Los expertos no dan crédito: pasó desapercibido pero el mayor hallazgo marino de los últimos años llevaba años al lado de una de las playas más famosas de España

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Publicado el: 30 de marzo de 2026 a las 09:42
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Pecio romano de Ses Fontanelles con ánforas intactas bajo el agua frente a la Playa de Palma.

La Playa de Palma es una de esas zonas donde parece que ya está todo visto. Pero a unos 65 metros de la orilla, bajo poco más de dos metros de agua, ha estado escondido durante siglos un barco romano del siglo IV y ya se ha puesto en marcha el operativo para extraerlo y conservarlo.

Se trata del pecio de Ses Fontanelles, descubierto en 2019 tras un fuerte temporal que dejó al descubierto madera y ánforas casi intactas. Los equipos lo describen como un hallazgo excepcional en el Mediterráneo occidental, y también como una carrera contra el tiempo en una costa cada vez más castigada por el oleaje.

Un naufragio a 65 metros de la orilla

El yacimiento está frente a la playa de Ses Fontanelles, en un punto muy somero donde rompen las olas. La arena que lo tapó durante unos 1.700 años actuó como una caja fuerte natural, sellando la madera y parte de la carga.

Según la agencia EFE, los trabajos han comenzado retirando la arena que cubre los restos, situados a unos 65 metros de la costa y a poco más de dos metros de profundidad. El barco tendría unos 12 metros de eslora y alrededor de cinco de manga, medidas propias de una nave comercial de su época. 

Las ánforas que funcionan como “etiquetas” del pasado

Lo que hace diferente a Ses Fontanelles es la bodega. El País cita un estudio multidisciplinar que describe unas 320 ánforas colocadas en dos niveles y en un estado de conservación “extraordinario”, con un porcentaje muy alto de inscripciones pintadas preservadas pese a los siglos en agua salada.

¿Para qué sirven esas inscripciones en la práctica? Son como etiquetas, pero a mano. Los “tituli picti” ayudan a saber qué llevaba cada ánfora (vino, aceite o salsas de pescado) y cómo se controlaba la mercancía.

Ese mismo trabajo, siempre según El País, habla de 84 inscripciones recuperadas y de, al menos, siete manos distintas implicadas en clasificar y escribir. También sitúa la salida del cargamento en Carthago Spartaria (Cartagena), menciona a dos comerciantes (Alunnio y Ausonio) y recuerda un hallazgo clave para fechar el pecio, una moneda del año 320 localizada en la carlinga.

Por qué sacarlo ahora y no dejarlo bajo la arena

En arqueología subacuática, mantener un pecio donde está puede ser una opción. El problema es que aquí hablamos de muy poca profundidad y de una zona de oleaje constante, lo que deja al barco expuesto a cambios rápidos de arena y a temporales.

El arqueólogo codirector del proyecto, Miquel Ángel Cau, avisó de que, por estar donde rompen las olas, “el barco está en peligro”. En declaraciones recogidas por EFE, también advirtió de que los temporales “cada vez se producen con más fuerza y energía” a causa del cambio climático.

Traducido a la vida real, más energía de oleaje significa más movimiento de sedimento y más riesgo de que la madera quede al descubierto. Por eso se ha optado por una extracción controlada y muy documentada.

Una extracción a paso lento y con muchas manos

Sacar madera antigua no es “tirar de ella” y listo. Primero se limpia y se registra, y después se decide qué partes se extraen, en qué orden y cómo se estabilizan para que no se deformen al cambiar de ambiente.

Según EFE, la campaña se prolongará alrededor de cuatro meses, condicionada por la meteorología, y contará con unos 55 especialistas de la Universidad de las Illes Balears y las universidades de Barcelona, Valencia y Cádiz. Paralelamente, se completará la excavación de zonas pendientes y se documentará la arquitectura naval antes de mover piezas.

El Consell de Mallorca ya explicó en 2025 que el barco no conserva la quilla, lo que obliga a planificar una extracción por fragmentos y con un protocolo meticuloso. En esa hoja de ruta se pedía “dejar atrás las prisas” y apostar por el rigor científico.

Lo que veremos en tierra y lo que conviene tener en cuenta

Parte del cargamento y algunos útiles recuperados en campañas anteriores se expondrán a partir de octubre en el centro cultural de La Misericòrdia, en Palma. La muestra busca explicar qué era este barco, qué llevaba y qué nos dice sobre las rutas comerciales del Mediterráneo tardo romano.

Y hay otra lectura muy actual. Si un temporal destapó el pecio en 2019, la erosión y el oleaje pueden volver a exponer restos en puntos sensibles de la costa, con el riesgo de que se pierdan si no se actúa a tiempo. El mar no espera.

El estudio científico citado sobre las inscripciones del pecio de Ses Fontanelles ha sido publicado en Archivo Español de Arqueología (CSIC).

Foto: Universidad de Baleares


Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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