ¿Qué lugar ocupaban en la memoria del grupo? ¿Por qué reservar un espacio así para ellos?

La respuesta completa todavía no existe, y seguramente nunca la tendremos del todo. Pero la Galería del Sílex ofrece una pista poderosa. Hace 5000 años, en la Sierra de Atapuerca, una comunidad dedicó un espacio funerario muy singular a sus niños. No sabemos sus nombres. Sí sabemos que importaban.

El estudio completo ha sido publicado en la revista Childhood in the Past.

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