Italia ha dado un paso decisivo para recuperar la producción de electricidad nuclear. El Senado aprobó el 23 de septiembre de 2026 el proyecto impulsado por el Gobierno de Giorgia Meloni, con 81 votos a favor, 51 en contra y siete abstenciones.
La decisión completa el trámite parlamentario de una iniciativa que ya había superado la Cámara de Diputados en junio. Pero el alcance inmediato es preparar las reglas para una futura vuelta de los reactores, con cuestiones todavía pendientes que afectan a los permisos, la financiación y la gestión de los residuos.
Qué se ha aprobado
El texto delega en el Gobierno la elaboración de las normas que regularán esta nueva etapa. Establece un plazo de doce meses desde la entrada en vigor de la ley para aprobar los decretos legislativos correspondientes.
Entre sus contenidos figuran un programa nuclear nacional, la formación de profesionales y la regulación de nuevas instalaciones. También plantea reorganizar la supervisión y evaluar la creación de una autoridad independiente de seguridad nuclear.
Por qué Italia cambia de rumbo
El ministro de Medio Ambiente y Seguridad Energética, Gilberto Pichetto Fratin, vinculó la iniciativa a la inestabilidad de los mercados energéticos y a las tensiones internacionales. Según defendió ante el Senado, Italia necesita reducir su dependencia de los combustibles fósiles y asegurar energía asequible para hogares y empresas.
«El debate sobre la energía nuclear ha adquirido una nueva dimensión respecto al pasado», afirmó el ministro. Su argumento combina la seguridad del suministro con la reducción de emisiones, dos preocupaciones que acaban teniendo consecuencias muy concretas en la economía y en la factura de la luz.
La apuesta por los pequeños reactores
Los pequeños reactores modulares, conocidos como SMR, ocupan un lugar destacado en los planes industriales. Su diseño permite fabricar sistemas y componentes en instalaciones industriales para trasladarlos después al lugar de montaje, según explica el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).

La idea es simplificar la construcción y adaptar el despliegue a las necesidades de cada proyecto. Además de electricidad con bajas emisiones de carbono, algunos diseños pueden proporcionar calor para usos industriales.
El OIEA señala que estas instalaciones pueden complementar a la generación solar y eólica, que depende del tiempo y de las horas de luz. Esa combinación forma parte de las posibilidades que se estudian para reducir el uso de combustibles fósiles.
El horizonte de 2035
Nuward, EDF, Edison y sus socios italianos Ansaldo y Maire han expresado la ambición de instalar un primer reactor en Italia para 2035. Nuward lo explicó en una comunicación sobre una conferencia celebrada en Milán, donde presentó su propuesta de producción conjunta de electricidad y calor.
La colaboración ya había dado otro paso el 25 de junio de 2026, cuando Edison anunció una declaración de intenciones para desarrollar esta tecnología con empresas francesas e italianas. Aquel acuerdo situaba los primeros equipos operativos en el horizonte de 2035, dentro de una iniciativa europea.
Conviene leer esa fecha como una meta industrial. Para alcanzarla harán falta proyectos que superen los trámites de autorización y lleguen a construirse.
La factura sigue abierta
¿Significa esto que la luz será más barata para los italianos? La aprobación parlamentaria, por sí sola, no permite calcular un ahorro para los consumidores ni fijar cuándo podría llegar.
El OIEA advierte de que la competitividad económica de los SMR todavía debe demostrarse en la práctica con su despliegue. Por eso, la promesa de reducir costes tendrá que contrastarse con los resultados de instalaciones concretas, algo que las familias podrán valorar cuando existan cifras comprobables.
Los residuos también cuentan
La nueva regulación deberá abordar el combustible gastado, el almacenamiento de residuos radiactivos y el desmantelamiento de las instalaciones. El texto contempla garantías financieras a cargo de los operadores para cubrir esas obligaciones durante la vida de cada proyecto.
También prevé información y consultas para las poblaciones afectadas. Para quien viva cerca de un posible emplazamiento, conocer las condiciones de seguridad y el destino de los residuos será una parte central del debate.
Dos referendos en la memoria
Italia ya tuvo cuatro centrales nucleares, pero abandonó su programa tras el referéndum de 1987, celebrado después del accidente de Chernóbil. Un nuevo intento de reactivarlo quedó frenado por otra consulta en junio de 2011, tras el desastre de Fukushima.
Ese recorrido ayuda a entender por qué el regreso nuclear sigue generando posiciones enfrentadas. La votación abre una nueva etapa política, mientras la puesta en marcha de centrales dependerá de decisiones técnicas, económicas y territoriales posteriores.
Los próximos decretos permitirán conocer cómo se concretan esas decisiones. El texto y la tramitación oficial del proyecto han sido publicados en la web del Senado de la República Italiana.
Imagen: Fratello.Gracco / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)













