India quiere cambiar el destino de Bundelkhand, una región golpeada durante años por la falta de agua, las cosechas inseguras y la dependencia extrema del monzón. Para hacerlo, ha puesto en marcha el Ken-Betwa Link Project, una obra que busca transferir agua del río Ken al río Betwa mediante la presa de Daudhan y un canal de 221 kilómetros, con túneles y otras infraestructuras asociadas.
Sobre el papel, la promesa es enorme. El proyecto prevé riego para unas 1,06 millones de hectáreas, agua potable para alrededor de 6,2 millones de personas y generación eléctrica con 103 MW hidroeléctricos y 27 MW solares. Pero la otra cara también pesa. Parte del área afectada está vinculada a la Reserva de Tigres de Panna, uno de esos lugares donde una decisión de ingeniería puede acabar cambiando mucho más que un mapa.
Un canal para mover el agua
El Ken-Betwa Link Project no une dos ríos de forma natural. Lo que hace es tomar parte del agua del Ken y llevarla hacia zonas deficitarias de la cuenca del Betwa, ambos afluentes del Yamuna. En la práctica, esto significa construir una gran presa en Daudhan, regular el caudal y mover el agua por un canal principal de 221 kilómetros, incluidos unos 2 kilómetros de túnel.
La idea de fondo es sencilla de explicar, aunque difícil de ejecutar. Allí donde una cuenca tiene más disponibilidad en determinados momentos, el agua se deriva hacia otra que sufre más escasez. Para un agricultor que mira al cielo esperando lluvias, puede sonar como una tabla de salvación. Y eso se entiende.
Pero no hablamos de una acequia más. Es una obra de gran escala, con embalse, canales, túneles, centrales eléctricas y cambios sobre el territorio. Por eso el debate no gira solo alrededor de cuánta agua se puede mover, sino de qué se sacrifica por el camino.
Qué promete India
El Gobierno indio presenta el proyecto como una pieza clave para Bundelkhand, una zona repartida entre Madhya Pradesh y Uttar Pradesh donde la sequía no es una palabra lejana. La obra beneficiaría a distritos como Panna, Chhatarpur, Tikamgarh, Banda, Mahoba o Jhansi, entre otros, con más agua para riego y consumo humano.
La inversión oficial asciende a 44.605 crore de rupias, a precios de 2020-21, y el proyecto cuenta con apoyo central a través de la Ken Betwa Link Project Authority. Según el Gobierno, el plazo previsto apunta a marzo de 2030. No es poca cosa para una obra que quiere convertirse en el primer gran ejemplo de interconexión de ríos dentro del plan nacional indio.
El primer ministro Narendra Modi defendió la iniciativa al colocar la primera piedra en Khajuraho el 25 de diciembre de 2024. Según el comunicado oficial, afirmó que el proyecto Ken-Betwa «abrirá nuevas puertas de prosperidad y felicidad» en Bundelkhand. Es una frase política, sí, pero resume bien la apuesta del Gobierno.
El precio ambiental en Panna
El punto más delicado está en Panna. Según datos oficiales del Ministerio de Jal Shakti, el embalse de Daudhan provocaría una inundación total estimada de unas 9.000 hectáreas. De ellas, 4.141 hectáreas pertenecen al núcleo de la Reserva de Tigres de Panna y 1.314 hectáreas a su zona de amortiguación.
El mismo documento oficial recoge que también quedarían afectadas 2.171 hectáreas de tierras de 10 aldeas y unas 1.913 familias. Es decir, aquí la discusión no es solo sobre fauna. También es sobre casas, cultivos, memoria familiar y pueblos que llevan generaciones mirando al mismo río.
El Gobierno sostiene que se han concedido autorizaciones ambientales y de vida silvestre con condiciones, y que se está preparando un plan de gestión del paisaje de Panna con la Autoridad Nacional de Conservación del Tigre y el Wildlife Institute of India. Aun así, el propio comunicado reconoce que el Comité Central Facultado examinó la autorización por orden del Tribunal Supremo y que se plantearon preocupaciones por el posible impacto sobre la Reserva de Tigres de Panna.
Las protestas no son un detalle
En abril de 2026, las tensiones sociales volvieron a salir a la superficie. Agricultores y comunidades tribales afectados por el proyecto aplazaron una protesta tras recibir garantías de la administración para hacer nuevos sondeos puerta a puerta y revisar problemas relacionados con rehabilitación y compensaciones.
¿Qué significa esto en la práctica? Que el agua puede ser una promesa de futuro para millones, pero también una amenaza muy concreta para quienes viven justo donde se levantará la infraestructura. Para esas familias, la palabra «desarrollo» no empieza en un informe técnico, sino en saber dónde dormirán, qué tierra tendrán y cómo van a reconstruir su vida.
Este es el punto donde las grandes obras suelen jugarse su legitimidad. No basta con anunciar hectáreas regadas o megavatios generados. Si la compensación falla, si el traslado se siente impuesto o si la información llega tarde, la obra deja de ser solo hidráulica y se convierte en un conflicto social.
Una prueba para toda India
El Ken-Betwa Link Project es observado con lupa porque no es un proyecto aislado. El Gobierno indio lo considera el único enlace prioritario de interconexión de ríos que ya ha entrado en fase de implementación dentro del National Perspective Plan. Por eso, lo que ocurra aquí puede influir en otras obras parecidas en el futuro.
Si funciona como promete, podría ayudar a reducir la inseguridad hídrica en una región vulnerable y dar más estabilidad a la agricultura. Si falla en sus cálculos de agua, en la protección de Panna o en la rehabilitación de las familias afectadas, será una advertencia enorme. El agua da vida, pero moverla a esa escala nunca sale gratis.
La clave estará en medirlo todo con transparencia. Caudales reales, impacto sobre tigres y gaviales, compensaciones, reubicaciones, calidad del agua y cambios en el territorio. En una época marcada por sequías más duras y veranos cada vez más extremos, India está probando una solución gigante. Ahora toca demostrar que también puede ser justa.
El comunicado oficial más reciente sobre el avance del programa de interconexión de ríos ha sido publicado por el Press Information Bureau del Gobierno de India.












