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Lo que nadie consiguió en 2 milenios ahora es posible gracias a la IA: descifran un rollo de papiro calcinado por el Vesubio y consiguen leer el texto de su interior

La IA logra leer por primera vez un papiro calcinado por el Vesubio sin abrirlo y recupera un texto oculto durante 2.000 años.

Lo que nadie consiguió en 2 milenios ahora es posible gracias a la IA: descifran un rollo de papiro calcinado por el Vesubio y consiguen leer el texto de su interior

Un papiro carbonizado por la erupción del Vesubio en el año 79 d.C. acaba de ser leído sin abrirlo físicamente. El avance lo ha anunciado el Vesuvius Challenge, el proyecto internacional que usa escaneos de alta resolución, inteligencia artificial y trabajo de expertos para recuperar textos de la biblioteca de Herculano.

El rollo se llama PHerc. 1667 y llevaba casi dos milenios en una situación extraña. Estaba conservado, pero no se podía leer sin destruirlo. Ahora, gracias al “desenrollado virtual”, los investigadores han recuperado una discusión filosófica sobre ética, naturaleza humana y comportamiento. No es poca cosa.

Un papiro imposible de abrir

Herculano quedó sepultada por la erupción del Vesubio, la misma catástrofe que destruyó Pompeya. En la Villa de los Papiros se encontró una biblioteca con más de 1800 rollos carbonizados, frágiles y muy difíciles de estudiar sin dañarlos.

El problema era casi cruel. El fuego y la ceniza ayudaron a conservar los documentos, pero los dejaron convertidos en masas negras y quebradizas. Durante siglos, intentar abrirlos con las manos significaba perder parte del texto para siempre.

PHerc. 1667 ya había sufrido daños en intentos anteriores de apertura física, incluidos trabajos realizados en el siglo XIX, en 1969 y en la década de 1980. Hoy solo queda el núcleo interior, de unos 8 centímetros de alto, aunque el rollo original habría sido bastante mayor.

Cómo lo han leído sin tocarlo

La clave ha sido mirar dentro del papiro sin romperlo. Para ello, el equipo usó microtomografía computarizada de rayos X de contraste de fase, realizada en la línea BM18 del European Synchrotron Radiation Facility, en Grenoble. Dicho de forma sencilla, hicieron un mapa en 3D del interior del rollo.

Después llegó el trabajo informático. Los investigadores reconstruyeron la geometría del papiro, siguieron las capas enrolladas, las “aplanaron” en una superficie digital y aplicaron modelos de aprendizaje automático para detectar las marcas de tinta, casi invisibles sobre el material carbonizado.

Pero esto no va de pulsar un botón y esperar un milagro. La inteligencia artificial ayuda a sacar a la luz trazos que el ojo humano no puede ver bien, pero después los papirólogos revisan, leen y transcriben las letras. La tecnología abre la puerta. Los expertos cruzan el umbral.

Qué dice el texto recuperado

El contenido no es una lista de compras ni una crónica de la erupción, sino algo mucho más delicado. Los investigadores describen el texto como un tratado filosófico sobre ética, impulso, naturaleza humana y progreso moral. Todo apunta a un contexto estoico, aunque el autor todavía no está confirmado.

Una de las frases recuperadas dice que “investigaremos algo, pero no lo comprenderemos si nos alejamos de nosotros mismos y de nuestra propia naturaleza”. Es una idea breve, pero potente. Después de 2000 años bajo ceniza, vuelve a sonar como una pregunta incómoda y muy actual.

El texto menciona a Aristocreón, sobrino y discípulo del filósofo Crisipo. Ese detalle, junto con el lenguaje y los temas tratados, sitúa el rollo en el siglo II a.C. y refuerza la posibilidad de que esté relacionado con el estoicismo temprano. Los investigadores, eso sí, prefieren moverse con cautela.

La voz que vuelve

Federica Nicolardi, profesora de papirología en la Universidad de Nápoles Federico II, resumió la importancia del hallazgo con una idea muy clara. “No es solo una recuperación técnica, es el regreso de una voz filosófica”, afirmó en la comunicación difundida por la Universidad de Kentucky.

La frase encaja bien con lo que ha ocurrido. Hasta ahora, muchos de estos rollos eran objetos arqueológicos impresionantes, pero mudos. Se podían conservar, fotografiar y estudiar desde fuera, pero no escuchar en el sentido más importante, leyendo lo que alguien escribió hace más de dos milenios.

¿Qué significa esto en la práctica? Que la historia antigua no está cerrada. Todavía puede aparecer un texto perdido, una idea olvidada o una obra que cambie lo que sabemos sobre los filósofos griegos y romanos. Y esta vez no hace falta quemar el puente para llegar al otro lado.

No es el único avance

El anuncio no se limita a PHerc. 1667. El Vesuvius Challenge también ha informado de avances en otros rollos, como PHerc. Paris 4, donde una técnica de mayor resolución permitió ver tinta directamente en el volumen tomográfico, y PHerc. 139, donde se identificó una obra de Filodemo titulada “Sobre los dioses, Libro 8”.

Además, se han recuperado más de 70 columnas de texto de PHerc. 172, conservado en la Bodleian Library de Oxford. Ese texto se relaciona con “Sobre los vicios”, una obra del filósofo epicúreo Filodemo que trata rasgos negativos del carácter como la codicia, la arrogancia o la adulación.

La imagen general es clara. No estamos ante una curiosidad aislada, sino ante una nueva forma de trabajar con patrimonio extremadamente frágil. Igual que no tocaríamos una pintura antigua con las manos desnudas, ahora se intenta no abrir un papiro si existe una forma menos destructiva de leerlo.

La ciencia abierta entra en escena

Uno de los puntos más interesantes del proyecto es que no se ha cerrado en un laboratorio. El Vesuvius Challenge ha publicado datos, superficies reconstruidas, transcripciones y código para que otros equipos puedan revisar el trabajo y mejorar los métodos.

Esto importa porque quedan cientos de rollos sellados. Algunos podrían contener más filosofía, poesía, historia o textos completamente desconocidos. Otros quizá no cambien los libros de texto, pero sí ayudarán a entender mejor cómo pensaban, discutían y escribían las personas de aquella época.

Brent Seales, cofundador del Vesuvius Challenge y profesor de la Universidad de Kentucky, lo expresó de forma directa. “Ahora necesitamos expertos que puedan leer, editar y comprender lo que están diciendo”, afirmó. La tecnología ya no es el final del camino. Es el principio.

Lo que viene después

El siguiente paso será aplicar este método a más papiros y comprobar hasta dónde puede llegar. Los investigadores no prometen que todos los rollos vayan a salir completos ni que cada lectura sea fácil. Hay agujeros, capas dañadas y zonas perdidas para siempre.

Aun así, el cambio es enorme. Durante generaciones, leer estos documentos significaba aceptar el riesgo de destruirlos. Ahora, por primera vez, conservar y leer ya no parecen objetivos enemigos.

El preprint del estudio ha sido publicado en arXiv.

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