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Nadie lo vio venir pero el nivel del mar no para de crecer y así va a quedar el mapa del mundo en el año 2100: todos los países que van a desaparecer

El nivel del mar sigue subiendo y este es el mapa que muestra qué países y ciudades podrían quedar bajo el agua en 2100.

Nadie lo vio venir pero el nivel del mar no para de crecer y así va a quedar el mapa del mundo en el año 2100: todos los países que van a desaparecer

El mapa que imagina el mundo en 2100 no borra países de un plumazo, pero sí enseña algo mucho más serio. Algunas naciones insulares y grandes ciudades costeras podrían perder terreno, agua dulce, viviendas e infraestructuras si el nivel del mar sigue subiendo y las defensas no llegan a tiempo.

La conclusión principal es sencilla. El riesgo no depende solo de los centímetros que avance el océano. También cuenta la altura del terreno, si la tierra se hunde, si hay dinero para construir diques y si las emisiones de CO2 bajan de verdad. Según el IPCC, el nivel medio del mar podría subir entre 0,28 y 0,55 metros para 2100 en un escenario de emisiones muy bajas, y entre 0,63 y 1,01 metros en uno de emisiones muy altas, frente al periodo 1995-2014.

El mar ya corre más

Durante buena parte del siglo XX, el mar subía a una velocidad que parecía lenta vista desde la orilla. Pero esa calma era engañosa. NOAA calcula que el nivel medio global aumentó unos 3,6 milímetros al año entre 2006 y 2015, frente a 1,4 milímetros al año durante la mayor parte del siglo XX.

¿Parece poco? En una costa baja, unos centímetros pueden marcar la diferencia entre una inundación puntual y una calle que empieza a anegarse cada vez que llega una marea fuerte. Para una isla coralina, además, el problema no es solo el agua visible. También es la sal que se cuela en los acuíferos y estropea cultivos y pozos.

Maldivas y Kiribati

Maldivas aparece siempre en estos mapas por una razón clara. La NASA recuerda que más del 80% de sus 1190 islas coralinas se elevan menos de un metro sobre el nivel del mar. Es un país hermoso, sí, pero también uno de los territorios más expuestos del planeta.

Kiribati vive una situación parecida. El Banco Mundial describe el país como un conjunto de 33 atolones coralinos, con muchas islas de menos de dos kilómetros de ancho y una altura media de solo 1,8 metros. Allí, las mareas vivas pueden cubrir zonas enteras durante días y contaminar el agua potable durante semanas o incluso meses.

La alerta se extiende a otros atolones del Pacífico. Un informe del Banco Mundial sobre Kiribati, Tuvalu y las Islas Marshall señala que sus puntos más altos rondan los tres metros y que unas 200 000 personas viven muy expuestas. Con una subida de hasta 0,5 metros hacia 2070-2110, entre el 50% y el 80% de las principales zonas urbanas podrían quedar sumergidas durante las mareas altas.

Lo que ya se ha perdido

La desaparición de una nación entera no es algo que ocurra de la noche a la mañana. Primero llegan la erosión, la pérdida de playas, los daños en casas, la salinización del agua y los traslados internos. Es menos cinematográfico que ver un país desaparecer del mapa, pero para quien vive allí es igual de real.

En las Islas Salomón, una investigación publicada en Environmental Research Letters documentó la desaparición de cinco islas de arrecife con vegetación y una erosión severa en otras seis. El estudio también indicó que en dos lugares la retirada de la costa destruyó aldeas que existían desde al menos 1935, forzando reubicaciones comunitarias.

Ese detalle es importante. No hablamos solo de arena mojada, sino de lugares usados por personas, con memoria, pesca, caminos y viviendas cerca. Cuando la línea de costa retrocede, el mapa cambia. Y la vida cambia antes que el mapa.

Las megaciudades también miran al agua

El riesgo no se queda en las islas pequeñas. Un estudio de Nature Communications estimó que, en un escenario moderado, el terreno donde viven hoy unos 150 millones de personas podría quedar por debajo de la línea de marea alta para 2050. Para 2100, unos 360 millones podrían estar en zonas amenazadas por inundaciones anuales.

Yakarta es uno de los ejemplos más repetidos porque allí se juntan dos problemas. El mar sube y la ciudad se hunde por la extracción de agua subterránea. Indonesia mantiene en marcha el proyecto de Nusantara, una nueva capital en Borneo, mientras Jakarta conserva un papel económico clave y sigue expuesta a inundaciones y subsidencia.

Bangkok también aparece entre las ciudades más vulnerables. El Foro Económico Mundial ha señalado que la capital tailandesa se hunde y que una parte importante de la ciudad podría quedar bajo el agua hacia mediados de siglo si se combinan el aumento del nivel del mar, las tormentas y la subsidencia.

Defenderse o moverse

Aquí está la parte que más suele olvidarse. Dos territorios con la misma subida del mar pueden tener futuros muy distintos. Si uno cuenta con diques, restauración de manglares, agua potable protegida y planes de evacuación, gana tiempo. Si no tiene financiación, cada temporal deja una herida nueva.

El Banco Mundial resume las respuestas para los atolones en tres caminos, proteger, acomodarse o retirarse de las zonas más expuestas. Manuela V. Ferro, vicepresidenta del Banco Mundial para Asia Oriental y el Pacífico, lo dijo con una frase difícil de olvidar, «pocos países afrontan amenazas existenciales tan graves».

En la práctica, esto significa levantar terrenos, construir muros costeros donde tenga sentido, proteger arrecifes y manglares, asegurar el agua dulce y preparar traslados que no rompan comunidades. No es una decisión sencilla. Nadie abandona su casa porque un gráfico lo diga.

Qué cambia hacia 2100

El mapa de 2100 no está escrito con tinta permanente. Si bajan las emisiones, la subida será menor y muchas obras de adaptación tendrán más margen. Si el calentamiento continúa, el reloj irá más deprisa y algunas soluciones dejarán de servir antes de amortizarse.

Por eso, la pregunta no es solo qué países podrían desaparecer del mapa. La pregunta más honesta es qué lugares pueden volverse difíciles de habitar mucho antes de quedar cubiertos por el mar. Maldivas, Kiribati, Tuvalu, las Islas Marshall, Yakarta o Bangkok muestran el mismo mensaje con acentos distintos. El agua avanza, pero la política, la financiación y la planificación decidirán cuánto daño hace.

El informe oficial más reciente sobre las opciones de adaptación para Kiribati, Tuvalu y las Islas Marshall ha sido en The Pacific Atoll Countries Country Climate and Development Report.

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